El Paso de Kasserine: La derrota mas humillante de los EEUU durante la Segunda Guerra Mundial ✙💥

"Oye Brad ¿que paso en Kasserine? oí que fue un desastre"
- Aparentemente todo salio mal, les mandamos una de 75 y los "Krauss" nos devolvían otra de 88
El anterior es una dialogo ocurrido en la pelicula Patton (1970) entre el personaje principal, el general George S. Patton, y el General Omar Bradley, interpretados por George C. Scott y Karl Malden respectivamente.

A continuación trataremos de responder, un poco mas extensamente, la pregunta del "Viejo sangre y agallas".

▪ Cuidado con un zorro del desierto cuando está acorralado

Era el invierno de 1943, y los aliados tenían todas las razones del mundo para creer que estaban al borde de la victoria total en el norte de África, los GI estadounidenses se sentían mas que confiados mientras se preparaban para su primera batalla terrestre contra los alemanes. Hasta ese momento, no había sido una guerra difícil para ellos. Las tropas estaban bien alimentadas, bien pagadas y bien equipadas, especialmente en comparación con sus aliados, los "Tommies" británicos, desgarrados y envidiosos. Aún mejor, su bautismo de fuego había sido el tomar tierra en Argelia y Marruecos en noviembre de 1942, donde sus rivales habían sido los desmotivados soldados franceses de Vichy que, después de oponer resistencia al principio, no tardaron mucho en capitular.

Quizás derrotar a Hitler no sería tan difícil, después de todo.

Los GI iban a tener que aprender lo que sus primos británicos también habían aprendido por las malas: Nunca subestimes a los alemanes.

Pronto, el mariscal de campo Erwin Rommel, apodado el "Zorro del desierto" por los británicos, les enseñaría a los novatos estadounidenses una lección sobre el arte de la guerra en un polvoriento desfiladero llamado Paso de Kasserine.


Quizás los estadounidenses podían ser perdonados por su exceso de confianza. La legendaria racha ganadora de Rommel y su Afrika Korps había llegado a su fin en El Alamein, en noviembre de 1942. Ahora, perseguido por el Octavo ejército británico del mariscal de campo Bernard Montgomery, Rommel había abandonado a su "carne de cañón" italiano y se había retirado a lo largo de la costa norteafricana, casi 1400 millas, desde Egipto hasta Túnez.

Durante casi dos años, los ejércitos británico y alemán en África habían bailado al mismo ritmo: los británicos atacaban y gastaban sus suministros, los alemanes retrocedían a sus bases y contraatacaban, los británicos se retiraban ahora a sus bases y contraatacaban, “enjuagaban y repetían”.

Pero en El Alamein había sido diferente, fue una derrota a gran escala. Mientras el Octavo Ejército se recomponía y perseguía con cautela a Rommel desde el este, el Primer Ejército Británico y el II Cuerpo de los Estados Unidos desembarcaron en Argelia y Marruecos en el extremo occidental del Mediterráneo. Lo que significaba que Rommel iba a ser copado por dos lados, atrapado entre las pinzas aliadas, el desierto y el profundo mar azul.

Pero un zorro atrapado no es menos peligroso. Las “ruedas” aliadas fallaron durante la “Carrera por Túnez”, donde ambas partes se lanzaron para tomar ese puerto vital que sostenía ahora la logística del Eje, al final las tropas germanas expulsaron con relativa facilidad a los franceses de Henri Giraud. Los Aliados habían tardado demasiado, pero en su defensa podemos decir que se vieron perjudicados por la lluvia y el barro, los suministros deficientes, el escaso mando y la superioridad aérea alemana: la Luftwaffe operaba desde los aeródromos bien pavimentados de Túnez, mientras los aviones aliados se hundían en las pistas de tierra pantanosas.

Mientras que otro señor de la guerra podría haber intentado evacuar a sus tropas para luchar otro día, Hitler estaba dispuesto a sacrificar las suyas para retener una cabeza de puente, en la creencia (no del todo ilógica) de que era mejor hacer que los Aliados pelearan por ese pedazo de desierto africano a que pusieran pie en Europa continental. Para reforzar a los 50.000 soldados alemanes e italianos del Afrika Korps de Rommel, Hitler envió 112.000 hombres, así como más tanques (incluyendo un batallón de Tiger), aviones y suministros. Pronto el Quinto Ejército Panzer se unió al Panzerarmee Afrika de Rommel.

Justo un año antes, esa misma generosidad podría haberle dado a Alemania el Medio Oriente. Ahora Hitler solo estaba ganando tiempo para un milagro.


▪ Tunez, cabeza de puente

Túnez estaba protegida hacia el oeste por las montañas Atlas, que eran cruzadas por solo unos pocos pasos, incluido el de Kasserine. Los Aliados estuvieron a punto de cruzar esa cordillera, solo para ser detenidos por los Panzer y los Stuka. Para el teniente general Dwight Eisenhower, el comandante supremo del Mediterráneo, que solo dos años antes había sido un simple coronel en el Pentágono, esta también era una especie de bautismo. No solo había sido puesto al mando de medio millón de hombres, sino que también tenía que mantener la paz entre su colección de generales estadounidenses, británicos y franceses. Eisenhower, decidió detenerse y reagruparse, en el punto estratégico de Tébessa, para luego reanudar el avance con mas seguridad. El Primer Ejército Británico bajo el mando del Teniente General Sir Kenneth Andersen ocupó el sector norte, con el Francés Libre del XIX Cuerpo de Armee en el centro y el II Cuerpo estadounidense en el extremo sur de la cordillera. Dada la escasez de combustible en el ejército de Rommel, los Aliados no esperaban que éste intentaría realizar alguna maniobra ofensiva.

Pero su enemigo eligió no esperar. Fieles a su tradición de elegir el ataque sobre la defensa, los alemanes planearon golpear primero. Pero al igual que los Aliados, estaban divididos por la disensión entre Rommel y el general Hans-Jürgen von Arnim, el comandante del Quinto Ejército Panzer más cauteloso. Finalmente se ideó un plan que convirtió el cerco, en el que encontraban, en una ventaja: los ejércitos aliados del este y el oeste estaban separados por la cabeza de puente tunecina, lo que le daba al Eje la oportunidad de concentrarse en un ala Aliada, y luego en la otra. Mientras que el Octavo Ejército de Montgomery era mantenido a raya por las defensas de la Línea Mareth, la fuerza de asalto centrada alrededor de las Divisiones Panzer Décima y XXI golpearía a los estadounidenses en los pasos de Kasserine y Sbiba.

▪ Problemas de dirección

Los aliados no podrían haberlo dejado más fácil. Su avance desordenado había dejado a las columnas estadounidenses, británicas y francesas libres dispersas y desorganizadas. Peor aún, el II Cuerpo estadounidense era comandado por el teniente general Lloyd Fredendall, el primero de entre los malos generales estadounidenses del siglo XX. El historiador Martin Blumenson, bastante critico con el general en mención, describe el puesto de mando de Fredendall, ubicado a setenta millas detrás de las líneas del frente de la siguiente manera: 

"Los comandantes generalmente intentan establecer su cuartel general cerca de una carretera, adyacente a las instalaciones de comunicaciones existentes y lo suficientemente cerca de las unidades de combate para visitas convenientes. El de Fredendall estaba distante del frente alejado por un cañón, una quebrada a la que solo se podía acceder por un camino apenas transitable construido por los ingenieros de su cuerpo. Aunque las altas montañas y las laderas boscosas ocultaban su presencia, había excavado refugios subterráneos. Doscientos ingenieros trabajarían durante más de tres semanas en este proyecto, y luego lo abandonarían sin terminar bajo la amenaza alemana en Kasserine".

Fredendall era un “micromanager” que colocó sus batallones en lugar de dejar la decisión a sus subordinados en el lugar. Quizás tenía sentido en un mapa fortificar los montes o colinas tunecinas en puntos fuertes. Pero las cimas estaban demasiado separadas para apoyarse mutuamente, ni podían evitar que el enemigo se infiltrara a través de los valles. Tampoco ayudó el hecho de que Fredendall se la pasara discutiendo con el general Kenneth Anderson, comandante del Primer Ejército británico. Los estadounidenses en general se sentían incómodos con Anderson, considerándolo un escocés "triste y prototípico". Como a la mayoría de los oficiales británicos, le gustaba supervisar de cerca los planes tácticos de sus subordinados, que para las sensibilidades estadounidenses se sentía demasiado como una interferencia no invitada.

Por si fuera poco, el estadounidense tenía la costumbre de emitir órdenes usando palabras que nadie entendía. Su intención era confundir al enemigo por si éste estaba interviniendo sus comunicaciones, pero órdenes como “Mueva su comando, es decir, los niños que caminan, las armas de fuego, el atuendo de Baker y el atuendo que es el reverso del atuendo de Baker y los grandes compañeros de M, que está al norte de donde estás ahora, lo antes posible. Haga que sus hijos se reporten con el caballero francés cuyo nombre comienza con J en un lugar que comienza con D, que es cinco cuadrículas a la izquierda de M”, solo lograron confundir a sus propios hombres.

A los GI de Fredendall también les faltaba. No el coraje, sino la experiencia suficiente a sabiendas de que los ejércitos aprenden por las malas. La 34va División de Infantería, por ejemplo, estaba compuesta por miembros de la Guardia Nacional que carecían de aptitud física y habilidades básicas de soldado, como la lectura de mapas. Los estadounidenses no colocaron campos minados frente a sus posiciones, porque lo creían innecesario. Y cuando lo hicieron, en algunas zonas, los marcaban con banderas para que sus propias tropas no se toparan con ellos; los alemanes apreciaron la consideración mas adelante. Como vemos, las comunicaciones, el comando y el control resultaron inadecuados. En cuanto al equipo, el M4 Sherman era un tanque decente a principios de 1943, mientras que los cañones antitanques montados en medio riel eran vulnerables. Cuando después de la derrota el general Omar Bradley le preguntó a un soldado si las balas de ametralladoras alemanas podían penetrar en los portadores de tropas M3 de media vía, la respuesta fue: “No, señor, solo atraviesan la pared y se mueven un poco”.

Kasserine fue en realidad una serie de batallas perdidas. Las primeras víctimas fueron los franceses libres, que fueron expulsados ​​del Paso de Faid el 30 de enero por las tropas germano-italianas: una insuficiente respuesta blindada estadounidense fue diezmada por las poderosas armas antitanque alemanas. Envalentonado con esto, Rommel instó a un ataque masivo, para capturar Tébessa, que comandaría él mismo. Afortunadamente para los Aliados, los mandos alemanes modificaron el plan original y optaron por dos ataques separados, uno lanzado por von Arnim y el otro por el propio Rommel, que no iban a poder apoyarse mutuamente. El plan era muy sencillo: primero Rommel avanzaría hacía Sfax mientras Arnim tomaba Sidi Bou Said, y así tendrían dos alas abiertas para aplastar a los americanos en una pinza. Todo ello se realizaría con tan sólo 22.000 hombres.

▪ La ofensiva da inicio

La primera parte de la ofensiva alemana, la Operación Frühlingswind (“Viento de primavera”), comenzó en la madrugada del 14 de febrero. La Décima División Panzer atravesó el Paso Faid, usando una tormenta de arena cegadora como cobertura perfecta. Al mismo tiempo, la veterana 21 División Panzer corrió a través de las montañas al sur de Sidi Bou Zid, luego giró hacia el norte, con la intención de unirse con la décima. Los objetivos iniciales de los alemanes eran un par de colinas, conocidas localmente como djebels, que protegían el camino de Faid a Sebeitla. Después de rodear estos puestos de avanzada aliados, las tropas de von Arnim capturarían Sidi Bou Zid.

Las dos colinas en cuestión, Djebel Lessouda y Djebel Ksaira, flanqueaban a Sidi Bou Zid y parecían buenas posiciones defensivas, sobre el papel. Fredendall había colocado unidades de infantería en la cima de cada colina, con la intención de que redujeran el avance alemán hasta que las fuerzas mecanizadas estadounidenses pudieran lidiar con ellas. Desafortunadamente, había muy pocos hombres en las colinas, y estaban demasiado lejos los unos de los otros para proporcionarse apoyo mutuo. La infantería en la cima de cada colina se redujo a indefensos observadores de una debacle estadounidense que se desarrollaba rápidamente en las llanuras más abajo.

El coronel Thomas D. Drake, del 165º Regimiento de Infantería, 34ª División, estaba situado en Djebel Ksaira, observando el espectáculo con creciente frustración. Drake llamó por teléfono al puesto de comando de Sidi Bou Zid, advirtiéndoles que parte de la artillería estadounidense ya mostraba signos de pánico. Los comandantes en la retaguardia se negaron a creerlo, insistiendo en que los hombres solo estaban cambiando de posición. “¡Cambiando de posición, demonios!”, respondió Drake. “¡Sé reconocer el pánico cuando lo veo!”.

Por fin, los blindados estadounidenses avanzaron para enfrentar la creciente amenaza. La fuerza del coronel Louis V. Hightower, dos compañías de tanques y una docena de destructores de tanques, avanzaron desde Sidi Bou Zid para atacar de frente al décimo Panzer. Hightower y sus tripulaciones inexpertas eran valientes pero eran superados en número y se enfrentaban a un enemigo bien preparado. La artillería alemana de 88 mm anotó golpe tras golpe, convirtiendo a los tanques estadounidenses en ataúdes en llamas uno por uno. Los M4 Sherman, que por alguna razón se habían apodado “Honey”, recibieron un apodo más burlón, si bien preciso, por los alemanes: “Ronson”, después de encenderse, porque estallaban en llamas con mucha facilidad. 

La combinación de proyectiles de artillería alemanes y fuego de tanques de largo alcance resultó demasiado para los hombres de Hightower, que intentaron en vano llevar a cabo una retirada. El propio tanque de Hightower fue noqueado, pero no antes de que destruyera cuatro Panzer. Hightower y su tripulación lograron escapar del campo de batalla en medio del humo y el polvo. Fueron los afortunados; solo 7 de los 51 tanques de Hightower sobrevivieron a la derrota. Los otros 44 se perdieron, y Sidi Bou Zid tuvo que ser abandonado.

▪ Un contraataque desastroso

En poco tiempo, el 21º Panzer se unió al 10º Panzer, y avanzaron rápidamente para consolidar sus ganancias. Los 2.500 soldados de infantería estadounidenses en las dos colinas estaban ahora aislados, eran literalmente islas de resistencia en un mar alemán. Drake todavía sostenía obstinadamente a Djebel Ksaira y John Waters, el yerno de George Patton, sostenía a Djebel Lessouda, pero las posibilidades de una ruptura exitosa disminuían cada hora. Mientras tanto, de vuelta en su cuartel general, Fredendall se negó a permitir que Waters y Drake escaparan mientras aún había tiempo. Su terquedad se vio agravada por suposiciones erróneas y mala inteligencia. El general británico Anderson, superior de Fredendall, estaba convencido de que el ataque alemán en Sidi Bou Zid era simplemente un ataque de distracción para un golpe más grande más al norte. La inteligencia aliada también insistió en que solo había una división Panzer en el sur. Como resultado, solo un batallón de tanques: El 2º Batallón del Coronel James Alger del 1er Regimiento Blindado, fue enviado para enfrentarse con los alemanes y rescatar a los estadounidenses atrapados en las dos colinas.



El equipo de Alger era bueno, pero sus tácticas eran malas y sus hombres eran valientes pero inexpertos. No sabían que iban a enfrentar no a una sino a dos divisiones Panzer. El resultado fue un ejemplo de lo que no se debe hacer en la guerra blindada del desierto. El contraataque de Alger comenzó el 15 de febrero. Los 58 Sherman se adelantaron a gran velocidad, lo que significaba que enormes nubes de polvo marcaban su paso. Se levantó tanto polvo que las tripulaciones quedaron cegadas, y las gruesas columnas de polvo los hicieron fáciles de detectar y apuntar. Los tanques estadounidenses avanzaron en una formación en forma de V. Era como una carga de caballería a la antigua, pero los alemanes estaban a punto de traer a los estadounidenses gustosamente al siglo XX.

La artillería alemana escondida en medio de olivares abrió fuego, y los tanques alemanes atacaron los flancos de Alger. En poco tiempo, los estadounidenses quedaron atrapados. Solo cuatro tanques lograron escapar de la debacle. El batallón completo fue aniquilado, con 54 tanques perdidos y unos 300 hombres muertos, heridos o capturados, incluido Alger, quien fue hecho prisionero. El comandante de división mayor general Orlando Ward se quedó literalmente en la oscuridad acerca del resultado del ataque. Se levantó tanto humo y polvo en la batalla que solo pudo informar a Fredendall: “Podríamos haberlos golpeado, o podrían habernos golpeado a nosotros”. Pronto quedó claro quién había dado el golpe.

Al darse cuenta por fin de que el rescate era imposible, Fredendall dio un permiso tardío a las dos fuerzas atrapadas en la cima de las colinas para intentar escapar por su cuenta. Drake condujo a sus hombres por las laderas de Djebel Ksaira al amparo de la oscuridad, pero pronto se encontró con tanques alemanes, que lo rodearon a él y a sus 600 hombres, fueron hechos prisioneros.

Waters y muchos de sus comandos también fueron tomados prisioneros, con quizás un tercio, aproximadamente 300, de los 900 originales que regresaron a las líneas aliadas. Toda la línea aliada estaba en peligro, y los alemanes parecían al borde de una gran victoria. No quedaba nada más que hacer que recurrir a la siguiente línea de defensa: la cadena montañosa occidental, a unas 50 millas de distancia. Con suerte, los pasos occidentales, en particular el vital Paso de Kasserine, podrían defenderse y la ofensiva alemana seria detenida.

▪ La retirada caótica

La retirada resultó ser una pesadilla. El maltratado II Cuerpo había sido gravemente derrotado, y con esa derrota vino una crisis de confianza. Fredendall, que había evacuado su puesto de mando a un lugar aún “más seguro”, se quejó a Eisenhower: “En este momento, 1er regimiento blindado [está] en un mal estado de desorganización. Ward parece cansado, preocupado y me ha informado que traer nuevos tanques sería lo mismo que entregarlos a los alemanes. Bajo las circunstancias [yo] no creo que deba continuar al mando. Necesito a alguien con dos puños de inmediato”. Eisenhower no tenía intención de eliminar a Ward, pero sí envió a uno de sus hombres de confianza, el mayor general Ernest Harmon, para que asesorara a Fredendall “durante las condiciones inusuales de la batalla actual”.

Las carreteras que conducían al oeste estaban repletas de vehículos estadounidenses que huían, proporcionando objetivos fáciles para los Stuka alemanes que caían del cielo como furias vengativas. Eisenhower, quien se había ido del frente antes de la batalla para regresar a su cuartel general en Constantine, Argelia, comenzó a enviar refuerzos hacia Sbeitla, una antigua encrucijada romana a 13 millas al noroeste de Sidi Bou Zid. “Nuestros soldados están aprendiendo rápidamente”, informó Eisenhower al Jefe de Estado Mayor del Ejército, general George C. Marshall. “Le aseguro que las tropas que salgan de esta campaña serán tácticas y tácticamente más eficientes”.

▪ Rommel en marcha

Mientras tanto, la Operación Morgenluft ("Aire de la mañana") había iniciado al sur. Rommel se encontró con poca resistencia, y el Mariscal de Campo estuvo encantado cuando el aeródromo aliado de Telepte fue capturado con 50 toneladas de valioso combustible y lubricantes muy necesarios en la mañana del 17. Sin embargo, Rommel, de mentalidad ofensiva, estaba perturbado por el hecho de que von Arnim no hubiese explotado completamente sus éxitos en Sidi Bou Zid. Von Arnim argumentó que no podía avanzar demasiado porque la situación del suministro y el combustible era dudosa en el mejor de los casos. El Zorro del Desierto no estaba convencido de eso.

Rommel quería reunir todas las fuerzas del Eje disponibles para un gran ataque a través del Paso Kasserine. Una vez superado éste, podría lanzarse a capturar el principal depósito de suministros aliados en Tebessa y luego continuar hacia la costa tunecina en Annaba (Bone). Con un poco de suerte, este empuje del noroeste lo llevaría detrás del Primer Ejército Británico de Anderson, que podría quedar atrapado y aniquilado a voluntad de los alemanes. El audaz plan de Rommel dependía de una acción inmediata, pero sus superiores tenían que aprobarlo primero. Se desperdició al menos un día mientras Kesselring y el alto mando italiano reflexionaban sobre ello. Al final, la propuesta recibió luz verde bajo el nombre en clave de Sturmflut (“Huracán”), pero fue una versión algo vaga y diluida de la propuesta inicial del Mariscal de Campo. Bajo Sturmflut, las fuerzas del Eje debían desplegarse a través del Paso Kasserine, luego dirigirse en dirección a Le Kef. En comparación con el plan original de Rommel, se trataba de una envolvimiento superficial y poco entusiasta de las fuerzas aliadas, pero algo era mejor que nada. Todo lo que Rommel sabía con certeza era que tenía luz verde y actuó en consecuencia. La batalla por el Paso de Kasserine estaba a punto de comenzar.

En ese momento la tarea urgente de Fredendall era evitar cualquier cruce de la cordillera por parte de los alemanes, pero ¿por donde iba a atacar Rommel? Kasserine no era el único paso que atravesaba las montañas, por lo que extendió sus fuerzas para cubrir todas las posibilidades. Algunas unidades británicas y francesas acudieron a ayudar, pero las defensas aliadas seguían siendo débiles. Kasserine fue inicialmente defendida por el 19º Regimiento de Ingenieros de Combate del Coronel Anderson Moore, una unidad cuyas tareas principales eran la construcción, no la lucha. Fredendall convocó al coronel Alexander Stark de la 26va infantería y le dijo que sostenga el pase. “Quiero que vayas a Kasserine de inmediato”, dijo Fredendall, “y hales un Stonewall Jackson”. Era típico de Fredendall cuando emitía órdenes hacer bromas coloridas, frases que contenían poca sustancia real. Stark llegó al Paso Kasserine el 19 de febrero.
Mapa de las operaciones realizadas durante la Batalla del Paso de Kasserine

▪ El asalto de Kasserine


El Paso de Kasserine es un angosto desfiladero rocoso el cual en su lado occidental se amplia en una cuenca que se divide en dos caminos. Uno conduce hacia el oeste a Tebessa y la base vital de suministros aliados, mientras que el otro se dirigía hacia el norte hasta la ciudad de Thala. Los estadounidenses tenían posiciones de artillería en ambas carreteras, listas para concentrar el fuego cuando el enemigo emergiese del estrecho cuello de botella de Kasserine.

El 19 de febrero un viento frío calo en los soldados hasta los huesos, y las lluvias torrenciales aumentaron la incomodidad. Los alemanes intentaron escabullirse a través de las posiciones estadounidenses al amparo de una espesa niebla envolvente, pero fueron detectados. La artillería estadounidense pronto los envío de regreso a su punto de partida. El ataque alemán era dirigido por el general Karl Bulowius, quien parecía despreciar tanto a los estadounidenses que siguió ordenando asaltos directos. Alrededor de las 3:30 pm, Bulowius envió a los alemanes hacia adelante una vez más, esta vez respaldados por tanques italianos. Se toparon con campos minados colocados allí antes por los sufridos ingenieros y fueron detenidos en seco. 

Bulowius, todavía confiado, espero la llegada de la noche. Los alemanes se infiltrarían en las defensas estadounidenses al amparo de la oscuridad, deslizándose por las colinas y las crestas que formaban las elevaciones de Kasserine. Estos asaltantes fantasmas tuvieron mas éxito ante las inexpertas unidades ya agotadas por los intensos combates. El pánico se volvió contagioso, y la situación era tan frenética que algunos oficiales no sabían lo que estaba pasando. Los soldados estadounidenses, individualmente y en pequeños grupos, abandonaron sus posiciones y buscaron seguridad en la retaguardia.

▪ La conquista del Paso

El sábado 20 de febrero amaneció frío y húmedo, pero los alemanes aún no habían logrado el avance deseado. Rommel había llegado y no estaba contento con lo que vio. El tiempo lo es todo en la guerra, y Rommel sabía que no le quedaba mucho para lograr la victoria. El octavo ejército de Montgomery todavía estaba lejos hacia el este, pero se acercaba rápidamente a la línea Mareth. "Esos tipos son demasiado lentos", se quejó a los ayudantes cuando encontró que la Décima División Panzer descansaba cómodamente cerca de Sbietla. Cuando el general Fritz von Broich explicó torpemente que estaban esperando que un batallón de infantería atacara primero, Rommel explotó. "Ve a buscar el batallón de motocicletas tú mismo y llévalo a la acción también", ordenó. Estaba cansado de escuchar excusas tontas de sus subordinados menos atrevidos.
Soldados ingleses observando los Nebelwerfer capturados al ejercito alemán

La presencia de Rommel tuvo un efecto positivo, y por un tiempo pareció como si los días embriagadores de 1941-1942 hubieran vuelto. Los alemanes emplearon un arma relativamente nueva, el Nebelwerfer, un lanzacohetes múltiples, que los estadounidenses rápidamente llamaron "Screaming Meemies" debido a los sonidos aterradores que hacia al disparar. La Décima División Panzer finalmente se movió a través del paso en vigor, solo para ser recibida por un puñado de tanques británicos Valentine, Crusader y destructores de tanques estadounidenses colocados como obstáculos. Los británicos y los estadounidenses lucharon valientemente, pero el resultado nunca estuvo en duda. La fuerza aliada, superada en número y calidad de armas, fue destruida. Veintidós tanques aliados y 30 semiorugas cubrían el suelo del valle. 


De está manera los alemanes atravesaron la parte principal del Paso Kasserine y aparentemente estaban a punto de un gran avance. Una vez en el lado occidental del paso, Rommel se encontró ante dos caminos, uno que iba hacia el suroeste hacia el centro de suministros de Tebessa, el otro hacia el norte a Thala y luego a la ciudad de Le Kef. Le Kef era el objetivo nominal de Sturmflut, pero Rommel se mostró indeciso ahora en su idea de envolver al Primer Ejército británico. Al final, el Mariscal de Campo envió sus fuerzas por ambas rutas. el Afrika Korps avanzó por el camino hacia Tebessa, mientras que el 10º Panzer se dirigió hacia el norte, hacia Thala y Le Kef. En este momento, más y más unidades aliadas estaban llegando y siendo redistribuidas a la batalla, endureciendo la resistencia. El comando del Coronel Paul Robinett de la Primera División Blindada le hizo pasar a los alemanes un mal momento en el camino de Tebessa. Los disparos precisos de tanques y artillería paralizaron su avance, y la infantería estadounidense hizo retroceder a los alemanes y de hecho recapturó algunos equipos que se habían perdido antes. Incluso Rommel admitió mas tarde que el enemigo había contraatacado "muy hábilmente".

Las fuerzas alemanas que conducían por la carretera del norte disfrutaron de un mayor éxito contra las fuerzas aliadas que defendían Thala. La 26ª Brigada Blindada del general Charles Dunphie luchó duro pero su equipo no pudo igualar a los tanques alemanes. Los británicos Crusader y Valentine eran inferiores en armamento y blindaje. Pronto el paisaje desértico estuvo cubierto de carros británicos destruidos. Dunphie se retiró a una cresta a tres millas al sur de Thala, después de haber perdido 38 tanques, 28 cañones y 571 hombres capturados. Las defensas británicas se habían derrumbado, y el camino a Thala estaba abierto.

El mariscal de campo Harold Alexander, un comandante británico experimentado e imperturbable, se sorprendió cuando visitó el II Cuerpo. "La confusión entre las unidades en retirada, la incertidumbre entre los comandantes y la falta de un plan de defensa coordinado lo convencieron de que eran necesarias medidas drásticas para restablecer la estabilidad", relata Blumenson. Las drásticas medidas de Alexander fueron ordenar que se detuviera la retirada y que los defensores lucharan, mientras llegaban los refuerzos británicos y estadounidenses. Al igual que en la Batalla de las Ardenas, no sería la última vez que los británicos ayudaron a "arreglar" un desastre estadounidense.
Prisioneros estadounidenses marchando en columna 

▪ El último golpe


Las fuerzas del eje habían salido victoriosas, pero no resultaron ilesas. Las pérdidas de personal alemanas e italianas habían sido relativamente leves, aunque algunas unidades italianas individuales habían sido diezmadas. Pero el principal problema era la escasez paralizante de combustible y municiones. Cada vez más unidades aliadas entraban en la lucha, algunas de lugares tan lejanos como Marruecos, y los avances del Eje, al principio tan prometedores, se habían ralentizado o habían sido detenidos en seco. El 21 de febrero, El general estadounidense LeRoy "Red" Irwin llegó a Thala con tres batallones de artillería y dos compañías de cañones, un total de 48 armas en total. A pesar de haber realizado una agotadora marcha forzada de cuatro días y 800 millas desde el oeste de Argelia, los hombres de Irwin se trasladaron de inmediato para apoyar a los exhaustos británicos.
Artillería inglesa repeliendo la ofensiva alemana durante la última fase de la batalla

A la mañana siguiente, el décimo Panzer se encontró con un atronador bombardeo de artillería aliada. Von Broich, que después de la reprimenda de Rommel, se había lanzando al frente con un batallón de motociclistas y había tenido que librar un brutal combate cuerpo a cuerpo con los defensores británicos, suspendió el avance. Después de leer un mensaje interceptado del comandante británico declarando que "no hay más retirada bajo ninguna excusa", Rommel se dio cuenta de que los Aliados tenían la intención de detenerlo ahí donde estaban, o morirían en el intento. Con combustible para solo 250-300 kilómetros, Rommel, se convenció de que los alemanes habían perdido la oportunidad de dar el golpe decisivo, se dio cuenta de que el juego había terminado. Las fuerzas del Eje, aun con la ventaja a su favor, se retiraron y Rommel movilizo sus fuerzas para realizar un ataque infructuoso contra el Octavo Ejército.


▪ Observaciones finales


Estratégicamente, la aplastante derrota de Kasserine no cambió nada más que retrasar el final durante unas pocas semanas. Hitler ya había tomado la decisión de mantenerse en África y sacrificar a sus veteranas tropas. Fredendall fue enviado a la reserva, y Patton con Bradley hicieron su entrada en la guerra. Los Aliados aprendieron, con este "curso intensivo", lecciones amargas sobre entrenamiento, comando, apoyo aéreo, logística y cómo pelear una guerra multinacional. 
El general George Patton examina el valle de El Guettar durante la batalla del mismo nombre

Sin embargo, Kasserine dejó un residuo amargo que envenenó la causa aliada por el resto de la guerra. Confirmó lo que los británicos creían de los estadounidenses, que eran soldados inferiores, amateurs, suaves y malcriados que necesitaban la orientación gentil pero firme de sus primos ingleses más sabios y experimentados.


Para los generales británicos como Montgomery y Alanbrooke, Kasserine fue una prueba de que los británicos tenían razón al instar a una estrategia indirecta de destruir a Alemania mordisqueando la periferia nazi en lugares como Italia y los Balcanes, en lugar de la opinión estadounidense por un asalto directo a Francia y luego Alemania.

Ese prejuicio era irónico, considerando que el ejército británico era el que había sido golpeado regularmente por las legiones de Hitler. Pero Kasserine les dio la ventaja de insistir en que el teatro europeo debería ser dirigido por generales británicos, de acuerdo con la estrategia británica.

Para los comandantes estadounidenses, no cortos en arrogancia, la actitud de sus aliados fue insultante. Y peor, esto había sido un golpe de cara con la realidad. Las campañas del norte de África e Italia de 1942–43 fueron la última vez que las fuerzas británicas y de la Commonwealth contribuirían con la mayor parte del poderío militar aliado. Para 1944, con Estados Unidos totalmente movilizado y Gran Bretaña quedándose con menos recursos humanos, los estadounidenses serían el socio principal, y los británicos lo sabían.

La venganza por Kasserine llegó el 13 de mayo de 1943, con la rendición de las fuerzas del Eje en Túnez. En las jaulas de alambre de púas ingresaron 275.000 prisioneros alemanes e italianos, más que en Stalingrado. Von Arnim estaba entre ellos, pero no Rommel, que había regresado a Europa.

¿Y la última palabra sobre la Batalla del Paso de Kasserine? Le dejaremos eso al Zorro del Desierto. Fue Rommel quien dijo de los estadounidenses que nunca había visto tropas tan mal preparadas para el combate, pero que aprendían muy rápido.

✍ Autores: Michael Peck y Eric Niderost


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Mesopotamia: La tierra entre dos ríos ☀🌴

Mesopotamia se refiere a un área amplia que incluye todo Iraq, el este de Siria, el sureste de Turquía, partes del oeste de Irán y Kuwait. La palabra “Mesopotamia” es un antiguo nombre griego que se traduce como “la tierra entre dos ríos”, siendo los ríos Éufrates y Tigris, ambos originarios del este de Turquía y que fluyen hacia el sur hasta el Golfo Pérsico.


Algunas de las primeras ciudades del mundo antiguo se levantaron en ésta región, junto con lo que podría ser la escritura más antiguo del mundo. Sus habitantes contribuyeron con muchos descubrimientos y desarrollos importantes en astronomía , matemáticas y arquitectura. Así mismo, muchas culturas e imperios florecieron en esta región durante milenios, incluidos los sumerios, asirios y babilonios. La guerra también fue frecuente en el área; La evidencia de la guerra urbana temprana se encuentra en el sitio de Tell Hamoukar.

ANTIGUAS CIUDADES MESOPOTÁMICAS

El trabajo arqueológico ha demostrado que numerosas ciudades tempranas como Uruk, Eridu y Hamoukar florecieron en Mesopotamia. Un antiguo mito babilónico afirma que Eridu, un sitio ubicado en el sur de Irak, es la ciudad más antigua del mundo y fue creada por los dioses, escribió Zainab Bahrani, profesora de arte y arqueología del cercano oriente en la Universidad de Columbia, en su libro. “Mesopotamia: Arte y arquitectura antiguos” (Thames & Hudson, 2017).


“No se había hecho una ciudad, no se había colocado una criatura viviente. Todas las tierras eran mar ... Luego se hizo Eridu”, dice parte del mito en la traducción.

Si bien los antiguos babilonios creían que Eridu era la primera ciudad del planeta, los arqueólogos modernos no están tan seguros. El área fue excavada a mediados del siglo XX; Los arqueólogos descubrieron que los primeros artefactos y estructuras datan de hace aproximadamente 7,300 años, señaló Bahrani. Otras ciudades antiguas en Mesopotamia, como Uruk, también datan de esa época. Además, otros sitios fuera de Mesopotamia, como Catalhoyuk (ubicado en Turquía) y Jericho (ubicado en Cisjordania), datan incluso antes, hace unos 9,500 años.

DONDE SE ORIGINÓ LA CUNEIFORME

Mesopotamia dio a luz a un sistema de escritura que muchos estudiosos creen que es el más antiguo del mundo, que data de hace más de 500 años. Escrito en tabletas de arcilla, este sistema de escritura a menudo es llamado “cuneiforme” por los estudiosos de hoy en día. Los garabatos en estas tabletas a menudo se ven en forma de cuña y codifican varios idiomas diferentes que cambiaron con el tiempo, como el sumerio, el asirio y el babilónico.


La gente de Mesopotamia escribió sobre una amplia gama de temas. Estos incluyen obras de la literatura, como la “Epopeya de Gilgamesh” así como textos que tratan sobre la religión, el comercio, la ciencia, el derecho e incluso algunos que registran acertijos antiguos .

La escritura cuneiforme puede haber evolucionado a partir de tokens que tenían símbolos y, a veces, estaban envueltos en una bola de arcilla que tenía imágenes. Descifrar lo que significan las fichas dentro de las bolas de arcilla es un tema de investigación en curso .

CIENCIAS Y MATEMÁTICAS MESOPOTÁMICAS

Muchos descubrimientos científicos y matemáticos se hicieron en Mesopotamia. Por ejemplo, la evidencia más temprana de trigonometría proviene de una tableta babilónica de 3.700 años. Investigaciones recientes también revelaron que los antiguos babilonios descubrieron una forma rudimentaria de cálculo y la usaron para rastrear el movimiento de Júpiter.


Los descubrimientos matemáticos y astronómicos que hizo la gente de Mesopotamia permitieron el desarrollo de sistemas de calendario y cronometraje que todavía se usan hoy en día.

CONSTRUCCIÓN MESOPOTÁMICA

La gente de Mesopotamia también era competente en arquitectura, ingeniería y construcción. Construyeron un sistema complejo, y en constante cambio, de canales y diques para regar sus cultivos, permitiendo que los alimentos se cultiven en áreas que carecen de lluvia. Estos sistemas de riego fueron particularmente importantes en el sur de Mesopotamia, que a menudo no recibe suficiente lluvia para apoyar la agricultura.


Otro logro arquitectónico mesopotámico impresionante es la construcción de zigurats, torres elaboradas en forma de pirámide que dominaban los horizontes de muchas de las ciudades de la zona. Los zigurats parecen haber jugado un papel en los rituales religiosos. “Desde una perspectiva arquitectónica, la experiencia de escalar un zigurat fue una escalada reverencial de manera ceremonial, de detenerse y girar en ciertos lugares, un curso necesario para la procesión religiosa”, escribió Bahrani.

Un zigurat, dedicado al dios Marduk y construido por el rey de Babilonia Nabucodonosor II hace unos 2.500 años, puede haber inspirado la historia bíblica de la Torre de Babel: el rey se jactó de que había países de todo el mundo trabajando juntos para construirlo.

“Movilicé a [todos] los países en todas partes, [todos y cada] gobernante [que] había sido elevado a la fama sobre todas las personas del mundo [como uno] amado por Marduk ...” se lee en una inscripción escrita en nombre de Nabucodonosor II.

Otro logro arquitectónico impresionante fueron los Jardines Colgantes de Babilonia, aclamados como una “maravilla del mundo” por varios escritores antiguos. El filósofo griego Estrabón (vivió 63 a. C. - 24 d. C.) escribió que los jardines tenían árboles y plantas que crecían en medio de arcos abovedados y escaleras. Estrabón escribió que un sistema de bombeo permitía que el agua suba y entre en los jardines. Sin embargo, los arqueólogos no han encontrado restos de los jardines, y existe actualmente un debate sobre si realmente existieron. Una teoría es que existieron, pero en realidad estaban ubicados en la ciudad asiria de Nínive.


La Puerta de Ishtar, una de las ocho puertas de entrada que proporcionaban entrada al interior de la ciudad de Babilonia , también es considerada una obra maestra arquitectónica por los estudiosos de hoy en día. También construido por Nabucodonosor II, fue elaborada con ladrillos azules vidriados que representan filas alternadas de toros y dragones.

CULTURAS MÁS INFLUYENTES

Muchos pueblos, culturas, civilizaciones e imperios diferentes florecieron en Mesopotamia a lo largo de la historia. Ejemplos famosos incluyen a los sumerios, una sociedad que usó un lenguaje común y artefactos similares, y puede haber sido el primero en usar la escritura cuneiforme. Florecieron durante el cuarto y tercer milenio antes de Cristo, aunque rara vez estaban unidos políticamente.

Los babilonios en su apogeo, hace unos 2.500 años, controlaban un imperio que se extendía desde el Golfo Pérsico hasta la frontera con Egipto. A sus científicos se les atribuye haber realizado importantes descubrimientos en matemáticas y astronomía.

Otro famoso pueblo mesopotámico fueron los asirios. En la antigüedad, formaron un poderoso imperio que se extendió por gran parte del Medio Oriente. Este grupo construyó varias ciudades famosas, incluidas Assur, Nínive y Nimrud.


Hoy en día, el pueblo mesopotámico todavía vive en Irak y Siria, aunque las guerras recientes han provocado que muchos sean asesinados u obligados a huir de sus hogares. Para empeorar las cosas el grupo terrorista ISIS (también llamado Daesh) ha saqueado o destruido muchos sitios históricos de valor incalculable.
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Las Guerras Macedonicas - Parte 1 ⚔

ROMA MARCHA HACIA EL ESTE


Los humanistas emplearon mucho una sentencia: “todo lo que se puede hacer, decir o pensar, lo han hecho, dicho o pensado ya los griegos”. Y en efecto, gran parte de nuestros problemas y cuestiones ya se les presentaron a los antiguos helenos, que buscaron soluciones a los mismos con mayor o menor fortuna. De hecho, una parte esencial de nuestra cultura proviene de las respuestas que los griegos dieron a esas cuestiones. ¿Podemos entonces buscar respuestas a nuestras incógnitas actuales en la historia griega? ¿Podemos trasladar esos resultados a nuestros tiempos? No, pero esa historia tiene una gran ventaja sobre la nuestra: está acabada. No está de más ver ese drama histórico desde el principio hasta el final. Quizás podamos reconocer las posibles opciones que se nos abren, y observar los resultados previsibles de las distintas respuestas que podamos dar a nuestros dilemas.

¿Puede el azar del futuro de Europa vislumbrarse en los caminos recorridos por Roma y Grecia? Como entonces, un foco de alta cultura en decadencia, antes Grecia, ahora Europa –quizás el mismo sujeto a lo largo de los siglos– intenta superar su fragmentación política y sus rivalidades a través de una confederación, o federación, o unión, o como queramos llamarla. Y como entonces, la principal potencia mundial, antes Roma, ahora EEUU, está interesada, o al menos eso parece, en que esa unión llegue a buen puerto, siempre, claro está, bajo su dirección militar y estratégica en la política mundial. ¿Hasta qué nivel es aceptable la hegemonía de una gran potencia? ¿Hasta qué punto una confederación, superior culturalmente, puede soportar esa tutela? ¿Debemos por tanto conformarnos con elucubrar sobre el futuro y esperar simplemente la sucesión de acontecimientos?

Para tratar de encontrar una respuesta a esas interrogantes veamos entonces como, por primera vez Roma se enfrentaba al poder de Macedonia, un poder en ascenso contra otro ya firmemente establecido.

Cualquier estudio de las Guerras Macedonicas requiere de un examen mas amplio de la situación político-diplomática del área del Egeo y también del Mediterráneo oriental, dado que es el punto de partida de una actividad diplomática romana que absorberá una buena parte de los siglos I y II a. C. Sobre todo, porque los hechos que tienen relación con este conflicto son irrelevantes si no se intenta estudiarlos dentro de la gran problemática que fue el dominio de la geopolítica en la región.

Historiadores como Mommsen, Holleaux y otros han sostenido que fue la necesidad de defenderse lo que impulso a los romanos a librar la Primera Guerra Macedonica, afirmación bastante discutible a juzgar como se dieron los acontecimientos.

En poco menos de un siglo Roma fue ocupando y absorbiendo el mundo griego dentro de su Imperio. Pero no lo hizo sin encontrar fuertes resistencias de la civilización helenística, orgullosa de su historia y de sus tradiciones. Los griegos, enfrascados en sus luchas internas, descubrieron un nuevo poder en occidente al que inicialmente pensaron utilizar en su propio beneficio como siglos antes habían hecho con el Imperio Persa y mas recientemente con el Egipto Ptolemaico.


Preludio:


En los últimos años del reinado de Antigono Doson, Grecia disfrutaba de una merecida paz (impuesta por el propio Antigono después de la batalla de Salesia), el poder de Macedonia era reconocido sin discusión en la península y los únicos que podían hacer ya sombra u oponerse a la supremacía macedonia, la Liga Etolia, se encontraban en una prudente inactividad fruto del acuerdo impuesto por el rey macedonio.

La muerte de Antigono, acaecida en algún momento del año 221 a. C. llevo al trono de Macedonia a su sobrino el joven Filipo V, fue ese el momento esperado por los belicosos etolios para mover sus fichas. Se destino entonces a las tierras de Phigalea (una ciudad confederada a los etolios en Arcadia, Peloponeso) una fuerza de combate al mando del joven y ambicioso Dorimaco Triconense que, establecido en el lugar, se dedico a espiar lo que sucedía en la región. La presencia de este personaje atrajo al lugar a gran numero de piratas y gente de baja calaña que, pese a la paz general a la que estaban todos obligados, se dedicaron a hacer correrías en las tierras de los mesenios, si bien en un principio de baja intensidad, poco a poco fueron subiendo de tono, al final, a estas tropelías se habían sumado hasta los propios soldados de Dorimaco. Llegados a este punto, los mesenios enviaron una protesta ante el general etolio, mas este dejo seguir haciendo pues de esta forma mantenía a sus soldados animados por el saqueo ademas de la considerable parte del botín que bajo mano se quedaba. No obstante, las quejas de los embajadores mesenios no dejaron de sucederse pues la actividad de los merodeadores no solo no se reducía, sino que mas bien aumentaba, finalmente Dorimaco se vio impulsado a acudir ante la asamblea mesenia para tratar de tranquilizar los ánimos.

No debía ser este Dorimaco un buen diplomático, pues parece que en presencia de la asamblea de los mesenios no solo negó las acusaciones que se le hacían de connivencia con los bandidos si no que incluso llego a hacer mofa de los daños que ocasionaban e incluso insulto a mas de un diputado local. Aquella misma noche, los saqueadores llegaron a pie de las mismas murallas de Mesenia causando de nuevo a su paso numerosos estragos. Al día siguiente se acordó detener al propio Dorimaco quien, pese a amenazar a los mesenios con tener que enfrentarse al poder de Etolia, cedió ante la evidencia de que su vida podía correr algún peligro, fue libertado entonces seguramente comprometiéndose a poner fin a las actividades de los merodeadores. Vuelto después a Etolia, Dorimaco movería, en venganza, a la guerra total contra los mesenios.


Fue este el principio de una nueva guerra general en Grecia en la que pronto se verían implicados casi todos los pueblos de la región, para los griegos la llamada Guerra Social...

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El "Blackbirding" y la esclavitud polinesia en el Perú ⛓

Blackbirding (literalmente, “caza del mirlo”, en el argot de los colonos europeos en Australia, se refiere a un tipo de cacería “recreativa” en la que las presas eran los indígenas australianos; y, por extensión, llamaban “blackbird” o mirlos a los aborígenes de las islas del Pacífico Sur) es un término inglés que se refiere a la contratación engañosa y al rapto de mano de obra indígena en las islas del Pacífico Sur en el siglo XIX. Esta práctica permitía conseguir y disponer de trabajadores en condiciones cercanas a la esclavitud para las explotaciones agrícolas de Australia, Samoa y Perú, y que se desarrolló con fuerza entre 1860 y 1930.


En el caso peruano, a mediados del siglo XIX, el presidente Ramón Castilla decretó la abolición total de la esclavitud de los negros (ya el  general argentino Don José de San Martín había decretado que todos los hijos de esclavos nacidos después del 28 de julio de 1821, serían hombres libres) y esta medida había afectado a los hacendados, propietarios de tierras que con esta medida se habían quedado sin mano de obra. Por ello, muchos atrevidos comerciantes decidieron reemplazar esa mano de obra de origen africano con elementos indígenas, pero como esto no dio buenos resultados, se optó por un negocio más lucrativo:


Durante varios meses, entre 1862 y 1863, tripulaciones de barcos peruanos y chilenos peinaron las islas de la Polinesia, desde la Isla de Pascua (Rapa Nui) en el Pacífico oriental hasta las Islas Gilbert (ahora Kiribati) en el oeste, buscando “trabajadores” para satisfacer la escasez de mano de obra en Perú. Joseph Charles Byrne, un especulador irlandés, recibió respaldo financiero para importar a los isleños del Mar del Sur como trabajadores contratados. El barco de Byrne, “Adelante”, cruzó el Pacífico y en Tongareva, en el norte de las Islas Cook, pudo adquirir 253 reclutas, de los cuales más de la mitad eran mujeres y niños. El “Adelante” regresó al puerto peruano de Callao, donde la carga humana fue vendida y enviada a trabajar como trabajadores de plantaciones y sirvientes domésticos. Los financieros del esquema y casi de inmediato otros especuladores y propietarios de barcos se propusieron ganar dinero con la mano de obra polinesia, llegando incluso al secuestro masivo en la Isla de Pascua, cuando ocho barcos peruanos llevaron a cabo una operación armada en esta isla donde, durante varios días, las tripulaciones combinadas rodearon sistemáticamente las aldeas y capturaron a la mayor cantidad posible de isleños. En estas redadas y otras similares que ocurrieron en la Isla de Pascua durante este período, 1407 personas fueron llevadas al comercio laboral peruano. Esto representaba un tercio de la población de la isla. En los meses siguientes, los barcos peruanos “Rosa” y “Carmen”, junto con otras embarcaciones involucradas en el reclutamiento para Perú, secuestraron u obtuvieron personas en toda Polinesia; especialmente, de las islas de Niue, Samoa y Tokelau, así como a los que secuestraron de la Isla de Pascua.


En junio de 1863, unas 350 personas vivían en 'Ata, un atolón en Tonga. El capitán Thomas James McGrath, del ballenero de Tasmania “El griego”, después de haber decidido que el nuevo comercio de esclavos era más rentable que la caza de ballenas, fue al atolón e invitó a los isleños a bordo para comerciar. Sin embargo, una vez que casi la mitad de la población estaba a bordo, ordenó que se cerraran los compartimentos del barco, y el barco partió. Estas 144 personas nunca regresaron a sus hogares. “El griego” se reunió con un barco de esclavos peruano, el “General Prim”, y los isleños fueron transferidos a este barco que los transportó al Callao. Debido a las nuevas regulaciones gubernamentales en Perú contra el comercio de esclavos polinesios, a los isleños no se les permitió desembarcar y permanecieron a bordo durante muchas semanas mientras se organizaba su repatriación. Finalmente, el 2 de octubre de 1863, cuando muchas de las personas de 'Ata habían muerto o estaban muriendo por negligencia y enfermedad, se organizó un barco para llevarlos de regreso. Sin embargo, este barco arrojó los Tonganeses en la deshabitada Isla del Coco. Un mes después, el buque de guerra peruano “Tumbes” fue a rescatar a los 38 sobrevivientes restantes y los llevó al puerto peruano de Paita, donde probablemente murieron.

En esas andaba la situación, cuando el reverendo A. W. Murray, el primer misionero europeo en Tuvalu, describió las prácticas de los cazadores de esclavos en las islas Ellice. Dijo que prometieron a los isleños que se les enseñaría acerca de Dios mientras trabajaban en la producción de aceite de coco, pero el destino previsto de los esclavistas era las Islas Chincha en Perú. El reverendo Murray informó que en 1863, alrededor de 180 personas fueron tomadas de Funafuti y alrededor de 200 fueron tomadas de Nukulaelae, dejando menos de 100 de las 300 registradas en 1861 como viviendo en Nukulaelae.


El comercio laboral peruano de los polinesios duró de 1862 a 1863. En este período se “reclutaron” aproximadamente 3.634 polinesios. Más de 2.000 murieron a causa de enfermedades, hambre o negligencia, ya sea a bordo de los barcos esclavistas o en los lugares de trabajo a los que fueron enviados. Por exigencia del gobierno francés, el gobierno peruano cerró la operación en 1863 y ordenó la repatriación de los sobrevivientes. Un brote de viruela y disentería en Perú acompañó esta operación, lo que resultó en la muerte de otros 1.030 trabajadores polinesios. Algunos de los isleños sobrevivieron el tiempo suficiente para llevar estas enfermedades contagiosas a sus islas de origen, causando epidemias locales y mortalidad adicional. Para 1866, solo alrededor de 250 de los reclutados habían sobrevivido con aproximadamente 100 de ellos restantes en Perú. La tasa de mortalidad fue, por lo tanto, del 93%.


“A pedido de Mons. Jaussen, Obispo de Tahiti, el Gobierno Francés presento una protesta ante el Gobierno del Perú, por conducto del ministro francés en Lima... se sabe que en diciembre de 1862 llegaron 8 buques piratas peruanos a la Isla de Pascua y perpetraron una acción en conjunto. Unos 80 tripulantes bajaron armados a tierra y desparramaron en el suelo, a la vista de los incautos nativos, gran cantidad de "regalos". Cuando unos 500 nativos se lanzaron sobre estos 'regalos', el cabecilla de los piratas dio la señal con una descarga de revolver. Sus compañeros hicieron fuego para intimidar a los nativos. Algunos de estos cayeron muertos, otros huyeron, presos del pánico, pero unos 200 no lograron escapar y fuero amarrados y llevados a bordo de los diferentes buques que algunos días mas tarde partieron de regreso a la costa del Perú...” - Sebastian Englert. La tierra de Hotu Matu'a: historia y etnología de la Isla de Pascua.

✍ Texto de Mario Hildebrando García Jarrín.

🌐 Fuentes:

- Wikipedia
- El Comercio Perú
- Maude, H. E. (1981). Slavers in Paradise: The Peruvian Slave Trade in Polynesia, 1862–1864 Fiji: Institute of Pacific Studies.
- Laumua Kofe, Palagi and Pastors, Tuvalu: A History, Institute of Pacific Studies, University of the South Pacific and Government of Tuvalu, 1983
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El humor en la Antigua Roma 🎭

La antigua Roma era una sociedad cuyo humor era seco y cáustico, eso se debe principalmente a sus orígenes agrícolas y militares que la ciudad tuvo.
La imagen corresponde a la película "S.P.Q.R .: Hace 2.000 años y medio" de 1994
De los chistes recopilados en el Philogelos (la recopilación de chistes en lengua griega más antigua conservada. Elaborada en el Sigo IV d. C.) podemos rescatar algunos como estos:

1. Un estudiante va a la ciudad, y uno de sus amigos le pide que, por favor, le compre dos esclavos de quince años. “Con gusto”, le responde el estudiante. “Si no consigo dos de quince, te traeré uno de treinta”.

2. Un abderita viendo a un eunuco conversar con una mujer le preguntó si era su esposa. Cuando el eunuco le dijo que él no podía tener esposa, respondió: "Entonces es tu hija".


3. Uno al encontrarse con un intelectual dijo: "El esclavo que me vendiste ha muerto". "¡Por todos los dioses! –respondió–. Cuando estaba conmigo nunca hizo tal cosa".

4. Otro fue a un médico y le dijo: "Doctor, cuando me despierto, me paso media hora sin poder abrir los ojos y solo después me levanto". Y el médico le dice "Despiértate media hora más tarde".

Incluso el célebre Marco Tulio Cicerón dijo que en una ciudad como Roma, nadie se libraba de las bromas o de ser objeto de burlas y él mismo demostraría ser bastante gracioso, en una ocasión vio a su yerno Lentulus que era de baja estatura con una gran espada colgada al costado a lo que rápidamente grito - "¿Quién ha atado a mi yerno a una espada?". En otra ocasión mientras participaba de una cena, una matrona aseguraba tener 30 años, él dijo "Debe ser cierto, hace ya veinte años que la oigo decir eso".

En otra ocasión, en uno de los debates dentro del Senado el cónsul Metelo Nepote, enfrentado a Cicerón, le dijo: "Después de todo, ¿Quién es tu padre?". Con está pregunta buscaba echarle en cara el hecho de que su familia no era noble como la suya, ya que Cicerón provenía de familia provinciana.

Ante esta insinuación, que fue recurrente durante toda la sesión, la respuesta del célebre Cicerón fue más que contundente:

"Tú madre, querido Mételo, ha hecho que esa pregunta sea más difícil de contestar incluso para ti".

Y no sólo los romanos eran ingeniosos al contestar, también al poner nombres, el llamado "cognomen" o apodo se otorgaba con base en características físicas o situaciones que justificaran ese apodo, por ejemplo al noble Cicerón (Que significa "Garbanzo") Le decían así ya sea porque su familia solía cultivar eso o porque tenía una verruga en su nariz. También el nombre de "Corvus" (Que significa Cuervo) se le otorgaba a las personas extremadamente narizonas.


Muchos otros nombres que actualmente serían ofensivos eran objeto de "orgullo" para los romanos que los ostentaban, Brutus, "pesado, lento"; Burrus, "pelirrojo"; Capito, "cabezón", o Strabus, "bizco".


Nadie estaba a salvo del humor de los romanos, incluso los generales durante la celebración de sus triunfos eran ridiculizados por sus soldados, era tradición que los soldados cantaran cosas de su general durante el triunfo, y casi nunca eran cosas buenas, al gran Julio César sus soldados le cantaron durante su triunfo lo siguiente:

"Escondan a sus esposas, a sus hijas, a sus madres y esclavas que un calvo adultero llego a la ciudad".

Y también, en alusión a la supuesta relación que mantuvo César, en su juventud, con el rey Nicomedes de Bitinia:

"César subyugó a las Galias; Nicomedes a César.
Aquí tenéis triunfando a César que sometió a las Galias,
pero no triunfa Nicomedes, que sometió a César".

A otro pobre general llamado Quinto le cantaron lo siguiente:
"Quinto ama a Tais". "¿A qué Tais?". "A Tais, la tuerta". "A Tais le falta un ojo, a él los dos".


¿Por qué toleraban los generales tales "deshonras" se preguntaran? Pues es que durante su triunfo los generales eran la personificación terrenal del dios Júpiter y ese chascarrillo de los soldados les permitía recordarle a los generales que no eran dioses, que eran mortales. 

Ni siquiera los emperadores se libraban de las ocurrencias, Augusto estaba recorriendo la ciudad cuando vio a un hombre en la multitud que tenía un parecido sorprendente consigo mismo. Intrigado, preguntó: "¿Tu madre estuvo alguna vez en el servicio de los Julios?" "No, alteza", respondió, "pero mi padre sí".

El mismo Augusto también gozaba de un gran sentido del humor. Cuando el cónsul Galba, que era jorobado, le dijo que le corrigiera si tenía algo que reprocharle, Augusto le respondió que podía amonestarle, pero no "corregirle", jugando con el doble sentido del verbo corrigere, que en latín significa "corregir", pero también "enderezar o poner derecho".

Para finalizar, en las calles de la ciudad de Pompeya se encontraron grafitis en la pared que decían - Un hombre estaba enterrando a su esposa y cuando alguien le preguntó: "¿Quién descansa?", respondió: "Yo, que me he librado de ella".

🌐 Fuentes:
National Geographic
Philogelos
Bellum Gallicum
Wikipedia
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