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La Guerra de los Incas contra el Gran Chimú - Parte 5

LA GUERRA CONTRA EL GRAN CHIMÚ - Parte 5


Mientras el Gran Chimú Minchancaman se empeñaba en la defensa del valle del Santa, y cuando los resultados de ese enfrentamiento aun parecían difíciles de definir, en el frente andino las cosas se iban poniendo cada vez mas difíciles para los aliados que trataban de contener a las huestes quechuas.
Poco antes de abandonar la ciudad de Chan Chan, el Gran Chimú había alistado y enviado un importante contingente de tropas con rumbo a las tierras del Cuismanco Capac, este importante refuerzo dirigido por uno de sus hijos tenia como única misión reforzar a sus aliados e impedir a toda costa el flanqueo intentado por los quechuas, que de ser realizado podía decidir la suerte de la guerra.

EL REINO DE CUISMANCO

Estaba este reino conformado por dos estados surgidos después de la caída del Imperio Wari, la unión primero diplomática y luego dinástica de Caxamarcas y Huamachucos, y se extendía en el territorio comprendido por las actuales provincias de Huamachuco, Cajabamba, Contumazá, Cajamarca, Bambamarca y Santa Cruz.
Dada su proximidad geográfica, y sobretodo la posesión que tenían en la sierra de las principales fuentes de agua, el Cuismanco representaba un importante y efectivo aliado para el Gran Chimú, al parecer esta alianza era anterior al conflicto con los quechuas. La relación comercial y cultural era muy avanzada. Muchos objetos cajamarquinos se han hallado en tumbas chimús y viceversa, algunas piezas chimúes se han encontrado en cementerios cajamarca.

La irrupción de los quechuas en el escenario norandino provoco la inmediata alarma en los aliados, sobretodo después de conocer las rápidas campañas de conquista efectuadas sobre los yauyos, huancas y huaylas, ademas del acercamiento efectuado en la costa central por las tropas incaicas.
En este punto se sabe que el hermano del Inca Pachacutec, el general Capac Yupanqui fue el primero en iniciar las hostilidades, según se cree, sin orden de su emperador, como señala Kuiper:
“El Sapa Inca envió a su hermano a conquistar la zona norte de Vilcas pero con orden de no cruzar el río Yanamayo. Los auxiliares chancas se habían hecho poderosos en esta campaña y Pachacútec ordenó ejecutar a sus jefes, que huyeron a la selva. El general -Capac Yupanqui- los persiguió más allá del Yanamayo hasta que su rey le ordenó parar. Tratando de recuperar su favor atacó Caxamarca, dejó una guarnición y volvió a Cuzco, donde su furioso hermano le hizo ejecutar (por su desobediencia o quizás por miedo a que pensara destronarlo).”

Al año siguiente y siguiendo lo planificado por el estado mayor quechua, como se explicó en la parte 3 de este post, Pachacutec alistó una nueva expedición para resolver el conflicto contra el Cuismanco y su aliado, está estuvo bajo el mando de su hijo bastardo Túpac Capac, asistido por dos generales medio hermanos del Inca, Auqui Yupanqui y Tilla Yupanqui. Con el comando nominal de toda la campaña estaba el príncipe Túpac Inca, heredero del trono, que dirigía al ejercito en la costa. Antes de llegar a Cajamarca, la expedición redujo, definitivamente, a los huancas y conquistó los valles de Jauja y Huaylas que estaban en rebelión. Al llegar a Cajamarca encontraron la guarnición en buen estado, pese a los repetidos ataques de Minchancaman que no cejaba en su empeño de desalojar a los incas de las fronteras de Cuismanco.

“El rey Cuismanco, de Cajamarca, hizo un vigoroso esfuerzo para organizar a sus súbditos y equipararse a su aliado Minchancaman; es muy probable que la expansión inca al norte fuese la razón de esta alianza; de todos modos, Minchancaman envió una división al mando de un príncipe de su propia casa para ayudar a Cuismanco. La expedición irresponsable de Capac Yupanqui había puesto frente a frente a los 2 más grandes estados de los andes en una guerra abierta -se refiere a los estados Inca y Chimú-.
Como indica, pese a sus esfuerzos los aliados no pudieron evitar la caída de Cajamarca y mientras los súbditos de Cuismanco huían hacia el norte sus aliados tomaban el camino de regreso hacia la costa, en este punto los quechuas dejaron una fuerte guarnición en Cajamarca, por la amenaza de un nuevo ataque chimú, y solicitaron indicaciones sobre el rumbo a seguir.

UN FINAL CERCANO

Vencidos sus esfuerzos en apoyar a su aliado, las tropas chimúes que pudieron escapar retrocedieron rápidamente siguiendo el rió moche hasta las afueras de la capital Chan Chan, al mismo tiempo que enterado de esto Minchancaman ordeno la retirada inmediata de su ejercito con destino a la defensa de su capital, abandonando el valle del Santa y a sus valerosos habitantes.
Quedaba todavía un capitulo mas antes de finalizar la guerra entre los Incas y Chimúes.

Bibliográfia:
El reino de Cuismanco, Fernando Silva Santisteban















Sobre la campaña desarrollada en este escenario escribe Rowe:

La lucha de Cajamarca, fue muy recia y los hombres de Chimor se distinguieron, pero al final los invasores incas triunfaron, Cuismanco fue muerto y Cajamarca tomada.”








Tahuantinsuyo: El cóndor herido de muerte, Alfonso Klauer
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La Guerra de los Incas contra el Gran Chimú - Parte 4

Iniciadas las hostilidades fueron los chimus quienes hicieron el primer movimiento intentando ocupar mejores posiciones defensivas mas al sur de sus fronteras en el valle de Pativilca, así pues, el general Querrotumi avanzo con su tropas hacia los valles de Chancay y Carabayllo con la esperanza de sorprender al ejercito incaico. Sin embargo, el auqui (principe) Tupac Yupanqui ya tenia 30,000 hombres avanzando en apoyo de los chancay, sus aliados, lo que obligo a las tropas chimú a replegarse hacia la fortaleza de Paramonga donde esperarían el asalto quechua, era aproximadamente el año 1462.
La fortaleza de Paramonga representaba el primer escollo para los ejércitos quechuas, fue aquí donde los chimus lucharon encarnizadamente, sin tener la más mínima intención de ceder ante el poder Inca. Luego de medir fuerzas en los primeros asaltos la victoria temporal fue para los hombres de Querrotumi. Ante esto Tupac Yupanqui pide refuerzos a Pachacutec; la llegada posterior de 20,000 hombres adicionales ademas de otros miles aportados por los antiguos enemigos de los chimus (Cuismanco y Chuquismanco), reforzando a las tropas incas, dieron un giro a la situación que obligó a los chimus a retirarse de este valle hacia Huarmey.

En este punto el Chimú Capac Minchan Caman debió sentirse alarmado por la derrota de sus tropas en Paramonga y sobretodo por lo que ocurría en las tierras de su aliado el cuismanco Caxamarca, donde las tropas aliadas se veían cada vez mas en inferioridad ante las tropas incaicas y retrocedían hacia la capital, la ciudad de Caxamarca.

Así, inversamente a lo que hubiera ocurrido en la costa, cuando en el territorio de Caxamarca llegó el momento del enfrentamiento, los costeños, es decir, la mayoría de quienes defendían sus posiciones, lo hacían en terreno y clima que les eran extraños. Y los invasores, en cambio, estaban en un hábitat que les resultaba muy familiar.


Los estrategas quechuas, pues, no sólo no concedieron ninguna ventaja táctica ni estratégica, sino que, hábilmente, obligaron a sus adversarios a sacrificar las suyas.


El valle del Santa y la muralla de Mayao


Las enormes bajas de los chimú en la batalla de Paramonga harían que estos se replieguen hasta Huarmey. Pero el incansable Tupac Yupanqui, los empujó hasta Casma, y de Casma no dejó de refocilarse con las pequeñas escaramuzas que ofrecían los chimú sino hasta sofocarlos y hacerlos huir hacia el valle de los pescadores de Santa, donde se encontraba, según Larco Hoyle, la muralla más importante de todo el territorio peruano, habitada por una raza pura de belicosos y astutos lugareños, quienes lucharían no por aferrarse a sus placeres mundanos, ni por rendirle tributo al soberano Minchan Caman, sino más bien por amor a su hermosa tierra, a su río y a sus playas, quedando registrados en la historia y las tradiciones como los heroicos guerreros Mayao.


Mayao puede significar dos cosas, río o muerte, traducido al quechua o al aymara respectivamente, cuestiones aún no esclarecidas por la historia. Pero partiendo del misterio de su etimología podemos estar seguros del caudaloso río de muerte que produjo su confrontación contra los incas que ni el mismo Tupac Yupanqui la hubiera imaginado.

Con cerca de 14 guarniciones o fuertes militares los aguardaron dentro de la Gran Muralla Santa, (otrora construida y habitada por los mochicas). Dicha muralla contaba con más de 65 kilómetros de largo aprox. y una altura estimada de 3 metros, la cual en toda su extensión estaba custodiada por 50 fortalezas.


Minchan Caman había ordenado llevar a los mejores hombres de todo su imperio a la Gran Muralla, lugar que consideraba como su último baluarte y bastión de protección. Llegado el día, en que los pescadores usaron sus lanzas de caza como lanzas de guerra y sus redes de pescar como genuinas trampas para generar la confusión al enemigo, la contingencia de ambos cuerpos se haría una sola a la larga espera de una victoria. Cuenta Garzilaso que “resistieron muchos días la pujanza de sus contrarios; sin reconocerles ventaja, hicieron tan buenos hechos, que ganaron honra y fama de sus propios enemigos”.


Durante la batalla, el valle populoso de Santa demostró no sólo ser un pueblo de pescadores, sino, parafraseando a Cieza de León, una tierra de “grandes capitanes y señores naturales”, los cuales luchando con pasión y empeño obligaron que el Auqui Yupanqui pidiera nuevamente refuerzos del Sapa Inca, nada más y nada menos que de otros 20 mil hombres.


La resistencia ofrecida por los habitantes del valle y por los refuerzos enviados desde Chan Chan hicieron surgir esperanzas de victoria en el Chimú Capac, tan es así que manifestó a sus hombres que si la resistencia se alargaba mas tiempo los invasores quedarían agotados al pelear en un territorio tan ajeno al suyo.


Sin embargo, para desazón del líder chimú, los soldados quechuas persistían en su asedio, esto, y la llegada de los refuerzos enviados desde el Cusco echaron por tierra las esperanzas de victoria. De esta manera, el príncipe Inca, con la supremacía cuantitativa, al fin logró, a muy duras penas, tomar posesión del valle de los más aguerridos guerreros chimú, no quedándole mas remedio a los defensores que retirarse a la capital.


Fuentes:

Alfonso Klauer: El Condor Herido de Muerte
Garzilaso de la Vega: Comentarios Reales
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La Guerra de los Inca contra el Gran Chimú - Parte 3

Hace más de 550 años las huestes del Gran Chimú, se aprestaron a presentar batalla en las tierras del valle del río Santa.
Su rey, el altivo monarca, Minchan Caman, con los nervios conturbados y los pelos erizados dirigía a sus mejores tropas hacia el sistema de fortificaciones más importante de los tiempos precolombinos, ahí los Mayao, el pueblo originario de la región, a la sombra de la Muralla del Santa se preparaban para encarar heroicamente al formidable ejército del Hatun Auqui, el conquistador Túpac Yupanqui.

Sistema defensivo Chimú


La muralla de Mayao, como también se le conoce, nace cerca del mar y se interna a los andes por el valle del río Santa (antiguamente conocida como Mayao) trascurre sobre cerros y quebradas. Esta muralla de adobe y piedra, con una altura promedio de 3 metros, está situada en la ribera norte del río Santa tiene más de 66 km (aprox.) de largo fue construida por los mochicas y la usarón los chimús para protegerse del asedio de los Incas.



En 1932, pilotos de la fuerza aérea, reportaron sobre una muralla de "unos 70 kms. de largo". Con esos datos, una misión arqueológica de EEUU (Shipee-Jhonson) la comenzaría a estudiar. Desde el punto de vista arqueológico, la muralla de Mayao sigue siendo un misterio. Hay quienes afirman que fue una línea defensiva y limítrofe del reino Chimú anterior a las conquistas de Minchan Caman; otros la consideran un "camino". Es interesante constatar que 14 bastiones o fuertes, acompañan la muralla en su recorrido. Tales emplazamientos adoptan formas rectangulares y circulares.

La exploración más detallada de la muralla del Santa o Mayao fue realizada por J. C. Tello en 1938, en su tramo oeste. También se han ocupado de la muralla Gene Savoy (1970) y Carlos Castro (1977).


La Fortaleza de Paramonga



Construida sobre una colina en el valle del río Fortaleza, es la fortificación más importante y mejor conservada de todo el conjunto defensivo Chimú. Consta de una pirámide construida íntegramente en adobe formada por 4 plataformas macizas con recintos en la parte alta. Tiene un único acceso en la esquina sur. De muros rectos que forman plataformas pentagonales, tiene contrafuertes en cuatro de sus esquinas. Estos han sido vistos como bastiones, por ello se le atribuyó un carácter militar a esta estructura. Visto desde el aire, la pirámide se asemeja a una llama de formas estilizadas, siendo el "bastión" norte la cabeza del animal y los dos "bastiones" del oeste como las extremidades inferiores. Sin embargo, no hay ningún dato que indique que los constructores hallan tenido la intención de darle esa forma. Las hiladas de adobes siguen las irregularidades del terreno, nivelándose hasta llegar al final de la plataforma. Según se puede apreciar en algunos sectores, el monumento estuvo pintado de color ocre, y según cuentan los cronistas con murales con representaciones iconográficas de aves y felinos. Tomando como nivel cero el piso del valle, "La Fortaleza" de Paramonga tiene 30 metros de altura.

En la plataforma superior se encuentran la mayor parte de construcciones. Destacan dos cuartos gemelos, ubicados hacia el norte, separados por un estrecho pasadizo sin salida de 40 centímetros de ancho. Sus dimensiones son de 5.30 por 4.60 y 2.20 metros de alto. Engalanan sus paredes pares de nichos de iguales dimensiones (0.50 de lado por 0.45 metros de profundidad). Los vanos de acceso tienen 0.80 metros de ancho. Hacia el sur de estos recintos está una habitación larga (7.50 por 1.50 metros) que aún conserva parte de su pintura original, hoy en día reducida a una mínima expresión. Los frisos son un damerado con cuadrados de 19 centímetros de lado de colores rojos y blancos hasta una altura de un metro. En seguida viene un panel de color ocre brillante y líneas ondulantes rojas, que bien podrían representar serpientes o parte de los "animales feroces" vistos por los cronistas.

Sería aquí donde de enfrentarían por primera vez los ejércitos quechuas de Túpac Yupanqui con los ejércitos chimú del general Querrotumi.
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La Guerra de los Incas contra el Gran Chimu - Parte 2

Aseguradas las conquistas incaicas en el valle del rió Rimac y la lealtad de los señoríos de Huaura, Cuismanco, Chuquimanco e Ichma, quedaba todavía por decidir la estrategia a seguir después de tan arduas tareas de conquista. Preocupaba sobretodo al Inca y a su heredero, a cargo de la expedición, la enorme mortandad causada entre sus tropas por la resistencia en los valles costeros. Considerando que mas al norte ya no solo enfrentarían a pequeños señoríos sino a un autentico imperio, tan fuerte como ellos mismo, en pleno proceso de expansión, se hizo necesario para la nobleza quechua analizar cuidadosamente sus posibilidades.

Cierto es que hasta ese momento la estrategia incaica que combinaba la disuasión -con el despliegue de enormes ejércitos- y la diplomacia que fomentaba la división entre los pueblos -como en el caso de los Collas-, habían funcionado a la perfección. Pero los 3 años gastados únicamente en la conquista del valle de Cañete alarmaron a toda la élite cusqueña.


Volviendo a los hechos, mientras las tropas del príncipe heredero descansaban en los alrededores del Valle de Pachacamac se hicieron presentes embajadas de los señoríos de Yauyos y Huarochiri, se ubicaban estos en la zona andina de Lima, para solicitar la alianza de los quechuas y presumiblemente con esto resolver sus problemas limítrofes con la Confederación Huanca. Así mismo los habitantes del valle de Lima invitaron al príncipe a su territorio ofreciendo ademas valiosa colaboración táctica y de inteligencia para la futura incursión contra los Chimús.


"Quizás así los Lima se vengarían de sus vecinos chimús a quienes odiaban y temían, muy probablemente porque en recientes fechas estos les habían derrotado y quitado los valles mas allá del rió Chillón." - Cabello Balboa


El ejercito cusqueño todavía realizo un avance mas al norte hasta ocupar el valle de Huaral, sin invadir todavía los territorios chimú, y deteniéndose ahí. Se alcanzaba con esto los objetivos previstos para la campaña que se habia iniciado con la conquista o adhesión del señorío de Chincha. Cruzar la frontera chimú habría significado vulnerar la estrategia de campaña en lo que era muy estricto el estado mayor inca. Prueba de esta férrea disciplina fue la muerte del tío del príncipe y hermano del Inca, Capac Yupanqui -afirma Rostworoski- "por haber trasgredido las instrucciones recibidas".


En Chan-Chan mientras tanto, las noticias que llegaban al palacio de Minchancaman eran mas que alarmantes. La alianza que se habia firmado con el reino de Cuismanco en Caxamarca habia asegurado momentáneamente la frontera andina pero las conquistas quechuas en el sur habían tomado casi por sorpresa a la élite chimú. Pese a que inicialmente la resistencia de los Huarco (Cañete) habían dado esperanzas de impedir el avance cusqueño la caída de estos exigió acelerar los trabajo de construcción en los valles limítrofes de Paramonga y Pativilca.



Resultaba evidente que la campaña de la sierra, primero, y de la costa, después, apuntaban a un objetivo estratégico muy claro: conquistar del Imperio Chimú. Controlando de esa manera la sierra hasta Cajamarca y la costa hasta Huaral, se ejecuto una gigantesca y mortífera "tenaza".

En esas circunstancias el territorio de los Caxamarcas -no solo la ciudad- adquiría una importancia defensiva enorme para los chimú. Esto explica el envío de contingentes yungas hacia los territorios de su aliado en espera de un previsible ataque cusqueño.


El hecho de que la primera confrontación entre quechuas y yungas se diese en la cordillera, no puede considerarse un hecho casual o accesorio. Todo parece indicar que los estrategas cusqueños quisieron tenerla ahí, evitando tenerla en la costa que era, precisamente, el hábitat natural de los chimús.



Habiendo conocido la costa en la reciente campaña hasta Huaral, no solo les resultaba extraña, sino que para la mayoría de soldados del ejercito incaico, era un ambiente hostil. El húmedo clima costeño difería en mucho del seco clima andino. La escasez y distanciamiento de las fuentes de agua dulce, separadas por casi intransitables desiertos, contrastaba con la habitual abundancia y proximidad de los recursos en la cordillera.


Guerrear en la costa, habría significado para los estrategas incas, una torpeza inexcusable y contraproducente, como conceder ventajas a un enemigo que se estaba tratando de conquistar.


La larga marcha de mas de 1500 kilómetros desde el Cusco busco, por el contrario, atraer hacia las alturas a sus enemigos. El desplazamiento del ejercito imperial hacia Caxamarca obligo al ejercito imperial Chimú a subir 2700 metros sobre el nivel del mar para, entre otros objetivos, defender las nacientes del río Moche.


Así, Minchancaman esperaba, con el envío de refuerzos a su aliado, hacer fracasar el plan incaico mientras culminaban sus preparativos para una ofensiva por el sur.

Tupac Yupanqui mientras tanto, gracias a la labor de espionaje realizada por los Lima supo de la existencia de grandes fortificaciones en la costa: la fortaleza de Paramonga, y la gigantesca y fortificada muralla de Mayao, en el valle del Santa. Esta era una enorme muralla de adobe de 66 kilómetros de largo, con una altura promedio de 3 metros, en la que estaban apostadas 14 guarniciones o fuertes militares.



En este punto, con ambas naciones aprestadas para la guerra, señalan los cronistas que desde el Cusco el Inca Pachacutec envío una embajada ante el Chimú Capac Minchancaman conminándolo a someterse a su autoridad la respuesta del rey Chimú fue “que los esperaba con las armas en la mano para morir en defensa de su patria, leyes y costumbres y que no quería nuevos dioses” (Julio R. Villanueva Sotomayor), conocedor de esta respuesta el Inca ordeno a su hijo dar inicio a la guerra.
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La Guerra de los Incas contra el Gran Chimu - Parte 1

Preludio:

A inicios del siglo XV, la guerra contra los Chancas que habitaban más allá del río Apurímac había terminado con una victoria indiscutible, la batalla de Yawarpampa (Campo de Sangre) había puesto fin al poderoso ataque que los Chancas habían acometido contra la ciudad del Cusco y también había salvado in extremis a los quechuas de una derrota casi segura, y probablemente también de su desaparición como nación.


El triunfo del príncipe Cusi Yupanqui (posteriormente llamado Pachacutec) dejaba a la confederación prácticamente sin rivales en toda la región andina y con un territorio doblemente mas grande que el de su antecesor. Los siguientes movimientos expansionistas tomaron 2 direcciones, por el sur se alcanzaban los limites de la Meseta del Collao dónde se imponían los ricos reinos Aymaras, siempre en constante lucha, por el oeste el hermano del Inca el general Capac Yupanqui emprendía la conquista de lo que quedaba de la confederación chanca y de sus aliados (soras, lucanas, etc) y a continuación ponía sus ojos en la región costera donde utilizando la vía diplomática y la amenaza agregaba al reino de Chincha como nuevos vasallos de la confederación.


En este punto Pachacutec decide tomar un descanso momentáneo para reorganizar los territorios recientemente adquiridos y embellecer la capital, así mismo el inca nombra como nuevo general de sus ejércitos al príncipe Inca Yupanqui, dejando a Capac Yupanqui (tío del príncipe) como asesor militar y real estratega de las futuras campañas. En esos mismos años los reinos aymaras de la meseta del Collao eran conquistados prácticamente sin lucha después de emprender una astuta política diplomática que los antiguos romanos llamaron "divide et impera".



Puesto en movimiento nuevamente el ejército quechua, la conquista de la regiones llamadas Wuanca y Wuanuco llevaron a los incas a las puertas del reino de Cuismanco en Caxamarca y ahí, por primera vez, los quechuas tuvieron noticias de la existencia de un poder en las tierras costeras que dominaba una amplia región y a millones de personas, el Gran Chimú. Algunas acciones emprendidas por Capac Yupanqui de manera inopinada y sin autorización del inca, ademas de la fuga de los auxiliares chancas a la selva, fueron motivo suficiente para exigir su retorno al Cusco y posterior muerte -también pudo ser un pretexto para acabar con un peligroso rival del príncipe- ordenada por el Inca.

Nombrado por fin líder indiscutible del ejercito imperial, el príncipe Inca Yupanqui desciende del Cusco a la costa a través del reino de los chinchas y ataca los valles costeros de Runahuanac y Huarco (actual Cañete), donde los habitantes presentan una resistencia de casi 4 años, que obliga a los quechuas a solicitar refuerzos en varias oportunidades para finalmente someter a toda la región gracias a una estratagema ideada por el mismo príncipe. Como represalia, por la resistencia de los huarcos, los quechuas ahorcaron a una mayoría de sus habitantes, de allí -según cuentan- el nombre de Huarco significa “lugar del ahorcado”.


Esta obstinada y costosa conquista obligo al estado mayor incaico a replantearse la estrategia a seguir para los siguientes ataques, sobretodo sabiendo que mientras los huarcos tenían una población de aproximadamente 150,000 habitantes, los chimues tenían casi 3,000,000 de habitantes distribuidos en distintos valles.


Felizmente para los cusqueños, después de conquistar el valle de Huarco, llegaron embajadas de los cacique de Lima, Pachacamac y Yauyos, que enviaban presentes para el general y ofrecían su apoyo para atacar los territorios del Gran Chimu. En este punto, el príncipe se reúne con sus estado mayor y los representantes de sus nuevos aliados para estudiar las posibilidades que tenían ante un rival casi tan fuerte como ellos mismos.





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