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Anibal Barca, el enemigo de Roma


En cierta ocasión estaban charlando Escipión y Aníbal, en un gymnasium en Efeso, sobre el oficio de general en presencia de muchos, y, al preguntar Escipión quién le parecía que era el mejor general de la historia, Aníbal le dijo: “Alejandro de Macedonia”. Escipión asintió al respecto, al considerar también el mejor a Alejandro, y le volvió a preguntar quién sería el segundo, después de Alejandro. Aníbal respondió, “Pirro de Epiro, pues no es posible encontrar a nadie más sumamente valeroso que estos dos reyes”. Aunque a Escipión esto ya le molestó, aun así volvió a preguntar a quién le concedería la tercera posición, esperando con certeza que al menos le eligiese en tercer lugar. Pero Aníbal dijo, “A mí mismo, pues siendo todavía un jovenzuelo conquisté Iberia y fui el primero, después de Hércules, en cruzar los Alpes con un ejercito. Y tras invadir Italia, sin que ninguno de vosotros tuviese valor para impedírmelo, arrasé vuestras ciudades y, en numerosas, os coloqué la lucha a las puertas de la misma capital, sin recibir ayuda económica ni militar de Cartago”. Como Escipión veía que Aníbal no paraba de elogiarse, dijo riéndo: “¿Dónde te pondrías a ti mismo, Aníbal, si no hubieras sido derrotado por mí?”. Aníbal dijo, al percibir el resquemor de Escipión, “Yo por mi parte me pondría a mí mismo por delante de Alejandro”. Esta respuesta, dicha con aquella astucia cartaginesa y a modo de sorprendente halago, impresionó a Escipión, pues lo había colocado aparte del resto de generales, como si no admitiera comparación.

ANÍBAL BARCA


Hijo del también celebre general cartaginés Amílcar Barca, nació en Cartago el año 247 a. C. en plena Primera Guerra Púnica, de madre ibérica fue el mayor de 3 hermanos con los cuales años mas adelante emprendería la empresa militar que lo convertiría en leyenda. A los 11 años, su padre se lanzo a la conquista de la península ibérica para de esa manera tratar de recuperar el poder que Cartago había perdido luego de su derrota ante Roma, cuenta la leyenda que el pequeño Aníbal solicito a su padre permiso para acompañarle, a lo que este acepto con la condición de que su hijo jurase odio eterno a Roma, cosa que hizo. Ya en campaña, inicio su entrenamiento militar primero bajo el mando de su padre y después como segundo al mando de su cuñado Asdrúbal.


En 221 asumió la comandancia del ejercito púnico en Iberia, pese a la oposición de parte del Senado cartaginés y gracias a su popularidad entre las tropas, en los siguientes 2 años consolido la hegemonía de Cartago sobre las tribus hispánicas y con eso cumplió los objetivos trazados por su padre. Su ciudad era nuevamente rica y poderosa, lo cual provoco alarma en la vieja enemiga Roma. En 219 tomo la decisión de cobrarse la revancha dando inicio a la Segunda Guerra Púnica, conquisto y destruyo la ciudad de Sagunto pese a las advertencias de Roma, y en la primavera del 218 emprendió con su ejercito la famosa expedición a través de los Alpes para llevar la guerra a la misma Italia.


Después de una serie de espectaculares victorias que se coronaron con la destrucción de 16 legiones romanas en Cannas, no pudo doblegar a Roma y tampoco emprender un ataque directo contra la poderosa ciudad por la falta de material de asedio y la escasez de hombres. Así, sin apoyo de Cartago, por casi 15 años se paseo por toda Italia casi invicto. Pero las derrotas cartaginesas en los otros teatros de la guerra, le obligaron a regresar a África para tratar de salvar a la ciudad del ejercito enemigo. En 202 los romanos comandados por Publio Escipión se cobraron la revancha y derrotaron a Aníbal en los campos de Zama, poniendo con eso fin al conflicto y colocando a Cartago prácticamente en situación de vasallaje.



Abandonando todo sueño de crear un poderoso imperio, consiguió ser elegido Sufete por el Senado cartaginés, puesto en el cual trabajo para devolverle algo de su esplendor, ganándose con sus medidas la animadversión de la clase oligárquica. Siete años después de Zama, sus enemigos políticos consiguieron las pruebas suficientes para acusarlo de preparar una nueva guerra contra Roma, la cual alarmada exigió su entrega inmediata. Aníbal entonces huyo a oriente, primero a la metrópoli de Cartago, Tiro, y luego a Efeso donde se reunión con el poderoso rey seléucida Antioco Megas, que de inmediato lo convirtió en su asesor militar. Al estallar la guerra entre los romanos y Antíoco III, Aníbal le aconsejó pactar una alianza con todos los Estados que tenían motivos para temer a Roma. El plan superaba los proyectos de Antíoco; por otra parte, los cortesanos sirios eran hostiles al gran cartaginés y aconsejaban al rey que no se dejara arrebatar la gloria por un extranjero.


El seléucida, pues, otorgó a Aníbal sólo misiones subalternas y la facultad de dar consejos que no eran escuchados. Al fin, Antíoco tuvo que firmar una paz humillante; los romanos lo obligaron a entregar al cartaginés, que era a quien más temían. Pero el eterno desterrado, ganando una vez más la baza por la mano, buscó refugio junto al rey Prusias de Bitinia, a quien ayudó a vencer a su enemigo, el rey de Pérgamo. Entonces apareció en escena Flaminio, el vencedor de los macedonios, enviado como embajador, y Prusias, "el más miserable de todos soberanos de Asia", traicionó al que tanto le había ayudado. Aníbal, que conocía el carácter de su protector, había hecho construir en su casa, como medida de precaución, pasadizos secretos, pero al huir por uno de ellos, lo encontró bloqueado por los soldados del rey. No viendo otra salida, Aníbal tomó un veneno que siempre llevaba consigo en el engarce de su anillo y dijo: "Voy a liberar a los romanos de su miedo, ya que no quieren dejar morir a un hombre en paz". Corría el año 183 a. C., el mismo en que murió Escipión, su gran adversario. 


Sobre el cartaginés, sus hazañas, y particularmente su victoria en Cannas, han sido estudiadas y analizadas por las academias militares del mundo entero. Y sobre la trascendencia de su genio militar no pueden existir dos opiniones. Fue capaz de mantener sus conquistas en un país hostil frente a varios ejércitos poderosos y una sucesión de comandantes capaces, debe necesariamente haber sido un táctico y estratega sin igual. Ciertamente, sobrepasó a todos los generales de la Antigüedad en la utilización de estratagemas y emboscadas. Tan increíbles como fueron sus logros, debemos admirarnos aún más si tenemos en cuenta el escaso apoyo que recibió desde Cartago. A medida que caían sus veteranos, se veía obligado a organizar levas de refresco en el lugar donde se hallara. Nunca se menciona un solo motín en su ejército, compuesto como estaba de africanos, hispanos, italianos, griegos y galos. Más aún, todo lo que sabemos de él nos ha llegado en su mayor parte de fuentes hostiles.

Los romanos le temían y odiaban tanto que eran incapaces de hacerle justicia. Livio habla de sus grandes cualidades, pero añade que sus vicios eran igualmente grandes, de entre los cuales destaca su «perfidia más que púnica» y su «inhumana crueldad». Para el primero no parece existir mayor justificación que su consumada habilidad en tender emboscadas. En lo concerniente al segundo, creemos que no es posible otra razón que, en ciertas crisis, actuara según el espíritu de la guerra antigua. Ninguna brutalidad mancha su nombre tanto como la perpetrada por Claudio Nerón sobre el derrotado Asdrúbal, es más, al morir Marcelo ordeno darle los mayores honores posibles.


Polibio únicamente menciona que era acusado de crueldad por parte de los romanos y de avaricia por parte de los cartagineses. Tenía, ciertamente, enemigos implacables entre sus mismo compatriotas, y su vida representó una constante lucha contra el destino. Por su firmeza de propósito, por su capacidad organizativa y maestría en la ciencia militar, es posible que jamás haya tenido igual.

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Alejandro Magno: Queronea y la pacificación de Tracia, Iliria y Grecia

Antes de enfrentarse al Imperio Persa Aqueménida, el joven rey macedonio debía demostrarle a sus súbditos y al resto de sus contemporáneos que “el hijo de un león, es león”. Por eso mismo su padre lo había preparado con esmeró en Mieza, bajo la supervisión de Aristóteles, y le había asignado ya funciones como co-gobernante del reino mientras él dirigía al ejército contra sus enemigos. Pero también debía prepararlo para el campo donde todo rey de Macedonia debía destacarse por entre sus hombres, la guerra.



A continuación describimos las batallas en las que participó primero como príncipe y luego como rey antes de cruzar el Egeo con rumbo a Asia.

⚔️ QUERONEA ⚔️

En 338 a. C. a los 18 años, Alejandro acompaña a su padre en la batalla que decidirá la hegemonía sobre toda la Helade. En la llanura beocia los macedonios se enfrentan a la coalición griega encabezada por las aún poderosas polis de Atenas y Tebas, un bocado quizás demasiado grande para el rey Filipo.

Numéricamente, las fuerzas enfrentadas estaban bastante equilibradas, con una ligera ventaja por parte de la coalición griega. Pero la diferencia fundamental consistía en que mientras el ejército macedonio estaba compuesto por soldados profesionales, las tropas de la coalición se basaban en el típico ejército de ciudadanos-soldado, muchos de ellos, sobretodo los atenienses, con poca experiencia en la guerra.

En principio, los griegos eligieron bien su posición inicial. Su línea de batalla se extendía unos tres kilómetros a lo ancho de la llanura de Queronea, desde el monte Turión hasta la orilla del río Cefiso, en una posición ligeramente elevada sobre la línea de batalla macedonica. De este modo trataban de aprovechar la fortaleza de su posición defensiva y también anular la superioridad de su enemigo en cuanto a caballería. Los tebanos ocuparon el flanco derecho griego, colocando en el extremo de la línea al Batallón Sagrado, la élite del ejército, que en el 371 a. C. había destrozado a los anteriormente invencibles espartanos en la batalla de Leuctra. Los atenienses ocupaban el flanco izquierdo, y el resto del contingente griego y las tropas mercenarias ocupaban el centro de la linea.

En cuanto a los macedonios, Filipo sabia que la mayor amenaza eran los tebanos. Estos habían roto su alianza con Macedonia para colocarse al lado de Atenas y eran los que más tenían que perder en caso de ser derrotados. El rey llegó a la conclusión de que la manera más rápida y económica de lograr la victoria era derrotar primero a los inexpertos, aunque muy motivados, atenienses, antes de que los tebanos tuviesen tiempo de desplegar su experiencia en batalla.



El rey se colocó a la derecha de la línea macedonia. Al mando de su infantería pesada de élite, los hipaspistas, con una fuerza de infantería ligera peltasta protegiendo su flanco. En el centro, Filipo dispuso a su falange, en formación escalonada, con la orden de que se mantuviera a la expectativa y en la izquierda, de cara a las fuerzas tebanas, la posición de mayor peligro, coloco a la caballería pesada, al mando de su hijo Alejandro apoyado también por infantería con la misión de impedir el avance de sus enemigos en ese flanco.

El primer movimiento lo realizaron los macedonios. El ala derecha dirigida por Filipo busco el contacto inmediato. Los hipaspistas chocaron con la falange ateniense, obligando al centro griego a moverse ligeramente hacia la izquierda. Estratocles, al mando de las tropas griegas del flanco izquierdo, ordenó a sus hombres aprovechar su posición más ventajosa contra los macedonios, que empezaron a retroceder. Pero no era una retirada, sino un movimiento táctico perfectamente estudiado. Los hipaspistas se movieron hacia atrás, paso a paso, manteniendo bajo control a los atenienses, que animados por lo que creían ya una victoria segura comenzaron a avanzar irreflexivamente abandonando su posición y obligando a los aliados griegos del centro a extender sus líneas para no partir en 2 su frente.

En el flanco izquierdo macedonio, Alejandro ordenó a su caballería y a su infantería hostigar a los tebanos pero sin llegar a chocar con ellos, esperaba con esto impedir un avance coordinado de toda la línea griega. Pero los tebanos, mucho más experimentados que sus aliados (conocían las ventajas que les daba su posición elevada) no se movieron y aguantaron los ataques ordenados por el príncipe. En ese momento, el desordenado avance ateniense abrió una brecha entre los aliados griegos lo suficientemente grande para permitir el ataque de la falange, que al ver la oportunidad avanzo con las sarissas en ristre y prácticamente barrio a los hoplitas que apresuradamente trataban de cubrir la posición.

Filipo, informado de la acción de su falange, ordenó a los hipaspistas detener su fingida retirada y cargar sobre ellos aprovechando que ahora tenían el terreno a su favor. La línea ateniense, desorganizada a causa de su propia carga anterior, se rompió y comenzó a huir. Los macedonios mataron a 1.000 atenienses e hicieron el doble de prisioneros. Mientras tanto, en la derecha griega, ya solo combatían los tebanos. Alejandro a la cabeza de su caballería flanqueo a sus rivales y ataco al Batallón Sagrado por detrás, de los 300 soldados que lo conformaban solo sobrevivieron 46.



Filipo podría haber convertido la huida de los griegos en una auténtica masacre, pero no lo hizo. En vez de mandar a su caballería en persecución de los fugitivos, ordenó liberar a los prisioneros atenienses sin pedir ningún rescate, colocó a sus muertos en una pira funeraria y envió las cenizas a sus familiares en Atenas. Con los prisioneros tebanos no tuvo Filipo tanta consideración.

De esta manera los griegos perdieron su independencia política, Filipo consiguió imponer su hegemonía sobre toda la Helade y Alejandro demostró sus dotes de mando contra un rival que había sido invicto hasta ese momento.

⚔️ DEL DANUBIO A ILIRIA ⚔️

Al morir su padre, Alejandro tenía veinte años. Necesitaba no sólo exigir el trono de Macedonia, como heredero que era, sino demostrar que era lo bastante enérgico como para conservarlo. El entusiasmo por Filipo después de la batalla de Queronea decayó pronto y la noticia de su muerte causó alegría en varias ciudades griegas, pues se creía que, como pasó en Tebas a la muerte de Epaminondas, en Macedonia, la hegemonía se cimentaba en un solo hombre. Deseaban ver qué sucesor dejaba Filipo. Si era indigno de su padre, no debían contar ya con la hegemonía de Macedonia. De pronto, Alejandro se apareció en Beocia con su ejército antes de que los griegos pudieran hacer algo para evitarlo. La idea de separarse de Macedonia desapareció de inmediato.

Después, el joven rey convocó en Corinto a los legados de la Confederación Helénica y les hizo confirmar la hegemonía macedónica; sólo se negaron los espartanos, como siempre. Alejandro declaró que haría suyo el proyecto de su padre: vencer a Persia. Pero antes de emprender la lucha quiso asegurar su retaguardia. Al oeste de Macedonia vivían los ilirios y al este los tracios, que nunca fueron buenos vecinos. Cuando supieron la muerte de Filipo, empezaron a movilizarse.

En la primavera de 335 a. C. Alejandro avanzó hacia Tracia para enfrentarse a la revuelta liderada por los tracios tribalos. Los macedonios fueron reforzados en el camino por los agrianos, una tribu tracia bajo el mando de su rey Langaro, amigo de Alejandro, después llegaron a los Montes Haemus, donde se encontraron con un ejercito tracio que se encontraba en las alturas dispuestos a impedirles el paso. Los tracios habían construido una empalizada con carretas, que tenían la intención de lanzar sobre los macedonios que se aproximaban. Alejandro ordenó a su infantería pesada marchar en formación suelta y, cuando les fuesen arrojados los carros, abrir las filas o tumbarse en el suelo con sus escudos sobre ellos. Los arqueros y la infantería ligera cubrieron la subida y cuando llegaron a la cima de la montaña, derrotaron a los tracios. Tratando de aprovechar que el grueso del ejército macedonio se encontraba en el corazón de Tracia, un potente ejército tribalo dirigido por su rey, Sirmio, avanzó hacia una desprotegida Macedonia. Pero Alejandro fue más rápido. Cuando los bárbaros avanzaban por un desfiladero, fueron rodeados por la infantería ligera de Alejandro. En campo abierto, fueron aplastados por la infantería y la caballería macedonia, dejando 3.000 muertos. El rey Sirmio emprendió la huida y se refugió en la isla Peuce en el Delta del Danubio donde fue perseguido por Alejandro. Los intentos por capturar la isla fracasaron debido a la rápida corriente del río, las orillas empinadas y la feroz defensa. Finalmente, los macedonios abandonaron sus ataques contra Peuce y en su lugar cruzaron al territorio de los getas. Una fuerza de 4.000 infantes y 1.500 jinetes cruzó el río, para asombro del ejército geta de 14.000 hombres. Después de una encarnizada batalla los getas abandonaron los márgenes del Danubio y se retiraron más al norte donde Alejandro no podía seguirlos. Al ver la derrota de sus aliados, el rey tribalo reconoció la autoridad de Macedonia.



Mientras tanto en Iliria los reyes Clito de Dardania y Glaucias de los taulantianos habían capturado el asentamiento macedonio de Pelión, importante enclave que daba acceso a la alta Macedonia. Apurado por los acontecimientos que parecían estallar en cualquier momento en Grecia, Alejandro abandono Tracia y se enfrentó inmediatamente a sus rivales consiguiendo recapturar el enclave gracias a su habilidad para disponer de su infantería ligera y sus auxiliares agrianos. Después de recibir la rendición de los ilirios por fin podía atender la amenaza que se le venía encima desde Grecia.

En esta primera campaña, Alejandro puso de manifiesto aquel talento de estratego que le convertiría en el conquistador de Asia. Nada dejó al azar en sus preparativos y recompensas, rara cualidad en un hombre tan impulsivo y ardoroso. Sacó todo el partido posible del terreno, desconcertó a sus adversarios con la rapidez de sus maniobras y, cuando convino, lanzó todo su ejército en un ataque masivo. Las operaciones de Alejandro en los Balcanes causaron tanto temor entre las tribus barbaras insumisas, entre ellos los celtas, que le enviaron presentes y embajadas, solicitando una paz que Alejandro otorgó.



LA DESTRUCCIÓN DE TEBAS

Poco antes de terminar su campaña en el norte, Alejandro se enteró de una peligrosa revuelta promovida en Grecia a consecuencia del rumor de que había sido herido de muerte y su ejército destruido. Una vez más, las poblaciones griegas se aprestaron a luchar por su libertad. Los tebanos proclamaron su independencia y asediaron a la guarnición macedónica de la ciudadela. Por doquier se extendió el rechazo a los macedonios. La rebelión, amenazadora a la muerte de Filipo, estallaba ahora con violencia. El Gran Rey persa supo incitar a los tebanos a la rebelión ofreciéndoles dinero abundante. Luego, el recuerdo de Pelópidas y Epaminondas reanimó su valor. Sin embargo los rebeldes pronto vieron que Alejandro vivía aún, al aparecer éste con su ejército ante los muros de Tebas.

Alejandro prometió perdonar a la ciudad y renovar el tratado de paz si le entregaban a los instigadores. La respuesta fue más que altiva: los tebanos exigían que Alejandro les entregase a sus prisioneros tebanos. Además, invitaron a todos cuantos querían liberar a Grecia a unirse a ellos y al rey persa. Alejandro no pudo perdonar tal réplica y el horror de la guerra se abatió sobre Tebas y sus habitantes. Fue una lucha cruel y sangrienta. Los macedonios estaban furiosos por la tenaz resistencia tebana, pero las tropas enviadas contra Tebas por las demás regiones griegas y pueblos de Beocia (sobretodo Platea y Tespias) se mostraron aún más inhumanas. Ansiaban vengarse de Tebas y de todo cuanto su orgullo les había hecho sufrir una generación antes. Ningún tebano capaz de sostener un arma pidió la paz. Cuando el combate entre los falangistas macedonios y los hoplitas tebanos llegaba a su punto máximo, un error tebano provoco que los macedonios capturasen una de las puertas que daba acceso a la ciudad y lo que ocurrió después fue una autentica tragedia.



Ciegos de odio, los griegos aliados de Alejandro no perdonaron ni a los no combatientes, a quienes mataron incluso en los templos, y exigieron que Tebas fuera arrasada y que el resto viviente de sus habitantes —hombres, mujeres y niños— fueran vendidos como esclavos. Alejandro accedió a sus deseos. Sólo la mansión de Píndaro y los descendientes del poeta fueron perdonados por él, en homenaje admirativo al gran poeta que cantara a los ancestros del gran macedonio. La ciudad de Epaminondas y de la "falange sagrada" desapareció de la tierra. Nada semejante había ocurrido nunca en una ciudad griega.

Fue un acto cruel y que no calza con la personalidad de Alejandro, pero también fue un acto eficaz, ya que ninguna ciudad griega se rebelaría contra el poder de Macedonia, a excepción de Esparta, mientras Alejandro viviera.

Ahora sí, con una Grecia pacificada y sus fronteras seguras, el joven rey podía embarcarse en su tan añorada empresa asiática... que seguiremos en otro post.

📚 Bibliografía: 
"Historia Universal", tomo III, Carl Grimberg
"El Imperio Macedonio, las guerras bajo Filipo y Alejandro", James R. Ashley
"Alejandro", Theodore Dodge
"Alejandro de Macedonia", Peter Green
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¿El cruce de los Alpes fue la mejor opción para Aníbal?


Al estallar la 2da Guerra Púnica, Aníbal Barca concibió una estrategia inesperada tanto para sus hombres como más para los romanos: Llevar la guerra a la misma Italia.
Como se comprobó en la 1era guerra entre ambas repúblicas, Cartago no podía hacer frente al poder naval de Roma, por lo que Aníbal no hizo la travesía por mar para no enfrentar a la flota romana estacionada en Massilia.
Además, hacer el viaje por tierra permitiría el reclutamiento de mercenarios así como hacer alianzas con los pueblos galos que residían en el trayecto. A pesar de que la ruta terrestre era más larga y mucho más ardua, tácticamente era más beneficiosa. 

Según los historiadores de la época, Aníbal cruzó el río Ebro con 90.000 a 100.000 infantes y 12.000 jinetes, al cruzar los Pirineos sus efectivos habían empezado a reducirse por los destacamentos que dejó para custodiar el territorio y por los mercenarios íberos que no querían salir de su país, al llegar al río Ródano (casi la mitad del camino) sus fuerzas eran de 38.000 infantes y 10.000 jinetes. Una reducción impresionante, pero comprensible por ser en su mayoría tropas mercenarias. Al llegar a Italia el ejército púnico tenía una fuerza aproximada de solo 20.000 infantes y 6.000 jinetes. 
Aún así, era un número importante si se considera que los reinos helenísticos del Mediterráneo oriental con mucha dificultad podían alinear ese mismo número de tropas, pero solo en batallas decisivas. Los cartagineses en cambio aparte del ejército de Aníbal, contaban con muchas más tropas en Hispania y África.
Respecto a la travesía, existe controversia sobre la ruta utilizada para cruzar los Alpes. La hipótesis sobre el cruce por el puerto de la Traversette ha adquirido fuerza recientemente con un estudio publicado en 2016 y realizado por W. C. Mahaney y su equipo. En tal publicación se reconstruye la ruta de Aníbal conforme a las evidencias microbiológicas, geoquímicas y estratigráficas. Un argumento importante es que en el puerto de la Traversette se han encontrado masas de excrementos con alto contenido de bacterias Clostridia. Esto es importante dado que la presencia de tales microbios es característica en el estiércol de los caballos, que puede llegar incluso hasta el 70%. La datación de las muestras halladas se aproxima al año 200 a. C. y la travesía ocurrió en otoño del 218 a. C. (Ojo que también el hermano de Aníbal, Asdrúbal, cruzó los Alpes luego de ser expulsado de Hispania por los romanos para unirse a él en Italia el año 208 a. C. y habría utilizado la misma ruta)
El hambre, el frío y las enfermedades que sufrieron las tropas que efectuaron el viaje con Aníbal hicieron que miles de los efectivos muriesen. Es especialmente célebre el contingente de 37 elefantes de guerra que Aníbal llevaba en su ejército. Sin embargo, la mayoría de dichas bestias murieron en la travesía, principalmente por las difíciles condiciones de los Alpes y las marismas etruscas. Como muestra de esto, en la batalla de Trebia solo pudo alinear a 7 de sus elefantes sobrevivientes. 

Cómo punto a favor, hay que tener en consideración a los refuerzos galos que se unieron a los cartagineses una vez llegados a Italia, siendo su número en casi 40.000 infantes. Más adelante se unirían a Aníbal, los samnitas, campanos, lucanos y brucios en números también importantes.
El cruce de los Alpes es la operación táctica más notable y arriesgada de la Antigüedad. Aníbal podía evitar los esfuerzos de la travesía, pero su fulminante aparición por el Valle del Po le otorgó una importante ventaja estratégica que trasladó el conflicto al territorio romano y alteró la paz y las relaciones de poder de pueblos de la zona con Roma. Un eventual desembarco en Sicilia o en el sur de la península no hubiera tenido los mismos efectos. Aníbal superó las inclemencias climatológicas, los obstáculos orográficos, las tensiones con las tribus locales y la complejidad de organizar y comandar a un ejército de dimensiones considerables en una marcha tan larga. 

 ¿Fue el viaje por tierra la mejor alternativa? 
En el verano del 205 a. C. el hermano menor de Aníbal, Magón, encabezó una campaña de invasión a Italia, esta vez por mar, con 15.000 hombres. El ejército zarpó de Menorca a Liguria bajo la escolta de 30 quinquerremes. Magón logró capturar Génova, y mantuvo el control del norte de Italia durante casi tres años. Los romanos enviaron a 4 legiones para mantenerlo vigilado, pero no se atrevieron a arriesgarse a una combate directo. En 204 a. C. Magón fue reforzado, nuevamente por mar, con 6.000 soldados de infantería y algunos de caballería desde la misma Cartago.
Entonces, ¿acaso fue mejor arriesgarse a perder más de la mitad de sus excelentes tropas veteranas en el cruce de los Alpes, como al final ocurrió, que correr el mismo riesgo en una travesía más rápida por mar? En nuestra opinión, no era lo mismo transportar en barcos unos 20.000 hombres como hizo Magón que los 100.000 que llevo Aníbal.
📚 Bibliografía:
Tito Livio, historia de Roma, libros XXI-XXII
Polibio. Historia de Roma.
Lancel, S. (1997). Aníbal. Barcelona: Editorial Crítica.
Mahaney, W. C. et al. (2016). Biostratigraphic Evidence Relating to the Age‐Old Question of Hannibal’s Invasion of Italy, I: History and Geological Reconstruction.
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La invasión celta de Grecia - Parte 6

LA GRAN INVASIÓN CELTA DE GRECIA - Parte 6

279 a.C. y la defensa griega en las Termópilas ha sido superada. Victorioso, el camino a Delfos ahora está abierto a la amenaza celta, los ojos de estos feroces guerreros obsesionados con el botín y el botín: ¡el botín de la victoria! Un destino espantoso para el prestigioso santuario parece sellado. Todo lo que Brenno y sus celtas deben hacer ahora es apoderarse del lugar sagrado. Esta es la historia de lo que siguió.


LA AVALANCHA CELTA

Brenno no perdió tiempo después de su victoria. Con el ejército panhelénico dividido y en una rápida retirada, el jefe celta parecía imparable. Sin demora, continuó hacia el sur con una fuerza sustancial (tal vez entre 30 y 40,000 hombres) hacia su objetivo final.

🏛 DELFOS 🏛

Reconocido como el hogar de la Pitia, el santuario de Delfos fue el corazón religioso del mundo helénico. Licurgo, Solon, Creso, Filipo II y el mismo Alejandro, todas figuras legendarias que alguna vez vinieron de todas partes para buscar la guía del oráculo de Apolo.

Geográficamente, este hermoso recinto también era muy significativo, albergando la famosa piedra de los onfalos , "el ombligo del mundo". En verdad, Delfos era mucho más que un santuario: era el epicentro de todas las cosas helénicas.

Siendo tan central en la cultura griega antigua, el estatus de celebridad de Delfos trajo las recompensas ricas del santuario: sus tesoros eran vastos y conocidos. Desde Emporion hacia el oeste en Iberia hasta Cirene en el norte de Libia, las ciudades griegas de todo el Mediterráneo enviaron valiosas ofrendas al recinto sagrado. La riqueza de Delfos era inmensa.

Aprovechar los tesoros del santuario siempre había sido la meta de Brenno. Sin embargo, tomar este precinto no sería fácil, incluso después de su victoria en Termópilas.

💢 DEFENSAS NATURALES 💢

Situadas en la ladera sur del monte Parnaso, las defensas de Delfos eran formidables. Ya sea que su enemigo atacara a través de las estrechas gargantas de la montaña hacia el norte o ascendiera la empinada subida desde el valle hacia el sur, cualquier fuerza defensora podría provocar la muerte y la destrucción de sus enemigos. No había necesidad de una pared; El monte Parnaso proporcionó al santuario una amplia protección.

Sin embargo, si se podía soportar la tormenta celta que se aproximaba, pronto se pondría a prueba.

🔥 DESPUÉS DE LAS TERMÓPILAS 🔥

Las noticias de los eventos en Termópilas llegaron rápidamente a Delfos: la fuerza de Calipo había sido derrotada y Brenno y sus más grandes guerreros estaban en camino. Asustados, huyeron al oráculo buscando consejo. La Pitia supuestamente les proporcionó una respuesta breve pero tranquilizadora:

"Yo defenderé lo mío"
( Pausanias 10.23.1 )

El oráculo había hablado; confiarían en Apolo y protegerían el santuario de la horda que se aproximaba. Fue una decisión valiente; sin embargo, pronto tendría graves consecuencias.

Tranquilizados, los delfianos prepararon su defensa desesperada, enviando una llamada de ayuda y reuniendo tantos proyectiles como pudieron encontrar. Jabalinas, flechas y grandes rocas de la ladera de la montaña: los defensores recogieron todo para lanzar desde los precipicios del Monte Parnaso. La batalla era inminente.

〽 LA BATALLA DE DELFOS 〽

Brenno estaba seguro de mantener el impulso celta en alza y sus hombres pronto llegaron cerca del santuario. Para los defensores, la horda bárbara debía parecer aterradora: sus guerreros eran amenazadores y de gran tamaño.

Gracias a la derrota del ejército panhelénico en Termópilas y la velocidad de la marcha de Brenno, los defensores solo tuvieron una fuerza minúscula en comparación, en su mayoría foceos de toda la región. Las probabilidades estaban fuertemente apiladas contra ellos.

Recién arrebatado de las tierras circundantes, Brenno y su ejército se dirigieron rápidamente a las gargantas del Monte Parnaso hacia Delfos. No sería una tarea fácil. Los pasos estrechos a través de la ladera de la montaña eran perfectos para emboscadas. Los defensores locales luchaban en el terreno de casa.

Posicionándose en los precipicios de arriba, los defensores reunieron sus proyectiles y desataron una tormenta de muerte sobre los celtas que se acercaban. El resultado fue devastador. Acurrucados a ambos lados, no más de dos o tres hombres que se encontraban de pie en lugares, Brenno y sus hombres lucharon por evitar que las jabalinas, flechas y enormes rocas se arrojaran desde lo alto.

Grandes grupos de guerreros se dispersaron y muchos otros murieron a raíz de las rocas salvajes. Sin embargo, Brenno y su ejército persistieron. Lentamente avanzaron.

Inevitablemente, la persistencia celta dio sus frutos y llegaron al santuario. Aferrados a la sangre y la venganza por los estragos que su enemigo había provocado durante su acercamiento, los celtas cayeron sobre la fuerza defensora con toda su furia. Sin orden y con rabia ciega lucharon sin miedo. Sin embargo, como en las Termópilas, la disciplina de los defensores significaba que la batalla sería difícil para los atacantes. Los foceos estaban decididos a proteger su lugar sagrado.

La batalla continuó, ninguna de las partes dispuesta a retirarse. Heroicamente, los foceos y los etolios defendieron el santuario, confiando en Apolo que superarían las grandes probabilidades apiladas contra ellos. Sin embargo, los celtas estaban igualmente decididos: estaban tentadoramente cerca de su objetivo. No habría retiro.

Finalmente, después de que muchos cayeran a ambos lados, el inmenso poder de la fuerza celta de Brenno demostró ser demasiado. La defensa fue vencida. Todos los defensores restantes se retiraron más arriba en las laderas del Monte Parnaso sobre el santuario, perdiendo fácilmente a sus perseguidores celtas. Sin embargo, esto era sólo un pequeño consuelo. Delfos, el corazón cultural del mundo helénico, ¡había caído sobre los bárbaros!

☠ EL SAQUEO DEL SANTUARIO ☠

Brenno había logrado su objetivo. Muy rápidamente, ordenó a sus hombres que aprovecharan los despojos de la guerra, saqueando el Templo de Apolo, matando a la Pitia y recogiendo todo el tesoro del santuario que pudieran. Los defensores sobrevivientes más arriba en el Monte Parnaso solo podían ver.

Brenno se bañó en su victoria. Delfos era suya, al igual que toda la fama y la gloria eternas que vendrían con tal logro. Sin embargo, él y su horda no pudieron quedarse mucho tiempo allí. En lo profundo del territorio hostil, la lucha estaba lejos de terminar.

🚩 LA RETIRADA 🚩

Al amanecer, Brenno ordenó a su ejército, probablemente cargado de oro, vino y varios otros tesoros, iniciar la larga marcha hacia el norte, a través de las estrechas gargantas del Parnaso hacia sus compañeros en las Termópilas no sería una tarea fácil. Su enemigo no tenía planes de dejar que se fueran sin luchar.

Al ver que los celtas se retiraban del santuario, los defensores restantes actuaron. Ahora era el momento de atacar. Bajando desde las alturas del recinto atacaron la retaguardia celta. Teniendo el terreno más alto y fuera del alcance, una vez más lanzaron lluvias de muerte contra su enemigo.

Sin embargo, eso no era todo. Usando su conocimiento local, algunos de los foceos atravesaron los precipicios del Monte Parnaso que rodeaban el paso. Rápidamente lograron posicionarse a ambos lados del camino, a la espera del retiro celta. El resultado fue devastador:

"Cuando se abrió la batalla, los bárbaros, particularmente los propios hombres de Brenno, que eran los más grandes y más fuertes de los galos, se resistieron con espíritu, aunque recibieron disparos desde todas las direcciones y sufrieron mucho por el frío, especialmente los heridos."
( Pausanias 10. 23. 4 )

Bajo fuego desde muchos ángulos, Brenno y sus celtas se encontraron en una trampa mortal. Su única opción era abrirse paso a través de las gargantas de la muerte. La moral se desplomó; muchos perecerían tratando de huir del paso, lo que se hizo aún más difícil debido a la gruesa capa de nieve que se había asentado la noche anterior. Lo peor estaba por venir.

⚡️ CALAMIDAD ⚡️

En medio de la caótica retirada, los celtas sufrirían un golpe aplastante. Brenno, tal vez mientras luchaba en la retaguardia del ejército, resultó herido. Apenas consciente, sus camaradas retiraron apresuradamente a su líder de las líneas del frente. En total desorden, los celtas estaban ahora desesperados por la noche y el respiro temporal. Eso no iba a ocurrir.

Habiendo sufrido horriblemente todo el día durante su retiro inicial de Delfos, los celtas restantes habían probado la ira y la determinación de sus oponentes para aplastarlos. Paranoia debidamente difundida por el campamento. ¿Cuándo y cómo atacarían de nuevo sus vengativos enemigos? Superado por el miedo y el temor, pronto siguió el desastre:

"La perturbación estalló entre los soldados en la oscuridad cada vez mayor, y al principio solo unos pocos perdieron los cabales; pensaron que podían oír el ataque de un enemigo y el galopar de caballos que venían por ellos. No pasó mucho tiempo antes de que la locura recorriera todo el campamento. Se apoderaron de las armas y se mataron entre sí o fueron asesinados, sin reconocer su propio idioma o las caras de los demás o incluso la forma de sus escudos."
( Pausanias 10. 23. 5 )

El resultado fue una matanza. En su confusión, el amigo mató al amigo y el aliado mató al aliado. Gracias al caos y la confusión, el ejército celta estaba en completo desorden. Pronto se puso peor.

Sin pensamientos de compasión, los foceos reanudaron sus ataques al día siguiente. Llenos de confianza, ahora se volvieron más audaces en sus intentos de ahuyentar a sus enemigos, atacando a los grupos de forrajeo con un éxito mortal. Lentamente apretaron la soga alrededor de la garganta celta.

Paranoicos, con frío, su líder herido y ahora ante la posibilidad de morir de hambre, lo que quedaba de la retirada celta parecía condenado. Necesitaban alivio, ¡y rápido!

🔰 ACHICHORIUS 🔰

Sin embargo, en medio de todas estas dificultades, apareció un atisbo de esperanza para los celtas restantes. Achichorius, el segundo al mando de Brenno y el jefe a cargo de las tropas restantes de Brenno en las Termópilas, había llegado con más hombres para ayudar en la retirada. Habiendo recibido noticias de los sufrimientos de sus compañeros, Achichorius respondió rápidamente a la llamada, dirigiéndose al sur con gran parte de su ejército. Sin embargo, este alivio sería agridulce.

El viaje de Achichorius no había sido sin dificultad. Su fuerza también había estado sufriendo pesadamente de devastadores ataques de golpe y fuga, esta vez de los etolios.

Al igual que los foceos querían vengar el saqueo de Delfos, los etolios estaban igualmente decididos a destruir la horda, celosos de su deseo de exigir una retribución contra los arquitectos de la atrocidad de Calion. Sus esfuerzos pronto habían pagado dividendos. El ejército de Achichorius llegó golpeado y magullado, apenas una fuerza de alivio.

⚰️ UN PRECIO MUY ALTO ⚰️

Para cuando la fuerza celta ahora unida llegó a la frontera de Focea, el precio pagado había sido muy alto. Más de 6,000 guerreros habían muerto en la batalla en Delfos, la mayoría durante la retirada peligrosa. Sin embargo, eso no era todo.

Según Pausanias, otros 20,000 celtas tampoco se irían de la región, ya que la mitad había llegado a su fin durante el frenesí paranoico que se había apoderado de su campamento días antes; la otra mitad por la inanición. Focea, y los peligros de los puertos de montaña de la región, ahora estaban detrás de ellos. Sin embargo, todavía estaban lejos de la seguridad.

Cuando la horda en retirada llegó a Beocia, se propagaron noticias devastadoras a través del ejército celta: Brenno, el arquitecto de toda la invasión y vencedor de las Termópilas, murió. Nuestras fuentes difieren en cómo encontró su fin: según Pausanias, se suicidó bebiendo vino diluido; Mientras tanto, Diodoro nos dice que se suicidó. En cualquier caso, los celtas habían perdido a su formidable líder.

Habiendo quemado el cuerpo de su general caído, Achichorius y los celtas restantes continuaron hacia el norte con toda prisa. Varias fuerzas griegas los esperaban. Atenienses, etolios, beocios, malienses y tesalios, todos tomarían el ejemplo foceo, acosando constantemente a los bárbaros en su deseo de venganza. La fuerza celta continuó marchitándose.

Finalmente, después de muchas luchas horribles y luchas desesperadas, Achichorius y lo que quedaba de la expedición celta pasaron las Termópilas y alcanzaron las grandes y fértiles llanuras de Tesalia y poco después, Macedonia. La invasión celta de Grecia había terminado.

🛡 EL 'ENCUBRIMIENTO' HELÉNICO 🛡

La severidad de esta invasión no puede ser subestimada. En una campaña devastadora, estos bárbaros sacudieron el mundo helénico hasta el fondo, todo gracias al deseo insaciable de un hombre por la fama y la gloria eternas.

Sin embargo, los delfianos no tenían la intención de revelar que su recinto sagrado había sido violado tan brutalmente por los bárbaros sedientos de sangre. Muy rápidamente, comenzaron a difundir su propia versión de los eventos, una que se adaptaría a su propia agenda.

Afirmaron que, gracias a la ayuda de la intervención divina, Delfos se había salvado de la amenaza celta. Terremotos, truenos, relámpagos y la ayuda de los héroes divinos: incluirían a todos en su milagroso relato de cómo los defensores tuvieron éxito contra todas las probabilidades. Cualquier registro de que el tesoro había sido saqueado fue eliminado. Sus compañeros helenos se apresuraron a difundir esta historia revisada.

Los relatos épicos griegos sobre el heroísmo helénico frente a la invasión, llamada "Galatika", pronto se generalizaron. Eso no fue todo.

En sus deseos de erradicar todos los recuerdos del saqueo celta de su lugar más sagrado, surgió un festival para celebrar la liberación de la amenaza celta: la Soteria. A través de estas celebraciones épicas, cualquier recuerdo del pillaje celta se evaporó rápidamente.

A lo largo y ancho la propaganda se extendería. Pausanias y Pompeyo Trogus , dos historiadores famosos que más tarde aceptaron esta historia revisada, afirmando que Delfos se salvó de la amenaza celta gracias al heroísmo griego y la intervención divina. Tal vez podríamos haber aceptado que esta narrativa de eventos se basó en la verdad. Sin embargo, ciertos descubrimientos posteriores sugieren lo contrario.

💰💎 EL ORO DE TOLOSA 💎💰

En el 106 a.C., se hizo un descubrimiento fascinante en la Galia del Sur. Quinto Cepio, el general romano que se haría famoso por su desastrosa derrota en Arausio al año siguiente , capturó la ciudad de Tolosa, hogar de la tribu Tectosages. Lo que Cepio descubrió en la ciudad es fascinante de considerar. Estrabo recuerda:


"Y se dice además que los tectosages compartieron en la expedición a Delfos; e incluso los tesoros que se encontraron entre ellos en la ciudad de Tolosa por Cepio, fueron, se dice, una parte de los objetos de valor que fueron tomados de Delfos."
( Estrabo IV. 1. 13 )

Según algunos relatos, esto era oro de Delfos, capturado por la icónica expedición de Brenno y enviado a casa por los tectosages a las tierras de sus antepasados. Creyendo que este Cepio y el ejército se apoderaron del sagrado tesoro, recibieron órdenes de enviarlo a Roma. Sin embargo, el oro nunca alcanzaría la ciudad eterna. En su viaje desapareció en misteriosas circunstancias.

Si el oro de Tolosa fue el tesoro de Delfos es incierto, por decir lo menos; ¡Quizás fue solo una historia! Sin embargo, independientemente de la extensión de la verdad del cuento, una cosa parece clara: la historia de que Brenno y su horda habían saqueado el santuario era bien conocida por la época romana. Las representaciones que sobrevivieron de los celtas que saquearon el recinto en archivos tanto en Grecia como en Italia dan a esta creencia más evidencia.

A pesar de los intentos de los delfianos y posteriores escritores griegos de hacernos creer lo contrario, Brenno y su horda cumplieron su misión: Alcanzaron Delfos y los que sobrevivieron al peligroso retiro, presumiblemente obtuvieron las vastas recompensas.

♨️ EPILOGO ♨️

En cuanto a los celtas, la historia de su intrépida migración no termina aquí. Los que habían tenido la suerte de sobrevivir a la desafortunada expedición se establecieron poco después, formando nuevos reinos celtas tanto en Tracia como en Moesia. Sin embargo, aunque los restos de la horda de Brenno se establecieron en Europa, muchos de sus hermanos celtas no seguirían el ejemplo. Sin embargo, eso es para un futuro articulo.

La campaña de Brenno y lo que logró su expedición es otro de esos momentos fascinantes en la antigüedad. En una campaña devastadora, aunque extremadamente costosa, sacudieron el Mundo Helénico hasta su núcleo. Esta fue su historia y gracias por leerla. 👍

Bibliográfia:

El relato de Pausanias sobre la invasión de los galos (10.19.4-23.8).
Ellis, PB 1997, celtas y griegos: celtas en el mundo helénico.
Rankin, D. 1996, Los celtas y el mundo clásico.
Libro 22 de Diodorus
Epítome de Pompeyo Trogus, libro 24
Batallas de la antigüedad, Tristan Hughes
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La invasión celta de Grecia - Parte 5

LA GRAN INVASIÓN CELTA DE GRECIA - PARTE 5

⚔ LA BATALLA DE LAS TERMÓPILAS ⚔

Despues de cruzar el Sperchius, y rechazar a la infantería ligera griega, Brenno no perdió tiempo en avanzar hacia las Puertas Calientes, organizando su ejército en el extremo norte del Paso. La batalla estaba por comenzar.

Liderando a sus fuerzas por el camino en respuesta, Calipo y el ejército griego se prepararon para enfrentar a la horda celta. Los guerreros de Brenno, ansiosos por la batalla y alentados por las promesas de una riqueza inimaginable que los esperaba con la victoria, estaban muy felices de complacerlos. Las fuerzas chocaron. La batalla de las Termópilas había comenzado.


💥 MUERTE EN EL PASO 💥

La lucha fue feroz de ambos lados. Durante un día entero, el paso se llenaría con los sonidos de la batalla, cada lado deseando la victoria a toda costa. El poder del guerrero celta era formidable, ya que cada individuo era un luchador terrorífico y mortal. Sin embargo, la fuerza y ​​la ferocidad no son la respuesta a todo en la guerra.

En el estrecho desfiladero de Termópilas, la disciplina y la cohesión griegas demostraron rápidamente su valía. La sólida falange griega estaba en su elemento, ya que fue diseñada específicamente con la defensa en mente. Con la tenencia de la falange, la marina de Antigono Gonatas ahora también reveló su letalidad. Navegando junto a la costa, estos barcos lanzaron una lluvia de flechas y varios otros misiles en el flanco vulnerable del ejército celta, causando daños catastróficos y pánico en las líneas enemigas agrupadas. El innumerable tamaño de la horda celta, combinada con su falta de armadura, significaba que casi todas las flechas encontraban un blanco mortal.

💢 LA FURIA CELTA 💢

Sin embargo, desafiantes, los celtas siguieron adelante, impulsados ​​por un frenesí loco. Pausanias recuerda,


«Se lanzaron hacia sus adversarios como bestias salvajes, llenas de rabia y temperamento, sin ningún tipo de razonamiento; fueron cortados con hachas y espadas, pero la furia ciega nunca los abandonó mientras había aliento en sus cuerpos; incluso con flechas y jabalinas pegadas a ellas, fueron llevadas por un espíritu puro mientras duró su vida. Algunos de ellos incluso sacaron de sus heridas las lanzas por las que fueron golpeados y los arrojaron o apuñalaron con ellos.» ( Pausanias 10. 21. 2 )

Al final del día, ninguna de las partes había hecho un gran avance; Se había llegado al punto muerto.

Cuando se puso el sol, ambos lados se retiraron, los griegos al extremo sur del paso y los celtas a su campamento en la llanura de Sperchius. Calipo y los griegos reclamaron la victoria; sin embargo, esto estaba lejos de la verdad. La batalla estaba lejos de terminar.

🔥 GOLPEADOS PERO NO LASTIMADOS 🔥

El ejército de Brennus había sufrido mucho en el ataque. La disciplina de la falange griega combinada con el ataque mortal de la armada ateniense y la infantería ligera habían asegurado que las Termópilas se convirtieran en un lugar de muerte para la horda atacante. Sin embargo, el tamaño del ejército, supuestamente más de 150,000 de efectivos, significaba que la fuerza celta aún superaba ampliamente a su enemigo griego.

A pesar de que aún tiene una ventaja numérica significativa, Brenno no tenía la intención de intentar imprudentemente otro ataque frontal, un ataque que sin duda resultaría costoso para su ejército.

Por lo tanto, ahora le ordenó a su ejército que explorara la región cercana, con la esperanza de encontrar un camino alrededor del Paso. Sin embargo, Calipo y los griegos se habían preparado para esto. Mientras los celtas exploraban el área, se encontraron con la fuerza griega en el Templo de Atenea. Deseosos de saqueo y botín, la horda pronto descendió sobre el Templo. Sin embargo, la pequeña guarnición griega organizó una lucha todopoderosa y rechazaron el asalto. Los celtas fueron expulsados ​​del monte Oeta, de vuelta a la llanura.



Habiendo sufrido otro contratiempo, los celtas empezaron a desanimarse. Habían sido rechazados en todos sus esfuerzos; Otro asalto frontal devastador en el paso parecía inevitable. Sin embargo, Brenno no tenía la intención de enviar innecesariamente a sus tropas a la masacre. Y así, ideó un plan brutal y efectivo.

〽 DIVIDE Y VENCERÁS 〽

Gracias a la información que había adquirido, probablemente de los desertores griegos, Brennus conocía el tamaño y la fuerza de la fuerza de Calipo que ocupaba las Termópilas. Él iba a sacar el máximo provecho de esto.

Entre la fuerza griega estaba un gran contingente de soldados de la Liga Etolia , el estado más poderoso de Grecia en ese momento. Cerca de 8,000 infantes etolios habían llegado al paso para ayudar a la defensa, ¡casi un tercio de toda la fuerza griega! Su presencia fue sin duda crítica para la defensa. Brenno, por lo tanto, ideó una solución para deshacerse de estos soldados opuestos.

Seleccionando un poco más de 40,000 hombres para la tarea, Brenno ordenó a estos guerreros que regresaran a través del río Sperchius y se dirigieran al oeste, hacia Etolia. Su misión era simple, pero despiadada: debían infligir tanta muerte y destrucción en una ciudad etolia como fuera posible y dejar que el miedo se extendiera. Los rumores de los estragos que los celtas habían creado en Peonia, Macedonia y Tesalia estaban a punto de convertirse en una dura realidad para los etolios.

Bajo el mando de dos de los comandantes de Brenno, Cambutis y Orestorius, estos 40,000 guerreros emprendieron su implacable misión. Muy rápidamente, lo llevaron a cabo con una eficiencia letal en una ciudad que siempre sería recordada como el sitio de algunos de los crímenes de guerra más atroces de la antigüedad.

☠ CALION ☠

Situada en la frontera de la región, Calion era la puerta de entrada a Etolia desde Tesalia. Para los celtas, su ubicación era ideal para su misión. Era el lugar perfecto para enviar un mensaje a la fuerza etoliana en las Termópilas; el lugar perfecto desde donde podrían amenazar con desatar su furia en el corazón de Etolia.

Lo que sucedería a continuación sería una matanza en un grado increíble y nunca antes visto o imaginado por los griegos. Hombres y mujeres, viejos y jóvenes, ninguno estaría exento de las atrocidades infligidas por los galos. Pausanias recuerda,

«Mataron a cada macho humano de toda la raza, a los ancianos y a los niños en el pecho ... Cualquier mujer y vírgenes maduras con una chispa de orgullo se suicidaron tan pronto como cayó la ciudad; los que vivían fueron sometidos con violencia sin sentido a toda forma de indignación por parte de hombres tan alejados de la misericordia como a distancia del amor.» ( Pausanias 10. 22. 2 )

Los celtas habían sido implacables al cumplir sus órdenes. Calion había sido destruida: sus habitantes fueron asesinados, saqueadas las casas y incendiados los santuarios. Su mensaje había sido enviado.

La noticia de las atrocidades ocurridas en Calion pronto llegó al ejército de Calipo en Termópilas y más notablemente, a los etolios. Asombrados, estos hombres temían que los celtas desciendan a su tierra natal; sus ciudades, familias y pertenencias ahora aparecían bajo la amenaza de sufrir un destino similar al de Calion. Difícilmente podrían quedarse ahí y dejar que esto sucediera.

Muy rápidamente, los etolios de Termópilas tomaron una decisión. Deseando defender su tierra natal, los 8,000 hombres abandonaron la defensa del paso y se dirigieron a casa con toda prisa. Probablemente temían que ya fuera demasiado tarde.

Sin embargo, desconocidos para ellos, estos celtas no tenían la intención de marchar más lejos en Etolia. Habiendo abandonado Calion, se dirigieron de regreso hacia el ejército principal de Brenno y las Termópilas. Su misión fue completa.

El despiadado plan de Brenno había tenido un éxito espectacular. Con la partida de los etolios, los celtas ahora tenían una oportunidad donde la defensa griega estaba considerablemente debilitada. Se aseguró de que su ejército estuviera listo para aprovechar al máximo.

🗻 EL PASO DE LA MONTAÑA 🗻

Cuando la fuerza de Cambutis y Orestorius arrasó Calion, Brenno no había estado inactivo. Mientras tanto, había estado enviando más grupos de exploradores a la región entre Sperchius y el paso, esta vez evitando lo que quedaba de la guarnición en el Templo de Atenea. Su objetivo había sido simple: encontrar otra ruta que evitaría las Puertas Calientes. Muy rápidamente, sus esfuerzos pagaron dividendos.

Brenno pronto recibió informes de sus exploradores de que habían descubierto el famoso camino de montaña de la antigüedad . Si pudiera hacer avanzar a su ejército a lo largo de estos pasos, Brenno sabía que podía evitar y rodear a la defensa griega atrincherada en las Termópilas; El camino a Delfos quedaría abierto. ¡Esta fue su oportunidad!

Sin embargo, Calipo se había preparado para esta posibilidad. La guarnición de foceos que había colocado defendiendo el camino se mantuvo fuerte, lista para dar todo para proteger a sus compañeros. ¿Serían capaces de resistir el inminente ataque celta?

Reuniendo una porción considerable de su ejército, Brenno condujo a estos hombres hacia la entrada del sendero de la montaña cerca de Heraclea. El resto del ejército permaneció en las Termópilas, bajo el mando del oficial de Brenno, Achichorius, a la espera de la señal dada para atacar. Todo dependía del éxito de la maniobra de Brenno.

LA NIEBLA

Por la noche, 40,000 celtas avanzaron por el sendero siguiendo los pasos de Hydarnes. Temiendo por sus vidas si no lo hacían, Brenno había recurrido a la ayuda de guías locales para que lo ayudaran en el camino. Con su guía, él y su fuerza celta rápidamente hicieron grandes progresos, llegando a la defensa de los foceos a primera hora de la mañana. Cuando Brenno y su ejército se acercaron, una gran niebla descendió, ocultando su avance de los defensores. Tomando la iniciativa, Brenno no perdió tiempo en ordenar el ataque, esperando tomar a su enemigo por completa sorpresa.

El resultado fue devastador. Cogida completamente con la guardia baja, la derrota pronto siguió para los defensores foceos. Gracias a la niebla, nunca tuvieron una oportunidad.

Luchando valientemente a pesar de lo desesperado de la situación, algunos lograron retirarse al paso, informando a Calipo y sus compañeros griegos de su destino; muchos otros, sin embargo, nunca dejarían el estrecho desfiladero, cortado por los feroces guerreros de Brenno. Esté ahora tenía el control completo del pase. Ordenó el avance; la victoria estaba cerca.

Llegando al final de la pista y emergiendo detrás de la defensa griega, Brenno ahora ordenó el ataque principal. Los cuernos de Carnyx hicieron eco a través del paso, informando a Achichorius y al principal ejército celta que este era el momento que habían estado esperando. El asalto final había comenzado.

🚩 EVACUACIÓN 🚩

A diferencia de sus antecesores espartanos, los griegos no se resignaron a sufrir el destino de una heroica pero inútil última posición. ¡Tenían la intención de sobrevivir!

Al enterarse de los foceos en retirada que su defensa había colapsado, Calipo había ordenado apresuradamente una reti

rada desesperada. Miles de soldados griegos descendieron a la costa, luchando para abordar los barcos de Antígono que estaban listos para evacuarlos. Sin embargo, el tiempo no estaba de su lado; tanto las bandas de guerra sedientas de sangre de Brennus como de Achichorius se estaban acercando.

De espaldas al mar, estalló una lucha desesperada entre la retaguardia griega y los celtas, luchando todo el camino hasta los barcos. Sin embargo, al final, la orden de Calipo de retirarse llegó justo a tiempo. Gracias a los heroicos combates de la retaguardia griega, la mayor parte del ejército fue evacuado. Verdaderamente este era el equivalente de Dunkerque de la antigüedad.

Sin embargo, aunque Calipo y sus griegos tal vez pudieran sentirse cómodos con este éxito, la realidad era mucho más sombría. No habían logrado derrotar a Brenno y su horda celta en el lugar más adecuado para evitar la invasión. Nada impedía ahora que estos bárbaros marcharan hacia el epicentro de la cultura helénica: Delfos . Necesitaban un milagro...
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La invasión celta de Grecia - Parte 4

LA GRAN INVASIÓN CELTA DE GRECIA - PARTE 4

279 a.C. y el antiguo reino de Macedonia se encuentra en ruinas, devastado por la vasta horda celta de Brenno. Sin embargo, el líder de esta horda no estaba satisfecho con simplemente atacar a Macedonia; ávido de más fama y gloria, Brenno ahora marcha hacia el sur de su ejército, hacia el santuario helénico más rico y prestigioso de la época: Delfos.

Sin embargo, los griegos no tenían intención de sufrir un destino similar a sus vecinos del norte. Reuniendo una fuerza considerable, marchan para enfrentarse a Brenno en un lugar donde los números contarán poco: Las Termópilas.

♨ LAS POLIS GRIEGAS ♨

Al sur de Macedonia se encuentran las famosas ciudades-estado griegas de la antigüedad, las polis, como Atenas, Esparta, Corinto y Tebas. En el pasado, estas ciudades habían personificado el cenit de la fuerza y ​​el poder en el mundo helénico. Sin embargo, en 279 a.C., los tiempos habían cambiado.

Ya no se encontraban en estas ciudades griegas dominios de poder y esplendor. Ahora, se habían vuelto débiles, aisladas y cansadas ​​de la guerra. La forma en que se produjo todo esto se remonta a los eventos casi sesenta años antes, en el campo de batalla de una pequeña ciudad en Beocia: Queronea.

En las llanuras de Queronea, Filipo y su ejército macedonio obtendrían una impresionante victoria contra las ciudades griegas. En un golpe aplastante, la resistencia abierta a su gobierno fue casi aplastada y Filipo ejerció su autoridad sobre grandes franjas de la parte continental de Grecia, ¡tierras que había ganado con la lanza! La hegemonía macedonia había llegado.

Durante los siguientes 15 años, las ciudades-estado sometidas sirvieron a la voluntad macedonia primero con Filipo y luego su famoso hijo, Alejandro , transformaron su reino en la nación más poderosa de la época. Sin embargo, la inesperada muerte de Alejandro en Babilonia, de solo 32 años, envió ondas de choque a través de su imperio. La recepción de su muerte en las ciudades griegas del continente no fue una excepción.

Muchas de estas ciudades vieron esto como el momento oportuno para deshacerse de sus amos macedonios. ¡Ahora era el momento de atacar y recuperar su libertad! Sin embargo, los sucesores macedónicos de Alejandro, los Diadocos , tenían otras ideas.

👑 LOS DIADOCOS EN GRECIA 👑

La revuelta estalló. Sin embargo, aunque inicialmente fue exitoso, su resultado nunca estuvo realmente en duda. Dentro de un año, la revuelta fue reprimida. Los macedonios estaban aquí para quedarse.

Durante los siguientes cuarenta años, Grecia se convertiría en un teatro de guerra fundamental en la lucha subsiguiente que siguió al paso de Alejandro. Varios generales macedonios harían campañas sangrientas en la región, generales como Polypercon, Demetrio y Antigono, cada uno tratando de ganarse el favor de estas ciudades-estado cansadas y ganar la supremacía. Ciudades otrora dominantes, como Atenas y Corinto, ahora se convirtieron en nada más que símbolos de poder para estos caudillos helenísticos: peones en el Juego de Tronos de Macedonia.

Y así, en 279 a.C., después de sesenta años de estar en las sombras de sus vecinos del norte, el poder militar de muchas de estas ciudades nunca había sido tan bajo. Un hecho que Brenno, el saqueador de Macedonia, estaba al tanto de todo.

🚨 EL DESTINO DE MACEDONIA 🚨

Las noticias ahora llegaron a estas ciudades-estado griegas de los acontecimientos en el norte. Macedonia, el reino que había reinado durante décadas, estaba en crisis: el país fue saqueado, su gente desesperada y el ejército vencido. Y más noticias perturbadoras seguirían rápidamente: Deseando aún más el saqueo, Brenno y su horda celta marchaban hacia el sur, dejando tras de sí un rastro de muerte y destrucción. Grecia estaba en peligro!

Una vez más, las famosas ciudades griegas de antes estaban amenazadas por una innumerable horda bárbara; Una vez más, se hizo evidente la necesidad de la unidad helénica contra una amenaza del norte. Sin embargo, crear esta defensa panhelénica no sería fácil.

La desconfianza y la rivalidad era el fenómeno común entre muchas de estas ciudades en 279 a.C.. Para algunos, la idea de servir junto a fuerzas de otra ciudad habría sido casi insoportable. ¿Cómo podrían servir junto a hombres que, hasta hace poco, habían visto como sus enemigos más amargos?

🔰 PANHELENISMO 🔰

La inminente llegada de la horda merodeadora de Brenno proporcionó a estas ciudades la respuesta. Las diferencias se dejaron de lado temporalmente y se hicieron los preparativos de guerra: su objetivo era simple: ¡defender los corazones del helenismo de los bárbaros y sobrevivir!

Encabezando este esfuerzo panhelénico se encontraban los atenienses. Desde la carga heroica de Milciades en Maratón hasta la astucia de Temistocles en Salamina , los atenienses tenían una historia prestigiosa de defender a la Helade de vastos ejércitos bárbaros. ¿Qué ciudad estaba mejor situada para ser el epicentro de este nuevo ejército panhelénico?

Sin embargo, los atenienses sabían que no importaba cuántos griegos respondieran a la llamada, la gran horda que descendía sobre su patria aún empequeñecería su fuerza en tamaño. Por lo tanto, buscaron un campo de batalla para contrarrestar esta desventaja: un lugar donde los números contaran poco. Y un lugar se adaptaba a ese estilo de guerra mucho más grande que cualquier otro.

🔱 LAS PUERTAS CALIENTES 🔱

Famoso por ser el escenario de la última defensa de los 300 espartanos, el paso en Termópilas había llegado a personificar el desafío griego contra las probabilidades abrumadoras. Su paso estrecho, bloqueado en un lado por las montañas y el otro por el mar, proporcionó a cualquier ejército defensor dos ventajas significativas. Su espacio limitado no solo significaba que solo necesitaban una pequeña fuerza para defender el paso, sino que también hacía que la guerra de caballería fuera casi inútil: los jinetes no podían cargar ni flanquear eficientemente a su enemigo en una zona tan restringida.

Para Calipo, el comandante ateniense, esto era ideal. Aunque su fuerza consistía en un pequeño contingente de caballería formidable, la mayor parte del ejército griego consistía en hoplitas, soldados de infantería fuertemente armados equipados con lanza y escudo. Estos hombres eran ideales para el combate cuerpo a cuerpo en formaciones de falange defensiva. Mantener el terreno era su especialidad.

Los atenienses rápidamente tomaron una decisión. Sabían que pelear en las Termópilas era la mejor oportunidad que tenía una fuerza griega unida para derrotar a la horda inminente; Aquí podrían sacar un milagro. En Termópilas reunirían al ejército panhelénico.

⚙ EL EJÉRCITO SE REÚNE ⚙

Las fuerzas helénicas de todo el Egeo no dejarían de responder a la convocatoria. boecios , etolios , locrios , foceos y megarenses - todos llegarían al paso con las tropas para ayudar al esfuerzo de guerra. Y eso no fue todo.

Siempre con la esperanza de mejorar su posición frente a las ciudades griegas, el apoyo de los poderosos caudillos helenísticos también llegaría para enfrentar la amenaza inminente: del rey Antíoco I, gobernante del supremo imperio seléucida en Asia y de Antigono Gonatas , el hijo del famoso Demetrio Poliorcetes. Habían contestado la llamada.

La fuerza defensora en Termópilas pronto se incrementó. En total, Calipo tenía más de 25,000 de infantería, 2,000 de caballería y un puñado de barcos bajo su mando, no una suma insignificante. Sin embargo, ¿sería suficiente para superar la amenaza inminente? Sólo el tiempo lo diría.

 Pronto llegaron noticias alarmantes a la defensa griega: Brenno y su horda celta estaban cerca. Ya Tesalia había sucumbido a la amenaza de los bárbaros sin luchar, sus tierras saqueadas y personas desesperadas. Y ahora, con la ruta a Boecia más abierta que nunca, Brenno estaba a apenas unos días de llegar al Golfo Maliaco y a las Termópilas. El tiempo se estaba acabando.

⛓ PREPARANDO LAS DEFENSAS ⛓

Calipo y los griegos no desconocían cómo se había superado la última defensa griega en las Termópilas. El famoso camino de montaña a través del Monte Oeta, que había sido utilizado por Hydarnes y su fuerza persa todos esos años antes, era de conocimiento común para ellos. Si no está vigilado, este camino, aunque difícil de cruzar, podría permitir a un ejército desviar y rodear a la fuerza defensora en las Puertas Calientes. El resultado sería una matanza griega.

Sin embargo, por el momento, Brenno y sus celtas que se acercaban desconocían este defecto fatal. Calipo rezó para que siguiera siendo así. Pero él no se arriesgaría.

Sin duda, decidido a evitar una repetición de la heroica última posición espartana, Calipo ordenó a dos de las fuerzas griegas que evitaran que Brenno pasara por alto la defensa principal. El papel de estos dos contingentes sería crítico.

500 griegos fueron enviados por Antíoco y ordenados a fortificar el Templo de Atenea, situado en la ladera del Monte Oeta sobre la ciudad en ruinas de Trachis. Su posición era fácil de defender y los griegos esperaban que su guarnición disuadiera a la horda celta de intentar atravesar la montaña, canalizándolos hacia el paso. Mientras tanto, Calipo ordenó al destacamento foceo que defendiera la salida del famoso paso de montaña detrás de la defensa griega en caso de que ocurriera el peor escenario posible y Brenno descubriera el camino.
Los flancos griegos estaban ahora seguros, con la llegada de los celtas siendo inminente. Sin embargo, los griegos tenían una carta más para jugar para completar su preparación.

🔪 EL SPERCHIUS 🔪

Con la esperanza de obstaculizar a la fuerza enemiga antes de su llegada al Paso, Calipo envío a sus jinetes e infantería ligera más al norte, a la orilla sur del río Sperchius. Su tarea era proteger la rivera del río río que la horda celta tenía que atravesar para llegar a las termopilas. ¡Brenno no cruzaría sin luchar!
Brenno y su horda pronto llegaron a la orilla norte del río a un sitio no deseado. Su camino hacia adelante estaba bloqueado: todos los puentes habían sido destruidos, mientras que los griegos ligeramente armados eran visibles en la orilla lejana, burlándose y listos para llover en cualquier intento celta de cruzar el río.

Brenno sabía que superar esta barrera sería difícil. Cualquier intento de vadear el río a la luz del día resultaría inevitablemente muy costoso para sus hombres: estarían sentados en el agua, una práctica de tiro al blanco para los griegos que se oponen a ellos. Esto era lo que los griegos habían esperado que los celtas harían. Sin embargo, estos tenía otras ideas.

🌘 EL CRUCE NOCTURNO 🌘

Esperando hasta la oscuridad, Brenno seleccionó a 10,000 de sus soldados, elegidos por su altura y capacidad de natación, y les ordenó dirigirse a un punto de cruce desconocido cerca de la boca de Sperchius. Los griegos, creyendo que no existía tal cruce, permanecieron completamente inconscientes. Habían sido los tesalios quienes indicaron la ubicación del paso, con la esperanza de alejar a los bárbaros de sus tierras.

Usando sus emblemáticos escudos oblongos para ayudarlos, miles de celtas flotaron silenciosamente a través de Sperchius, no deja de ser esto una pequeña hazaña militar. La primera capa de la defensa griega había sido violada.

Despertados del sueño, y con 10,000 celtas enojados que los estaban atacando, la vanguardia griega se retiró apresuradamente a las Termópilas. Era eso o sufrir un final espantoso. Aprovechando al máximo, Brenno ordenó que se reconstruyeran los puentes y que cruzaran debidamente con su ejército. El camino a Termópilas ahora estaba abierto. La primera ronda había sido ganada por Brennus.
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