Mostrando entradas con la etiqueta Inglaterra. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Inglaterra. Mostrar todas las entradas

Los tres primos emperadores y los celos 😒👑

La Guerra de los Ducados (1864), que enfrentó a Prusia y Austria contra Dinamarca, fue uno de los primeros pasos llevados a cabo por Bismarck para unir a toda Alemania. Y si bien el éxito le sonrió al final, es posible que una de las consecuencias a largo plazo de ese conflicto halla sido fundamental a la hora de definir el frágil equilibrio europeo.

Los 3 primos de rango imperial

El monarca danés Cristian IX (1818 - 1906), apodado "El suegro de Europa", tenia por costumbre reunir a toda su familia en las vacaciones en una de sus residencias veraniegas; allí acudían sus dos hijas Alexandra y Dagmar que estaban muy unidas y que pronto empezaron a llevar a sus retoños. Entre los hijos de ambas se hallaban dos muchachos que guardaban un gran parecido físico entre sí y que desde muy pequeños hicieron una gran amistad. Esto no tendría nada de extraordinario si no fuera por el hecho de que los dos estaban destinados a convertirse en monarcas, Jorge V de Gran Bretaña y en el zar Nicolás II de Rusia.

Así mismo en estas vacaciones danesas, estaban excluidos todos aquellos que formaran parte de la clase dirigente del nuevo Imperio Alemán. El motivo era que Dinamarca había sido una de las grandes perjudicadas del proceso de unificación alemana, en el que pasaron a formar parte del imperio germano las antiguas posesiones danesas de Schleswig-Holstein. Además, entre los invitados regulares a las vacaciones de la familia real danesa se encontraban los miembros de otras casas reales de los antiguos estados independientes que habían sido incorporados o absorbidos en el proceso de unificación alemana.

Como consecuencia de todo ello, cualquier miembro de la familia real alemana (Hohenzollern) era persona "no grata" en Dinamarca. Esto incluía al heredero de la corona Federico, su esposa la inglesa Victoria y al hijo de ambos, el futuro káiser Guillermo II. Así, este se vio excluido del círculo de amistades formados por sus dos primos británico y ruso, a lo que se unió un complejo de amor-odio hacia su madre Victoria que Guillermo trasladó a todo lo relacionado con Gran Bretaña.

El rey Cristián IX de Dinamarca con su familia en el Palacio de Fredensborg en 1883 de Laurits Tuxen, en la imagen podemos ver a sus poderosos yernos y entre los jóvenes a 2 de los primos hermanos "Georgie" y "Nicky"

Con el tiempo, por razones geográficas, el Káiser mantuvo mas cercanía con su primo ruso, pero cuando había una reunión de familia en algún lugar de Europa, aparte de Dinamarca, veía con celos como su primo ruso prefería la compañía de su primo británico. El ultimo ejemplo de esto fue cuando se reunieron en la boda de la hija de Guillermo en Berlín (1913). Durante la cena de gala, fue extraño y hasta gracioso ver a Nicolás y Jorge tratando de deshacerse de Guillermo para quedarse a solas y éste, celoso y desconfiado, interrumpiéndolos todo el rato.

Era un vivo reflejo de lo que sucedía entre sus imperios ad portas de la Gran Guerra.

Share:

Churchill y el arte del insulto 🎩🚬

Winston Churchill además de haber sido Primer Ministro del Reino Unido, dos veces, y uno de los lideres aliados durante la Segunda Guerra Mundial, es considerado uno de los mejores oradores y escritores del siglo XX. Destacándose entre muchas cosas por 'sazonar' sus discursos con frases generalmente dirigidas a sus oponentes. Razón por la cual se le conoció como “la víbora de Downing Street” (calle donde quedaba la residencia del Primer Ministro). Sea con frases indirectas u otras muy directas, como se dice 'a la yugular', el inglés fue un auténtico maestro de la injuria elocuente.


Veamos.

Célebres fueron sus diatribas contra Neville Chamberlain y su política conciliadora antes de la Segunda Guerra, como por ejemplo dijera alguna vez: “En las profundidades de esa alma polvorienta [la de Chamberlain] no hay sino la más abyecta perdición… contempla los asuntos exteriores desde el interior de un cloaca municipal…”, o está otra, “...Un apaciguador es alguien que alimenta al cocodrilo, esperando que se coma a otro antes que a él”, además de la famosa “le dieron a elegir entre la guerra o la deshonra, eligió la deshonra y ahora también tendrá la guerra”.

Para referirse al primer ministro Attlee empleaba estos otros calificativos: es “un cordero con piel de cordero”. Bastante sutil. En otra ocasión para describir a su rival político dijo: “es un hombre modesto con buenas razones para serlo” o un chascarrillo como “Un taxi vacío se detuvo en Downinng Street. De él bajo Clement Attlee”, bastante fino.

Siempre tuvo 'las precisas' para sus colegas en la política. Con respecto a Sir Stafford Cripps, dijo: “Tiene todas las virtudes que desprecio y ninguno de los vicios que admiro”. Hablando del político conservador Stanley Baldwin, Churchill dijo: “Baldwin no hace mal a nadie, pero habría sido mucho mejor para Inglaterra si él nunca hubiese nacido”. Un poco fuerte quizás. En otra ocasión, hablando de un joven diputado liberal que se unía al Partido Laborista, dijo: “Es la primera vez en mi vida que veo una rata nadando hacia un barco que se hunde”.

Para repartir 'elogios', no hacía distinciones, con Lady Astor, la primera mujer miembro del parlamento inglés, tuvo este memorable cruce de palabras. Decía ella: “Si fuera usted mi marido, endulzaría su café con veneno”…Él ni corto ni perezoso le replicó: “Estimada señora, si yo fuera su marido, ¡me lo bebería!”. Demoledor.

En otra oportunidad, Bessie Braddock lo acusó de acudir borracho al Parlamento, “Usted está borracho. Más aún, usted está horriblemente borracho” Churchill contestó: “Usted es fea. Más aún, usted es horriblemente fea. Pero cuando yo despierte mañana estaré sobrio, y usted seguirá siendo fea”. No hacen falta comentarios.

Durante la guerra, era conocida la 'cordial' relación que mantuvo con Charles De Gaulle. En una de las reuniones mantenidas entre ambos estadistas, el general francés se empeñaba en que se llevara a cabo una operación de resultado claramente incierto, pero de un elevado coste financiero. El británico se negó una y otra vez, entre otras cosas porque tenía en mente otros planes que no quería revelar. Así que toda su negativa obstinada se tuvo que centrar en el alto coste de los planes que De Gaulle proponía. Este, exasperado, le espetó: “Los británicos parece que solamente están dispuestos a luchar por dinero, mientas nosotros los franceses lo hacemos por la dignidad y el honor”. Churchill, le miró unos segundos en silencio y finalmente le contestó: “Claro, cada uno pelea por lo que le falta…”. Directo a la mandíbula.

Para no hacer muy largo el post. 'La de estribo' (la última). Resulta que el escritor Bernard shaw, 'muy amigo suyo', envió a Churchill dos entradas para la noche de estreno de su obra teatral, “una para usted, y otra para un amigo, si es que lo tiene”. De inmediato Winston le contestó, devolviendo las dos entradas, junto a una nota en la que lamentaba no poder asistir la primera función: “Pero me gustaría tener entradas para la segunda”, continuaba, “si es que la hay…”.
Share:

Las "Manadas de Lobos" alemanas



El término “manada de lobos”fue creado por el almirante alemán Karl Döenitz y desde entonces se ha utilizado para designar cualquier ataque coordinado a buques enemigos por parte de varios submarinos a la vez.

Al iniciar la Segunda Guerra Mundial la marina alemana de superficie se encontraba en absoluta inferioridad frente a las fuerzas combinadas de Inglaterra y Francia, y la fuerza de submarinos no era la excepción, su escaso número hacia imposible poner en práctica alguna estrategia agresiva durante el primer año del conflicto (Los alemanes disponían de 57 submarinos, pero sólo 27 tenían capacidad oceánica)

Hacia 1941, sin embargo, al acrecentarse el número de sus unidades, pudieron por fin poner en acción las "manadas de lobos", aunque todavía en forma incipiente.

La táctica de "la manada" consistía en lo siguiente: el servicio de patrullaje, o bien un submarino en operaciones, comunicaba al comando central (con base en tierra) la posición del convoy enemigo avistado, su rumbo y velocidad. Desde el comando enseguida, después de estudiar sobre las cartas de navegación, la ubicación de las distintas unidades sumergibles, se radiaba a las más próximas al convoy la orden de reunirse y atacar en forma simultánea. De esta forma se lograba un máximo de hundimientos y hasta aniquilar convoyes enteros.

Atacar convoyes con esta técnica, tenía ventajas evidentes:

- Los submarinos al realizar de manera conjunta la patrulla por una determinada zona del océano, aumentaban sus posibilidades de divisar a un convoy enemigo.

- Una vez avistado, la probabilidad de hundir un número mayor de mercantes aumentaba, ya que al realizar los ataques simultáneos, producían un desbarajuste en la formación del convoy y los buques de escolta, tenían dificultades para repeler los ataques.

- Los ataques eran más devastadores que los efectuados en solitario y se reducían los riesgos de ser localizado y hundido en el caso de tener escolta el convoy.

Pero, también tenía sus inconvenientes:

- Una vez iniciado el ataque, muchas veces ocurría que dos submarinos atacaran a la vez al mismo barco del convoy, produciendo un despilfarro de munición (algo poco adecuado si se trataba de un torpedo).

- Además, era muy complicado una vez realizado el ataque, asignar cuántas toneladas había hundido cada submarino integrante de la manada de lobos.

- En la vorágine del ataque, era frecuente que los comandantes trataran de abatir muchos objetivos en poco tiempo, y eso incrementaba los riesgos de ser alcanzado por fuego amigo.

Una vez detectado el convoy, los submarinos maniobran para realizar su ataque. A partir de 1941 se utilizaron torpedos con sistemas de guiado FAT y LUT.

El sistema FAT (Federapparat Torpedo) permitía alterar el rumbo del torpedo una vez disparado Este sistema habilitaba la posibilidad de establecer el curso del torpedo antes de lanzar el sistema, permitiendo “programar” un patrón de dirección. Por ejemplo se podía establecer que tras un recorrido inicial de 1.000 metros, el torpedo tomara otra dirección durante unos 500 metros más y volviera a su dirección original, creando de este modo un patrón de búsqueda. En el caso de no producirse ningún impacto en el recorrido inicial, el torpedo daba la vuelta una y otra vez hasta que se producía el impacto o llegaba a su máxima distancia operativa. Lo ideal era dispararlos por delante de un convoy. Entró en servicio a finales de 1942.

El LUT (Lagemmabhängiger Torpedo), que se desarrolló a partir del FAT, pero incorporando dos mejoras en el patrón de búsqueda. Fue usado a partir de 1944. Ahora era posible “programar” un nuevo rumbo tras el recorrido inicial. Este nuevo rumbo permitía al torpedo seguir el curso del convoy para luego zigzaguear en el mismo. La distancia de este zigzagueo se podía programar entre cero y 1.600 m, mientras que en el FAT original solo había dos opciones. También la velocidad del torpedo se podía graduar entre 5 a 21 nudos.

Con todo, apuntar que el declive de las manadas de lobos vino a mediados de 1943, cuando el desarrollo del radar de onda corta, realizados por los Aliados, impidieron a los submarinos alemanes seguir operando en ataques de superficie, ya que el radar posibilitó que fueran detectados por aviones y barcos enemigos, haciendo inviables este tipo de ataques masivos. Al tener que atacar sumergidos, perdieron la iniciativa y la velocidad tan necesarias en este tipo de combate naval.

Para ver las principales operaciones realizadas por las "Manadas de Lobos" los invitamos a seguir este enlace:

http://www.u-historia.com/uhistoria/historia/articulos/convoy/manadas.htm

Fuentes: 🌐
"U-boat Tactics in WWII" de G. Williamson publicado por Osprey
Forosegundaguerra.com
u-historia.com
Share:

Shaka, el Napoleón africano

El Pueblo Zulú fue una monarquía que surgió en África en el siglo XIX, específicamente entre los años 1816 y 1897, extendiéndose en toda la costa del Océano Índico, entre el río Pongola y el río Tugela. Con una economía basada en la ganadería, ocuparon toda la región que hoy día pertenece a Kwazulu-natal y parte de África meridional, posteriormente pasó a ser parte de lo que se conoce como la Colonia Natal y, por último, a la actual Sudáfrica.

¿QUIÉN FUE SHAKA?
Shaka, jefe de la tribu zulú, fue descrito como el "napoleón africano" por su genio militar y la consolidación de cientos de tribus sudafricanas bajo el imperio zulú. Aunque de corta duración, Shaka dejó un gran legado a raíz de su turbulento y, según algunos relatos, su reinado cruel.
Shaka, rey de los zulúes, nació alrededor de 1787 hijo del jefe zulú Senzangakhona KaJama y Nandi, del vecino clan Langeni. Una narrativa popular es que la concepción de Shaka fue un error después de que sus padres se dejaran llevar por el uku-hlobonga, un ritual para parejas no casadas que involucran juegos sexuales previos. Cuando los ancianos zulúes, incluido el propio Senzangakhona, descubrieron que Nandi estaba embarazada, intentaron negarlo. Senzangakhona afirmó que el vientre hinchado de Nandi era un síntoma de iShaka, un escarabajo intestinal y parasitario.
Shaka, o Sigidi kaSenzangakhona, recibió su nombre como un recordatorio constante de su ilegitimidad, y a los seis años, Shaka y su madre fueron exiliados del kraal de su padre, una tradicional aldea africana de chozas.
Shaka y su madre regresaron a su casa donde no eran bienvenidos y finalmente fueron expulsados ​​para unirse a una tribu completamente diferente, los Mthethwa. En su adolescencia, a Shaka se le asignó un amabuto, o un regimiento militar de hombres jóvenes separados según el grupo de edad. Cada amabutho era llamado cuando era necesario para el combate, el trabajo, la policía o la caza.
Durante este tiempo llamó la atención del jefe de primera división, Dingiswayo. Shaka mostró gran valor, habilidad y fuerza. Un Dingiswayo impresionado se convirtió en una especie de mentor para él.


 EL JOVEN GUERRERO 
Shaka tuvo su primer contacto con la guerra a la edad de 21 años. Para entonces, ya era un gran guerrero.
Las batallas intertribales de la época fueron una demostración de fuerza con muy poco derramamiento de sangre. Los dos lados opuestos se enfrentarían entre sí a 40 o 50 yardas y lanzarían sus assegais hasta que un lado huyera. Incluso si perseguían, el lado que huía solo tenía que abandonar sus armas y rendirse y sus vidas se perdonarían.
Shaka rápidamente mostró su habilidad innata para la guerra y comenzó a alterar las herramientas de combate que le fueron entregadas. Primero, desechó las sandalias de piel de vaca porque podían hacerle perder el equilibrio. Con mayor agilidad, Shaka podría enfrentarse a un enemigo en lugares cercanos. Enseñó a desviar las lanzas con el escudo y luego cargar para matar. Enganchando el escudo de los enemigos a un lado con el suyo, podría hundir su assegai en su víctima.
También creó su propia arma con un mango corto y grueso y una hoja masiva. En efecto, había creado una espada. Shaka lo llamó el iklwa debido al sonido que hizo cuando fue empujado y sacado del cuerpo de alguien.
Llegó a ser conocido como Nodumehlezi , “el que cuando está sentado hace que la tierra retumba”.
Shaka derrotó con éxito al ejército de Zwide, el jefe de la tribu Ndwandwe, lo que le otorgó una generosa porción de ganado capturado. El jefe Dingiswayo, a su vez, convirtió a Shaka en su comandante en jefe y, lo que es más importante, ayudó a organizar una reconciliación entre Shaka y su padre separado, Senzangakhona.
Senzangakhona convirtió a Shaka en su heredero, pero antes de su asesinato en 1816, una de sus esposas lo convenció de hacer que el hermanastro de Shaka, Sigujana, fuera su sucesor. Pero el joven guerrero no lo dejó en pie. Con la ayuda de uno de los regimientos de Dingiswayo, Shaka mató a Sigujana y se hizo cargo de los 1.500 Zulus. Estaban entre los más pequeños de los más de 800 clanes, pero bajo Zulu, todo esto cambiaría.
💢 REINO UNIDO ZULÚ 💢 

Su nuevo dominio extendió se 100 millas cuadradas. Shaka seguía siendo un subordinado de Dingiswayo hasta que el jefe murió a manos de Zwide en 1817.

La muerte de Dingiswayo causó que muchos Mthethwa desertaran a Ndwandwe, mientras que otros se unieron a Shaka. Zwide demostró ser un enemigo formidable para él al principio, pero la estrategia militar superior del joven jefe guerrero obtendría una gran victoria contra los ndwandwe el año siguiente.
Este éxito le permitió a Shaka buscar alianzas con otras tribus y él consolidó su poder mientras su ejército crecía.
El rey zulú era conocido por su crueldad. El consenso general entre los historiadores es que cuando formó más alianzas, derrotó a más jefes y expandió el Reino Zulú, se convirtió en un déspota brutal. Exigió la lealtad de sus guerreros. Si alguien insultaba a su madre o a él, los condenaba a muerte por empalamiento.
Pero se mantuvo pacífico con los europeos e incluso envió delegados de su dominio a visitarlos. Bajo su reinado, no hubo conflictos entre los zulúes y los comerciantes blancos. Aunque los británicos negociaron el control sobre Port Natal, ahora la ciudad de Durban en Sudáfrica, no intentaron desafiar a Shaka. No sería hasta después de la muerte de Shaka que comenzaron los sangrientos conflictos entre su gente y los colonos holandeses-afrikaners conocidos como los "Boers".
El rey guerrero gobernó sin rival a más de 250.000 personas durante diez años. Pudo reunir a más de 50.000 guerreros a la vez y se dice que fue responsable de la muerte de unos dos millones de personas solo por la guerra.
Cuando su madre murió en 1827, algunos dicen que el rey zulú perdió la razón. Superado por el dolor, Shaka Zulu prohibió la agricultura y el uso de la leche durante un año. Las mujeres embarazadas y sus maridos fueron asesinados.
Tal vez harto, el medio hermano de Shaka, Dingawe, asesinó al joven tirano en 1828. Luego asumió el trono y asesinó a todos los zulúes que probablemente permanecerían leales a Shaka Zulú. Hizo enterrar el cuerpo de su hermanastro en una tumba sin marcas.
Share:

El ejercito francés antes de la ofensiva alemana de 1940 - Parte 5

Crisis política en las cúpulas Aliadas. 

La Drôle de Guerre, la guerra de broma

La esperada ofensiva alemana no aparece, y los aliados se preguntan qué sucede. Se levantan acaloradas discusiones respecto a los planes del Reich, pero ante una invasión que no se deja ver, empiezan a llegar preocupantes noticias desde Finlandia. El 13 de febrero se firma la paz entre los agotados finlandeses y los victoriosos pero humillados rusos.
La paz de Moscú quitaba a los Aliados su pretexto para desembarcar en Narvik, donde podrían asistir a Noruega en la inminente invasión alemana. No tuvieron ni el cinismo de prescindir del desembarco, ni la resignación de lamentarlo.
Dos divisiones británicas, reservadas para Noruega fueron asignadas a reforzar la B.E.F., pero once batallones siguieron disponibles para toda eventualidad. En Francia, un pequeño cuerpo expedicionario, compuesto de cazadores alpinos y legionarios, continuó sus preparativos en el Jura. Lo único que parecía haber desaparecido con la paz en Finlandia era la urgencia.
Francia e Inglaterra intercambiaron notas, volvieron a considerar el problema y rehicieron sus planes. 
Durante la Conferencia de Munich, Chamberlain, Hitler y Daladier

También rehicieron sus gobiernos. Chamberlain, Daladier, los hombres de Munich, habían conservado sus funciones en el hundimiento de las esperanzas que habían encarnado, dando paso a la guerra a países cuya paz se habían lisonjeado de salvar. Pero no hicieron, ni podían hacer, la mutación personal correspondiente a su cambio de papel. Los ministerios presididos por ellos eran heterogéneos y débiles. Las administraciones que dirigían habían seguido en sus caminos trillados del tiempo de paz. En aquella "Guerra de Broma", no solo se batían los ejércitos, sino también los poderes públicos.

En Francia, a pesar de la lección de 1914, no se ha organizado la movilización industrial. Los obreros especializados han marchado al ejército, igual que todos los demás, y resulta difícil hacerles volver en contra de la resistencia encarnizada de los jefes de cuerpo. Los diputados rurales, cuyos departamentos han proporcionado carne de cañón en la guerra anterior, protestan contra el privilegio de las poblaciones industriales e intentan extenderlo a sus sectores. "El ministro de Armamento es un ingeniero - declara en el Palaise Bourbon uno de los ruralistas - no sabe que es época de la siembra". "Sé - replica el interpelado - que ahora es la época de los obuses".

Los obstáculos que encuentra en su cosecha van de lo cómico a lo trágico. En la fábrica de explosivos de Angulema, ¡4.000 adscritos especiales, sustraídos a los riesgos de los combates, se niegan a fabricar melinita, porque denuncian que produce calvicie!

En el arsenal de Montluçon, un sabotaje produce la inutilización de 120 cañones antitanque. El Partido Comunista, proscrito, refugiado en la clandestinidad, combate a favor de Hitler, denunciando la guerra imperialista y poniendo como ejemplo a la URSS que ha firmado una paz fraternal con el III Reich.

Arrastradas por la gran corriente totalitaria o seducidas por el "socialismo" de las dictaduras, fracciones masivas de la derecha e importantes fracciones de la izquierda son pro hitlerianas.
Mal orientada por una propaganda ejemplarmente mala, la opinión pública vacila. Está satisfecha de que el territorio nacional no haya sido invadido y la sangre no corra, pero comprende menos que nunca el estancamiento de las hostilidades, y de vez en cuando, es atravesada por remolinos de inquietud. Un pesado malestar, precursor de catástrofes, pasa entonces sobre esta nación que no está en guerra ni en paz.

El parte moral de Inglaterra no es mucho mejor. La ley de reclutamiento, tardíamente votada, no se aplica aún más que a los solteros jóvenes, y el cuadro de excepciones por motivo de utilidad pública se extiende hasta los jardineros. Los sindicatos, encabezados por un viejo terco, Sir Walter Citrine, luchan para que el estado de guerra no sirva de pretexto para prolongar la jornada de trabajo. Van a predicar hasta en Francia el maltusianismo de los armamentos.
"Los delegados de las Trade Unions - cuenta Dautry -, me reprocharon con vehemencia que contratara mujeres y que hiciera trabajar a los hombres más de siete horas al día".
En las clases dirigentes, las infiltraciones nazis, los fallos del patriotismo son tan graves como en Francia. La Clivaden Set de Lady Astor es pacifista por ideología de izquierda, pero el Daily Mail de Lord Rothermere había escrito, no mucho antes, que "los sólidos jóvenes nazis de Alemania son nuestro bastión contra el comunismo".
Habiéndose re unificado después Inglaterra bajo las bombas, hoy se tiene la impresión de que el derrotismo fue monopolio de los franceses. La historia imparcial debe decir que no fue así.

Daladier es el primero en caer, el 19 de marzo, a raíz de un consejo secreto sobre los sucesos de Finlandia. Caída a medias, por cierto, pues conserva la cartera de Defensa Nacional, cubriendo aún con su cuerpo al Generalísimo Gamelin. Paul Reynaud, considerado como el símbolo de la guerra a ultranza, como el Churchill francés, asume la presidencia del Consejo, pero su investidura es más que difícil: 268 votos a favor, 165 en contra, 111 abstenciones, con un solo voto de mayoría. Durante tres horas, los ministros se preguntan si deben aceptar una confianza tan regateada: se deciden a ello después de haberse convencido de que no puede ponerse en pie ninguna combinación más sólida. Imagen de la división y de la confusión del país.

Operación Weserübung, invasión de Dinamarca y Noruega.

A todo esto, Noruega ha sido invadida. Abril se lleva a cientos de británicos y franceses a la tumba tras la desastrosa misión en Narvik. Los noruegos, que intentan salvar ante todo a su rey, dejan a los alemanes masacrar a los Aliados.

La primera víctima de mayo de 1940 es Chamberlain. El 7, se abre un debate en la Cámara de los Comunes sobre la derrota de Noruega. La cámara vibra de humillación y de cólera. Keyes, Amery, Duff Cooper, Lloyd George y un diputado casi anónimo que sirve como artillero de cola a bordo de un bombardero de la R.A.F, Arnold Wilson, destrozan al Primer Ministro.

Él, el viejo de Munich, se defiende con un encarnizamiento próximo al paro cardíaco. Pero su apelación a la solidaridad de los tories suena mal en una atmósfera de patria en peligro. Al votar la moción de censura, 30 conservadores se unen a la oposición y 60 se abstienen. La mayoría baja de 200 a 80 votos. Leo Amery había terminado su ardiente discurso con la apostrofe de Cromwell al Parlamento Largo: "Os habéis quedado aquí demasiado tiempo para el bien que habéis hecho. ¡Partid, les digo! En nombre de Diós, marchaos...". Chamberlain obedece ante esta dramática apelación. Sale tropezando con los pies de los ministros, y antes de abandonar la sala, se vuelve para lanzar a la Asamblea una última mirada irritada y amarga. Fuera, se recobra y se encarniza todavía. Imposible como Primer Ministro conservador, intenta sobrevivir como Primer Ministro unionista pidiendo ayuda a los laboristas. Estos rehúsan. Chamberlain trata entonces de designar su sucesor, con el fin de eliminar a Churchill, una vez más. Su favorito es Halifax, pero Halifax es un Lord, al que la Constitución del Reino Unido prohíbe el acceso a los Comunes. Indignado, reconoce que no es posible dirigir la guerra desde la Cámara Alta.
Pese a ser el verdadero culpable del desastre en Narvik, Churchill es la única opción. Un grupo ardiente impulsa al hombre en quien la opinión pública ve cada vez más la energía que necesita Inglaterra. Otro grupo se empeña en prohibirle el acceso a Downing Street. La policía está nerviosa.

Churchill en una visita al frances Reynaud

En París se desarrolla una crisis paralela, más grave aún, porque alcanza a la vez al gobierno y al mando. Paul Reynaud, definitivamente, no quiere más a Gamelin desde la derrota de Noruega. Le anima a ello una atrevida carta que acaba de escribirle el Coronel de Gaulle, pasando por encima de una cascada de jerarquías. "El cuerpo militar, por el conformismo inherente a su naturaleza, no se reformará solo... Su reforma es una obra de hombre de Estado que usted debe comprender. Yo no ambiciono mayor honor que el de servirle en esa obra capital...". Pero Daladier sigue apoyando al generalísimo a quien ha nombrado y en quien todavía creé ver brillar el tranquilo fulgor del genio. En el Consejo del Gabinete del 9 de mayo, rehúsa destituir a Gamelin de su mando.
Reynaud responde declarando dimisionario al ministro. Simplemente, pide a sus colegas que guarden en secreto esa decisión hasta el día siguiente.

El día siguiente, es viernes 10 de mayo de 1940: El Reich alemán esta listo.

Fuente: "La Segunda Guerra Mundial". Raymond Cartier. Ed. Larousse/Paris Match. 1970.

Share:

El ejercito francés antes de la ofensiva alemana de 1940 - Parte 4

¿Hitler o Manstein? 

Si la ofensiva alemana se hubiera desencadenado en esa fecha del 17 de enero de 1940, no habría sido exactamente idéntica a la que se lanzaría cuatro meses más tarde. Pero ya habría diferido mucho de la que Hitler había ordenado para el 7 de noviembre de 1939. Había nacido la idea de la maniobra de Sedán.

Se discute la paternidad de esta "Maniobra de Sedán". Generalmente se admite que fué imaginada por el General Erich Von Manstein, sometida a Hitler y adoptada por éste. El estudio de los documentos y la confrontación de fechas no permiten aceptar esta confrontación.

Sin duda, Manstein tuvo la idea del plan de Sedán. Pero no tuvo la posibilidad de presentársela a Hitler, que conoció el pensamiento del general en un momento en que ya había dictado todas las disposiciones esenciales de la maniobra. Como dirían Keitel y Jodl en el proceso de Nüremberg, "tenía grandes dotes para la estrategia". El mismo Manstein, menos categórico que sus partidarios, admite que el pensamiento del Führer pudo seguir una marcha paralela al suyo, y que no está muy seguro de haber sido su inspirador.

La cuestión ha sido estudiada por el general francés Koeltz, en su libro "Cómo se resolvió nuestro destino". Aún dejando un hermoso papel a Manstein, cuyos talentos militares son indiscutibles, Koetlz establece que el autor efectivo del plan de Sedán es el cabo Adolf Hitler.

El jefe de estado mayor del grupo de ejércitos de Rundstedt durante la campaña de Polonia, Manstein volvió al oeste con las mismas funciones. Su cuartel general estaba en Coblenza, en una vieja plaza donde se respetó el monumento elevado por el prefecto del Rin y Mosela, Lezay Marnesia, para conmemorar el paso del Emperador Napoleón en marcha hacia Moscú.

Nunca había visto a Hitler, y aunque no se hubiera mezclado en la conjuración militar, sus sentimientos respecto al nacionalsocialismo eran los de su casta.

Por lo demás, él tampoco era muy querido por sus colegas. Hacía resonar demasiado su inteligencia y su capacidad.

General Erich Von Manstein
A fines de octubre, llegaron las instrucciones del O.K.H (Oberkommando des Heeres), para realizar la ofensiva dispuesta por el Führer. Se han adaptado a los modestos objetivos previstos en la Instrucción del 9: conquistar la costa belga para operaciones aeronavales contra Inglaterra.

Eso se parece a lo de Schlieffen, por la amplitud del movimiento de giro y de la fuerza del ala derecha, pero no es Schlieffen, puesto que el objetivo es conquista territorial, y no aniquilación del enemigo. Schlieffen, cuya maniobra fue preparada por el Moltke de 1914, preveía llegar al bajo Sena para capturar y envolver al ejército francés. Schlieffen, imitado por Brauchitsch apunta a lo sumo la conquista de los puertos del Mar del Norte. El papel del grupo Rundstendt (Grupo A) en ese esquema es secundario. Con dos ejércitos y una sola división blindada, atacará en dirección al Mosa, pero sólo para cubrir y facilitar la maniobra del Grupo B.

Plan Schlieffen
El 31 de octubre, Manstein reacciona. Hace que Rundstedt firme dos contra propuestas. La primera sugiere abandonar la ofensiva: en lugar de atacar, el ejército alemán se haría atacar. Exasperando a Inglaterra con bombardeos aéreos y luego aplastaría al enemigo salido de sus fortificaciones. La segunda contra propuesta se aplica al caso en que se mantenga la ofensiva: Manstein pide el refuerzo del Grupo A a expensas del Grupo B. Tres ejércitos deben bastar a este para las tareas que tiene asignadas.

Con otros tres ejércitos, el Grupo A podrá salir de su simple papel de flanqueador. Dice Manstein: "Si el enemigo cometiera el error improbable de empeñar todas sus fuerzas en Bélgica, el Grupo A podría lanzar uno de sus ejércitos en dirección al Somme". Contraatacaría en el flanco del contraataque, en vez de limitarse a contenerlo.

Todavía no es la maniobra de Sedán, la perforación fulgurante sobre el Mosa y la explotación relámpago hasta el mar. Por lo demás, Manstein no se hace ilusiones. Reglamentariamente, su memorándum está dirigido a Brauchitsch, de quien no espera comprensión ni cooperación. En efecto, no le llega ninguna respuesta. Rundstedt, a quien Manstein lanza a atacar a Brauchitsch, obtiene penosamente, tras una tempestuosa discusión, que agregue a su grupo de ejércitos otra división blindada, tomada de las reservas del O.K.H. Pero no cambia nada en su misión.

El 12 de noviembre, golpe de escena. Llega al estado mayor del Grupo A, la siguiente nota:

"El Führer ha ordenado lo siguiente:

Se constituirá una tercera agrupación rápida en el ala Sur del XII Ejército. Se utilizará en la zona sin bosque que se extiende a ambos lados de Arlon-Tintigny-Florenville. Comprenderá el 19no Cuerpo de Ejército, los 2do y 10mo Panzer, una división motorizada, la Leibstandarte AH y el regimiento Gross Deutschland"

La misión designada a esa agrupación es la siguiente:

"En Sedán o al sudeste de Sedán, conquistar por sorpresa la orilla Oeste del Mosa, para crear condiciones favorables para la continuación de las operaciones".

Una vez más, no es todavía la maniobra de Sedán. Pero ya tiene algo de ella. El 19ª Cuerpo de Ejército, es Guderian, el más experto, el más emprendedor de los conductores de grandes unidades de blindadas. Su asignación al Grupo A es un paso decisivo para trasladar el centro de gravedad a las Ardenas. Por primera vez, la idea de una ofensiva sorpresa y de su punto de aplicación, Sedán, aparecen en una orden de operaciones. Lo que falta todavía es la explotación, el desbordamiento de los blindados por las llanuras del Norte de Francia, el raid de caballería mecanizada que desarticulará al ejército francés en unos días...

Heinz Guderian
Para Manstein, la cuestión que se plantea es saber dónde ha encontrado su inspiración el Führer. No la atribuye a su memorándum del 31 de octubre, que sabe que no ha franqueado la barrera del O.K.H. Pero el jéfe del XVI Ejército, General Busch, ha sido recibido por Hitler unos días antes, y es posible que le haya comunicado las ideas que surgen en Coblenza. Es posible también, admite Manstein, que Hitler haya encontrado solo la idea. "Er besass einen Blick für taktische Möglichkeit und brütete viel über den Karten...". No, acá va la traducción:

"Tenía ojo para las posibilidades tácticas y estudiaba mucho sobre los mapas"

Condescendencia del profesional Manstein sobre el aficionado cabo Hitler.

En realidad, Busch no tuvo nada que ver con la decisión del 12 de noviembre. Es sabido por los testimonios de Keitel y Jodl, que Hitler, ante el plan del O.K.H., se hizo la misma reflexión que Manstein: "Se han calzado las botas de Schlieffen...". Volviendo sobre el problema, enredando en los mapas, trató de liberarse del hechizo que el gran estratega de Guillermo II hacia pesar sobre el pensamiento militar alemán.

La designación de Guderian a Rundstedt es su primera reacción contra la preponderancia del ala derecha. Además, y para el caso de que la sorpresa de Sedán produjera grandes resultados, hizo estudiar la transferencia, en el curso de las operaciones, de todas las divisiones blindadas del Grupo B al Grupo A. La idea de una brecha en el dispositivo francés, le da vueltas en el ánimo.

Por su lado, Manstein multiplica los memorándum: 21 y 30 de noviembre, 6 y 18 de diciembre, 12 de enero. Las perspectivas de perforar por el centro le parecen cada vez más seductoras. En relación con una estrategia fundada en el envolvimiento por alas, renueva el famoso esquema de la batalla de Cannas, que al cabo de veintitrés siglos, sigue convirtiendo a los generales alemanes discípulos de Aníbal.

Por ello mismo, tiene un elemento sorpresa. Otro elemento de sorpresa, táctico este, es la naturaleza de las Ardenas, falsamente representada como impermeable a los tanques. Hitler estudió sobre el mapa cuando observó que los grandes claros de Arlon, de Tintigny, de Florenville, permiten alcanzar el Mosa sin encontrar el obstáculo de las altas arboledas.

Manstein, por su lado, trabaja la maniobra, y sin poder sospechar que los franco-británicos se harán envolver estúpidamente en Bélgica, ve cada vez más clara la posibilidad de alcanzar las bocas del Somme de un golpe directo.

Lo que no es cierto es que inspirara a Hitler. Todavía no lo había visto, y según los testimonios de los oficiales del O.K.H., Jodl, Warlimont y Lossberg, ningún memorándum suyo alcanzó nunca la mesa del Führer.

Por lo demás, se acaba su tiempo en el Estado Mayor, El 9 de febrero es nombrado jefe de cuerpo de un nuevo ejército, y se va a Pomerania para organizarlo.

Partido Manstein, prosigue la elaboración del plan Sedán. Con fecha el 13 de febrero, Jodl anota en su diario que el Führer vuelve a plantear la cuestión del centro de gravedad, haciendo observar que se dedican demasiados medios blindados a zonas secundarias: "Les harán falta al XVI o al XVII ejército. Hay que dirigirlos hacia Sedán. El enemigo no espera allí nuestro esfuerzo principal". De acuerdo con esas instrucciones el O.K.H. revisa otra vez su dispositivo. Asigna al Grupo A tres nuevas Panzerdivisionen, las 1ª, 5ª y 9ª. Bock, que tenía nueve de las diez en el plan original, no conserva más que tres. Rundstedt, que no tenia más que una, ahora tiene siete, cinco de ellas en frente mismo de Sedán. Además, el IV Ejército (Von Kluge) se ha retirado a Bock para ponerse a sus órdenes. "Llegamos - anota Jodl - a tener al Sur de Lieja tres veces más fuerzas que al Norte".

En ese momento, el 17 de febrero, es cuando Manstein ve por fin a Hitler. Es invitado a la nueva Cancillería con los nuevos jefes de cuerpo, Geyr Von Schweppenburg, Schmidt, Reinhardt, Glumme, más Rommel, y naturalmente Jodl y Keitel.

Después de comer, Hitler retiene a Manstein, y llevándole a una sala vecina. le pregunta sobre su opinión sobre el modo de hacer la ofensiva contra Francia. "Manstein - relata el dorado diario de Jodl - dijo que la decisión no está al Oeste del Mosa, sino en el mismo Mosa, en la región de Sedán-Charleville. Pero hay que tener allí grandes fuerzas blindadas, o sino... nada. Todo lo que se deje atrás no llegará a tiempo al campo de batalla".

Relatando la entrevista en su libro "Verlorene Siege", Manstein dirá: "No sé si Hitler conocía o no nuestro plan, pero debo decir que entró en nuestras ideas con asombrosa rapidez...". Era fácil, ya que desde hacía meses vivía con idénticas ideas, y acababa de dar dos días antes las órdenes para realizarlas.

El plan de Sedán estaba maduro. Faltaba afinar la realización. Las dificultades son enormes. Hay muchos obstáculos para atravesar las Ardenas. Los caminos son raros, estrechos y tortuosos. Las divisiones blindadas y motorizadas representan columnas enormes. Hay que escalonar las tropas, superponer varias unidades en el mismo itinerario, fijar intervalos de paso rigurosos, pasar todo lo que no sea esencial a los caminos del bosque.

El menor error, la menor resistencia, el menor bombardeo aéreo pueden crear inmensos atascos en medio de los bosques, tras de los cuales sólo llegarán al Mosa elementos dispersos.

Cabe preguntarse si no es una perversión del espíritu elegir una pista de jabalíes para atacar al ejército francés, mientras que las llanuras abiertas y firmes de Brabante parecen creadas para los combates de tanques.

En un Kriegspiel del 15 de marzo, Von Bock estalla: "¡Pasan a 15 Km de la Línea Maginot! ¿Y se piensan que los franceses se van a contentar con mirarlos? ¡Amontonan los medios blindados en los desastrosos caminos de las Ardenas, y se olvidan de que se ha inventado la aviación! ¡Se imaginan que cruzarán el Mosa en un día y que correrán hasta el mar con un flanco expuesto de 300 Km! ¿Qué harán si se encuentran arrinconados entre la frontera y el borde del río; o si los franceses no entran en Bélgica; o si los dejan pasar el Mosa como Pedro por su casa para después aplastarlos en un contraataque?... Créanme, están delirando."

Una muy interesante observación... Aunque, Bock, desplazado del papel principal, puede ser sospechado de resentimiento. Pero el propio jefe del Grupo A, Rundstedt, está muy inquieto: "El pequeño Gamelin es hábil, no lo olviden...".

Ese excelente soldado clásico que es Halder pide que por lo menos se detengan en el Mosa para permitir a la infantería que alcance a los medios blindados y montar "einen rangierten Gesamtangriff", un ataque general por oleadas. Jodl, general doméstico y ferviente admirador de Hitler, aunque seducido por la sencillez genial de la maniobra, tiene empeño en librarse de responsabilidades. "Entrego al Führer un informe en que subrayo que el ataque a Sedán es un camino secreto en que uno puede quedar sorprendido por el Dios de la Guerra..." (se lavó las manos de una manera notable).

El único de los realizadores que muestra una confianza imperturbable es Guderian. En el Kriegspiel del 15 de marzo, expone cómo cruzará el Mosa en cinco días.

"¿Y que hará después?", le pregunta Hitler. "A menos que haya una contraorden, seguiré al día siguiente hacia el oeste. Lo único que pido al mando es que me digan qué dirección he de tomar: Amiens o París..."

No hay nada más que decir. Hitler organiza personalmente los golpes resonantes, que cayendo al norte del campo de batalla, desviarán hacia allí la atención del enemigo. La 7ª División de Flieger no será lanzada sobre los pasos del Mosa y del Sambre, como había de serlo según los planes que Reinberger perdiera en Mechelen: caerá sobre Holanda, sobre el canal Alberto y sobre las fortificaciones de Lieja.

Fall Gelb (Plan Amarillo)
Simples capitanes franquean las puertas de bronce de la nueva Cancillería y estudian con el Führer cómo caerán sobre el puente de Vroenhoven y cómo serán depositados en planeadores sobre las estructuras del fuerte de Eben Emael, mientras que, con el mayor misterio posible, en el cómplice bosque de las Ardenas, la masa de los Panzer se deslice hacia Sedán.

Ya está ahí la primavera. En el frente de Lorena, donde brotan las yemas tras largas nieves del invierno, la actividad militar ha disminuido todavía más.

La tradición alemana es abrir las ofensivas aún un poco entrado el año: 21 de febrero de 1916 en Verdún, 21 de marzo de 1918 en el Somme.

En el Cuartel General francés, se deduce que el ataque no tendrá lugar. Alemania no quiere asumir el riesgo de romperse en la roca del ejército francés. Aquella "Guerra de Broma" se convierte cada vez más en una paz sobre armada...

Maurice Gamelin
Esta observación produce una decepción. Todos los testimonios son unánimes: Gamelin desea el ataque, con la firme convicción de que en aquel punto de la guerra, la defensiva aventaja a la ofensiva, y que detendrá en seco la inundación alemana en su frente continuo. "Daría - dice el dinosaurio Gamelin - mil millones por ser atacado". Con inquietud piensa en tener que pasar toda la primavera y todo el verano de 1940 con un inmenso ejército inmóvil, devorado por el aburrimiento.

La verdad no sospechada es que Hitler acaba de hacer una elección que da un aplazamiento de dos meses a las esperanzas francesas. Tras de vacilar y cambiar de opinión en varias ocasiones, al fin ha decidido, el 3 de marzo, hacer pasar el ejercicio Weser (Weserübung) antes del Fall Gelb (Plan Amarillo). En otras palabras, la conquista de Noruega antes de la ejecución sumaria de Francia. La guerra va a dar un rodeo por el Circulo Polar antes de volver a su cita en Sedán.

Los alemanes alistaban ya "La Muleta del Torero"

Fuente: "La Segunda Guerra Mundial". Raymond Cartier. Ed. Larousse/Paris Match. 1970.
Share:

El ejercito francés antes de la ofensiva alemana de 1940 - Parte 3

Mechelen-sur-Meuse: un aterrizaje forzoso detiene la ofensiva de Hitler.

El avión alemán siniestrado
Bruma y suelo helado. 10 de enero glacial. Las aguas del Mosa están congeladas. Los soldados belgas de un puesto fronterizo, cerca de Mechelen, se calientan en una barraca de madera. El ruido de un avión a vuelo bajo les hace salir precipitadamente. El avión cae tras una fila de arboles, que le arrancan ambas alas. El motor ha ido a parar a unos arbustos. Un hombre de largo capote gris contempla aturdido los restos del aparato.
Tras los arbustos se eleva una columna de humo. Otro hombre de capote gris quema papeles. Los soldados corren, tiran al aire, atan al hombre y apagan el fuego de los documentos. Estos conservan aún el mordisco de las llamas. En el barracón adonde le llevan, el hombre detenido, el comandante del ejército activo Reinberger, se los arranca de las manos al Capitán Rodrigue y los arroja a la estufa. Rodrigue alcanza a rescatarlos quemándose las manos. El alemán le quita la pistola al oficial belga y se la lleva a la sien. Desarmado inmediatamente, se golpea la cabeza contra el tabique diciendo que está deshonrado y que le dejen suicidarse. El otro alemán, Hoenmans, comandante de reserva, se calla, flemático.


La historia es la siguiente: quebrando todas las consignas, el comandante Reinberger, de la 7ma División Fallschirmjäger, ha utilizado el avión de enlace (un Bf 108 Taifun) pilotado por Hoenmans para volver a Köln, luego de cumplir una misión en Munster. El avión se ha extraviado y, falto de gasolina, ha aterrizado donde ha podido. Los documentos ultra secretos que llevaba Reinberger ahora están en las manos en las que no debían caer.

Al día siguiente, en Vincennes, el agregado militar francés, llegado de Bruselas, entrega al General Gamelin una nota del General van Overstraeten, consejero militar del rey. En una docena de hojas resume la parte salvada de los documentos de Mechelen. Allí se habla de una gran ofensiva alemana. Alcanza a Holanda, que será invadida. Alcanza las Ardenas belgas, a través de las cuales se trazan varios itinerarios. Alcanza los pasos del Mosa y del Sambre, que deben ser ocupados, mediante un desembarco aéreo por la 7ma Div. Fallschirmjäger. Falta el día D, pero los belgas tienen la convicción de que es inminente. De repente se encuentra planteado todo el problema de la intervención franco-británica en Bélgica.

Su principio ha sido admitido el 24 de octubre por el alto mando francés. En esa fecha, sólo se trataba aún de llegar hasta el Escalda, para ejercer una acción de retardo sobre las columnas alemanas que se dirigieran a atacar las fortificaciones de la frontera francesa.

Después, se amplían las intenciones. El ejército belga se reforzaba. Estaban en curso serios trabajos de fortificación. Aumentaba la esperanza de ver a los belgas oponiendo al invasor una resistencia algo más que simbólica. Entonces, ¿Porqué no proyectar algo más que una acción de retardo? ¿Porqué no entrar en Bélgica con intención de establecerse? Las ventajas eran múltiples.



  • Morales: socorriendo a los belgas, los franceses y los ingleses ponían fin a la tradición del abandono de las pequeñas potencias, que habían inaugurado con Checoslovaquia y continuando con Polonia.
  • Económicas: se salvaban preciosas regiones industriales en Bélgica y en el norte de Francia.
  • Estratégicas: se alejaba de Inglaterra la amenaza aeronaval, y acercándose al Ruhr, se daba un paso importante hacia el arsenal del enemigo. 
Por añadidura, el aporte de las veinte divisiones belgas anulaba la inferioridad numérica con que combatían los aliados.

Pero los inconvenientes no son despreciables. La entrada en Bélgica hace salir al ejército franco-inglés de las fortificaciones del campo de batalla preparado en que se trabaja desde el otoño. En las llanura belgas, favorables a los Panzer, se expone a lo que anatematizan los sagrados reglamentos franceses: una batalla de choque.
Ciertamente, se responde que no se trata de esta "herejía". Se trata únicamente de desplazar hacia adelante la batalla defensiva para recibir el ataque fuera del territorio nacional. Inmediatamente empiezan los planteos: ¿Habrá tiempo de atrincherarse, de poner obstáculos antitanque, de situar la artillería, de establecer los planes de fuego? Los jefes de las grandes unidades interesadas calculan necesaria una tardanza de ocho a quince días para montar una organización defensiva que presente alguna solidez. ¿Se puede contar con ello?

La respuesta depende de dos factores: la posición elegida y el tipo de cooperación que los belgas den a los Aliados. La posición más cercana es la del Escalda. La maniobra para llegar allí es relativamente segura y corta. El enemigo está lejos y basta hacer girar entorno a Maulde el ala izquierda del dispositivo.

Esa solución es débil. Abandona al enemigo Bruselas y la mayor parte de Bélgica. Además, el Escalda es un mal obstáculo. Las chalanas son tan numerosas, que aún hundidas formarían en todas partes pasos practicables para la infantería.

Defensas del Canal Alberto
Las ventajas y los inconvenientes de la otra solución extrema, el canal Alberto, son inversas. Se llega de un salto a la proximidad de la frontera alemana. Sólo se sacrifica un mínimo de Bélgica. Se dispone del mejor foso antitanque de Europa: una superficie de agua amplia y profunda, taludes cortados a pico, fortificaciones permanentes apoyadas en los campos atrincherados de Amberes y Lieja. En cambio, las tropas aliadas tendrán que recorrer cinco veces más camino que las tropas alemanas para alcanzar el canal.

Despliegue de los ejercitos aliados al momento de iniciarse el ataque alemán
Entre esos dos extremos, ha madurado una solución intermedia más acorde al pensamiento del generalato francés. Esbozada el 5 de noviembre, se ha precisado el 14 en la Instrucción Personal y Secreta Nro 8, dirigída por Gamelin y Georges. Las tropas aliadas irían a establecerse en una línea Amberes-Lovaina-Wavre-Namur: allí recogerían los restos del ejército belga en retirada, después de haber dado un combate de retardo en el canal Alberto. La posición puede ser guarnecida en dos días por las divisiones motorizadas y en cuatro por las de a pie.
Para apoyar a los belgas y retrasar la irrupción de los alemanes, se enviaría adelante al cuerpo de caballería, 2 D.L.M, del General Prioux. Hay razonable derecho de esperar con esto una semana de dilación, o sea, el tiempo necesario para una mínima organización del terreno (a lo francés).

Las ventajas son indiscutibles: se guarda Bruselas, y el frente se abrevia en 70 Km respecto a la hipótesis "Escalda". El inconveniente principal es la debilidad de los obstáculos naturales. El afluente del Escalda, el Dyle, que deberán defender los ingléses, es un mediocre río que se subdivide en numerosos brazos... Y que está cruzado por no menos de 120 puentes...
Desde Wavre, donde se acaba, hasta Namur, las extensiones apenas onduladas del Hesbaye, del "Hoyo del Gembloux", no están interrumpidas por nada que pueda sujetar al suelo la osamenta gala de una resistencia. Es cierto con que se cuenta que los belgas excavarán un foso antitanque continuo y una barrera de rejas metálicas llamadas "elementos de Cointet". Pero los belgas, rehúsan dar la menor información sobre el emplazamiento y grado de adelanto de sus trabajos. A partir de ahí, la neutralidad les impone el deber de esconderlo todo a sus virtuales aliados, una situación de no creer.

El problema holandés se inserta sobre el problema belga. Hay que prever que no se repetirá el milagro de 1914 y que Holanda quedará englobada en la ofensiva alemana. La Instrucción del 14 de noviembre prevé que se irá en su auxilio, que se tratará, si es posible, de enlazar su ejército con las tropas belgas en el canal Albert o en el Escalda. Después se elabora un plan.

Se ocuparán las islas holandesas de Beveland y Walcheren. Se saldrá de Amberes, y por Breda o Tilburg, se intentará enlazar el reducto nacional, el triángulo Amsterdam-La Haya-Rotterdam, con las posiciones generales de la coalición. Todo un ejército francés, el VII, mandado por el ardiente Giraud, se encargará de esa misión.

Así, cuando se produzca el acontecimiento que espera y desea (el ataque aleman), el mando francés no tendrá más que un lujo de elección entre las maniobras defensivas. Hipótesis "canal Alberto", si las cosas se presentan bien. Hipótesis "Escalda", si las cosas van peor. Hipótesis "Dyle", que es la más probable y nefasta. Y por último, sobreañadida a las otras tres, la marcha a Holanda, Hipótesis "Breda".

La consecuencia común de esas diferentes hipótesis es lanzar de entrada al combate la totalidad de las fuerzas móviles, la masa de maniobra del ejército francés. El VII ejército era el único de reserva: se le expide a Holanda...
El cuerpo de caballería, totalmente mecanizado, era el elemento por excelencia para responder a una perforación de los medios acorazados alemanes: ¡se le quita una D.L.M para Holanda, y se envían las otras dos a Tongeren y a Hannut, para retrasar el ataque a la posición Amberes-Namur...
Lo mismo pasa con las divisiones de infantería motorizada: seis de las siete están comprometidas desde el primer día.
La estrategia francesa, abandonando la iniciativa al enemigo, está fundada en la respuesta... Y lo que su jefe le quita desde el primer día son los medios de respuesta.

Se han elevado numerosas objeciones. La mayor parte de los jefes de las grandes unidades son hostiles a la idea de una entrada en Bélgica. "Cuando nos expusieron la maniobra Dyle - dirá La Laurencie, jéfe del 3er C.E - no tuvimos todos más que una sola idea: Ojalá no tengamos que realizarla nunca..."

A pesar del interés que tiene para ellos la conservación de las costas del Mar del Norte, los ingleses son aún más hostiles: "A menos que cambie la actitud de los belgas - dice su Comité de jefes de Estado Mayor - pensamos que el ataque alemán debe ser recibido en las posiciones preparadas de la frontera francesa".

Y ante tanto alboroto, la actitud de los belgas no se modifica. ¡En septiembre de 1939, temiendo un ataque contra el Ruhr a través de su país, habían situado contra Francia los dos tercios de sus fuerzas! Poco a poco, invierten la proporción, pero temblando de que una imprudencia no proporcione a Alemania un pretexto para atacarles. ¡La frontera francesa está cubierta con barricadas! Se declina todo contacto de estados mayores.
Si el ejército francés entra en Bélgica, lo hará a ciegas, en las peores condiciones de esa batalla de encuentro que su mando tanto teme.
En cuanto a la esperanza, acariciada varias veces, de ser llamado preventivamente por los belgas, adelantándose así a la irrupción alemana, los más optimistas han renunciado a ella.

Y en pleno invierno, el aterrizaje forzoso de Mechelen-sur-Meuse la hace reverdecer.

Los documentos capturados no dejan lugar a dudas. La violación de la neutralidad belga es premeditada por el mando alemán. Los belgas tienen motivos para llamar a los franceses e ingleses. Lo piensan, puesto que piden a París y a Londres garantías de que Bélgica y su Congo quedarán restaurados en su integridad al fin de las hostilidades.

Los ingleses se muestran reticentes... la especulación, es siempre la especulación. Si cae Bélgica, quedará libre el Congo, las tropas imperiales podrían hacer una escapada.
Los franceses, al contrario, apremian. "Cada hora perdida - dice Gamelin al gobierno belga - puede estar cargada de consecuencias". Impresionante declaración para una tortuga burocrática. Cuenta que tiene "una desilusión que le abruma el corazón", cuando su adjunto, Georges, le telefonea que ha reflexionado y se pregunta "si no valdría más aconsejarle a los belgas que no nos llamen". La iniciativa, acaba de morir, si alguna vez nació.

Se ha dado la alerta. Las tropas se agolpan en la frontera. El invierno ataca. Niebla, nieve, frío riguroso. Sufren los hombres, los animales, los motores. Pero los belgas han retirado sus barreras de los caminos y vuelven al Este sus tropas de vigilancia. En la noche del 13 al 14 de enero, su agregado militar, General Delvoie, se presenta en el fuerte de Vincennes con un mensaje del Rey: "Prevengan al generalísimo de que el ataque es casi seguro hoy, domingo 14 de enero...". Gamelin responde que no espera más que una señal, pero que hay que darse prisa, porque no le es posible dejar a las tropas expuestas a la intemperie.

A todo esto, Hitler espumaba de rabia. "Asistía yo - cuenta Keitel - a la mayor tempestad que he visto en mi vida". La ofensiva en que rehusaba creer una parte del Estado Mayor francés, había sido efectivamente ordenada, no para el 14, como creyeron los belgas, sino para el 17 de enero. Hitler había aceptado el inconveniente de los días cortos a cambio de un frío que solidificaba el suelo y helaba los ríos, aumentando sus probabilidades de sorprender al enemigo. Y no va que le cuentan que dos estúpidos aviadores habían aterrizado en Bélgica con planes que revelaban toda la fiesta. El Führer se acordó de la madre, la hermana, etc de varios de los allí presentes. Pasó la sombra de las ejecuciones capitales. Las familias de Reinberger y de Hoenmans fueron detenidas y acreedoras de un viaje con todo pagado a las instalaciones de la Gestapo.
El general de los muchachos en pena, Hellmuth Felmy, jéfe de la 2da Flota Aérea, fué destituido. El mismo Göring tembló sobre su obeso ser.

Luego, con más calma, Hitler examinó la situación. ¿Había que mantener la ofensiva? ¿Había que aplazarla? Todo dependía de la cuestión de saber si los dos oficiales capturados, habían destruido los papeles que portaban.

Llega de Bruselas el agregado aéreo alemán, General Von Wenningen. Los belgas le habían autorizado a ver a los aviadores de Mechelen. También habían escondido un micrófono en la sala de la gendarmería de Etterbach, donde tenía lugar la entrevista. Oyeron a Reinberger dar su palabra de oficial de que todos los documentos de que era portador estaban destruidos. Wenningen llevó al Führer ese perjurio.

Pero llegó otra noticia: el espionaje alemán señalaba que las divisiones motorizadas francesas 9ª y 25ª se habían apersonado en la frontera, "mit laufenden Motoren", y que los belgas quitaban las barricadas de sus rutas (Wenningen no sabía donde meterse). El secreto estaba roto.
Otra vez la conmoción entre Hitler, Göring, Keitel, los del frente, más allá, y la sala de planes que era un griterío. Pero bueno, pasado el momento de las palabrotas, se llegó a la conclusión unánime de que acelerando la ofensiva, se podían esperar grandes resultados.

Hitler consultó a los meteorólogos. Confesaron que el buen tiempo que prometían faltaba a la cita. Había empezado a nevar en abundancia. Hitler volvió a inclinarse ante el cielo. La ofensiva quedaba aplazada "sine die".

También fué la nieve la que acabó con la decisión belga. El 15, el jéfe del estado mayor Van den Bergen declaró al agregado militar francés que así se hacía poco probable una ofensiva; en consecuencia, volvía a poner las barreras de las rutas, y mandaba a su casa a las tropas francesas que ya habian cruzado sus fronteras. Mientras que devolvía a los gendarmes la orden de detener incluso por la fuerza a las tropas franco-británicas que quisieran hacer una entrada a Bélgica inesperadamente. El mismo día, el Rey hacia saber que no podía asumir la responsabilidad de abrir preventivamente el territorio de su país.

El rey Leopoldo seria un firme defensor de la neutralidad belga

Fuente: "La Segunda Guerra Mundial". Raymond Cartier. Ed. Larousse/Paris Match. 1970.
Share:

Nuestras Redes

FacebookInstagramTwitterRSS Feed

+Populares