Las Guerras Macedonicas - Parte 1 ⚔

ROMA MARCHA HACIA EL ESTE


Los humanistas emplearon mucho una sentencia: “todo lo que se puede hacer, decir o pensar, lo han hecho, dicho o pensado ya los griegos”. Y en efecto, gran parte de nuestros problemas y cuestiones ya se les presentaron a los antiguos helenos, que buscaron soluciones a los mismos con mayor o menor fortuna. De hecho, una parte esencial de nuestra cultura proviene de las respuestas que los griegos dieron a esas cuestiones. ¿Podemos entonces buscar respuestas a nuestras incógnitas actuales en la historia griega? ¿Podemos trasladar esos resultados a nuestros tiempos? No, pero esa historia tiene una gran ventaja sobre la nuestra: está acabada. No está de más ver ese drama histórico desde el principio hasta el final. Quizás podamos reconocer las posibles opciones que se nos abren, y observar los resultados previsibles de las distintas respuestas que podamos dar a nuestros dilemas.

¿Puede el azar del futuro de Europa vislumbrarse en los caminos recorridos por Roma y Grecia? Como entonces, un foco de alta cultura en decadencia, antes Grecia, ahora Europa –quizás el mismo sujeto a lo largo de los siglos– intenta superar su fragmentación política y sus rivalidades a través de una confederación, o federación, o unión, o como queramos llamarla. Y como entonces, la principal potencia mundial, antes Roma, ahora EEUU, está interesada, o al menos eso parece, en que esa unión llegue a buen puerto, siempre, claro está, bajo su dirección militar y estratégica en la política mundial. ¿Hasta qué nivel es aceptable la hegemonía de una gran potencia? ¿Hasta qué punto una confederación, superior culturalmente, puede soportar esa tutela? ¿Debemos por tanto conformarnos con elucubrar sobre el futuro y esperar simplemente la sucesión de acontecimientos?

Para tratar de encontrar una respuesta a esas interrogantes veamos entonces como, por primera vez Roma se enfrentaba al poder de Macedonia, un poder en ascenso contra otro ya firmemente establecido.

Cualquier estudio de las Guerras Macedonicas requiere de un examen mas amplio de la situación político-diplomática del área del Egeo y también del Mediterráneo oriental, dado que es el punto de partida de una actividad diplomática romana que absorberá una buena parte de los siglos I y II a. C. Sobre todo, porque los hechos que tienen relación con este conflicto son irrelevantes si no se intenta estudiarlos dentro de la gran problemática que fue el dominio de la geopolítica en la región.

Historiadores como Mommsen, Holleaux y otros han sostenido que fue la necesidad de defenderse lo que impulso a los romanos a librar la Primera Guerra Macedonica, afirmación bastante discutible a juzgar como se dieron los acontecimientos.

En poco menos de un siglo Roma fue ocupando y absorbiendo el mundo griego dentro de su Imperio. Pero no lo hizo sin encontrar fuertes resistencias de la civilización helenística, orgullosa de su historia y de sus tradiciones. Los griegos, enfrascados en sus luchas internas, descubrieron un nuevo poder en occidente al que inicialmente pensaron utilizar en su propio beneficio como siglos antes habían hecho con el Imperio Persa y mas recientemente con el Egipto Ptolemaico.


Preludio:


En los últimos años del reinado de Antigono Doson, Grecia disfrutaba de una merecida paz (impuesta por el propio Antigono después de la batalla de Salesia), el poder de Macedonia era reconocido sin discusión en la península y los únicos que podían hacer ya sombra u oponerse a la supremacía macedonia, la Liga Etolia, se encontraban en una prudente inactividad fruto del acuerdo impuesto por el rey macedonio.

La muerte de Antigono, acaecida en algún momento del año 221 a. C. llevo al trono de Macedonia a su sobrino el joven Filipo V, fue ese el momento esperado por los belicosos etolios para mover sus fichas. Se destino entonces a las tierras de Phigalea (una ciudad confederada a los etolios en Arcadia, Peloponeso) una fuerza de combate al mando del joven y ambicioso Dorimaco Triconense que, establecido en el lugar, se dedico a espiar lo que sucedía en la región. La presencia de este personaje atrajo al lugar a gran numero de piratas y gente de baja calaña que, pese a la paz general a la que estaban todos obligados, se dedicaron a hacer correrías en las tierras de los mesenios, si bien en un principio de baja intensidad, poco a poco fueron subiendo de tono, al final, a estas tropelías se habían sumado hasta los propios soldados de Dorimaco. Llegados a este punto, los mesenios enviaron una protesta ante el general etolio, mas este dejo seguir haciendo pues de esta forma mantenía a sus soldados animados por el saqueo ademas de la considerable parte del botín que bajo mano se quedaba. No obstante, las quejas de los embajadores mesenios no dejaron de sucederse pues la actividad de los merodeadores no solo no se reducía, sino que mas bien aumentaba, finalmente Dorimaco se vio impulsado a acudir ante la asamblea mesenia para tratar de tranquilizar los ánimos.

No debía ser este Dorimaco un buen diplomático, pues parece que en presencia de la asamblea de los mesenios no solo negó las acusaciones que se le hacían de connivencia con los bandidos si no que incluso llego a hacer mofa de los daños que ocasionaban e incluso insulto a mas de un diputado local. Aquella misma noche, los saqueadores llegaron a pie de las mismas murallas de Mesenia causando de nuevo a su paso numerosos estragos. Al día siguiente se acordó detener al propio Dorimaco quien, pese a amenazar a los mesenios con tener que enfrentarse al poder de Etolia, cedió ante la evidencia de que su vida podía correr algún peligro, fue libertado entonces seguramente comprometiéndose a poner fin a las actividades de los merodeadores. Vuelto después a Etolia, Dorimaco movería, en venganza, a la guerra total contra los mesenios.


Fue este el principio de una nueva guerra general en Grecia en la que pronto se verían implicados casi todos los pueblos de la región, para los griegos la llamada Guerra Social...

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El "Blackbirding" y la esclavitud polinesia en el Perú ⛓

Blackbirding (literalmente, “caza del mirlo”, en el argot de los colonos europeos en Australia, se refiere a un tipo de cacería “recreativa” en la que las presas eran los indígenas australianos; y, por extensión, llamaban “blackbird” o mirlos a los aborígenes de las islas del Pacífico Sur) es un término inglés que se refiere a la contratación engañosa y al rapto de mano de obra indígena en las islas del Pacífico Sur en el siglo XIX. Esta práctica permitía conseguir y disponer de trabajadores en condiciones cercanas a la esclavitud para las explotaciones agrícolas de Australia, Samoa y Perú, y que se desarrolló con fuerza entre 1860 y 1930.


En el caso peruano, a mediados del siglo XIX, el presidente Ramón Castilla decretó la abolición total de la esclavitud de los negros (ya el  general argentino Don José de San Martín había decretado que todos los hijos de esclavos nacidos después del 28 de julio de 1821, serían hombres libres) y esta medida había afectado a los hacendados, propietarios de tierras que con esta medida se habían quedado sin mano de obra. Por ello, muchos atrevidos comerciantes decidieron reemplazar esa mano de obra de origen africano con elementos indígenas, pero como esto no dio buenos resultados, se optó por un negocio más lucrativo:


Durante varios meses, entre 1862 y 1863, tripulaciones de barcos peruanos y chilenos peinaron las islas de la Polinesia, desde la Isla de Pascua (Rapa Nui) en el Pacífico oriental hasta las Islas Gilbert (ahora Kiribati) en el oeste, buscando “trabajadores” para satisfacer la escasez de mano de obra en Perú. Joseph Charles Byrne, un especulador irlandés, recibió respaldo financiero para importar a los isleños del Mar del Sur como trabajadores contratados. El barco de Byrne, “Adelante”, cruzó el Pacífico y en Tongareva, en el norte de las Islas Cook, pudo adquirir 253 reclutas, de los cuales más de la mitad eran mujeres y niños. El “Adelante” regresó al puerto peruano de Callao, donde la carga humana fue vendida y enviada a trabajar como trabajadores de plantaciones y sirvientes domésticos. Los financieros del esquema y casi de inmediato otros especuladores y propietarios de barcos se propusieron ganar dinero con la mano de obra polinesia, llegando incluso al secuestro masivo en la Isla de Pascua, cuando ocho barcos peruanos llevaron a cabo una operación armada en esta isla donde, durante varios días, las tripulaciones combinadas rodearon sistemáticamente las aldeas y capturaron a la mayor cantidad posible de isleños. En estas redadas y otras similares que ocurrieron en la Isla de Pascua durante este período, 1407 personas fueron llevadas al comercio laboral peruano. Esto representaba un tercio de la población de la isla. En los meses siguientes, los barcos peruanos “Rosa” y “Carmen”, junto con otras embarcaciones involucradas en el reclutamiento para Perú, secuestraron u obtuvieron personas en toda Polinesia; especialmente, de las islas de Niue, Samoa y Tokelau, así como a los que secuestraron de la Isla de Pascua.


En junio de 1863, unas 350 personas vivían en 'Ata, un atolón en Tonga. El capitán Thomas James McGrath, del ballenero de Tasmania “El griego”, después de haber decidido que el nuevo comercio de esclavos era más rentable que la caza de ballenas, fue al atolón e invitó a los isleños a bordo para comerciar. Sin embargo, una vez que casi la mitad de la población estaba a bordo, ordenó que se cerraran los compartimentos del barco, y el barco partió. Estas 144 personas nunca regresaron a sus hogares. “El griego” se reunió con un barco de esclavos peruano, el “General Prim”, y los isleños fueron transferidos a este barco que los transportó al Callao. Debido a las nuevas regulaciones gubernamentales en Perú contra el comercio de esclavos polinesios, a los isleños no se les permitió desembarcar y permanecieron a bordo durante muchas semanas mientras se organizaba su repatriación. Finalmente, el 2 de octubre de 1863, cuando muchas de las personas de 'Ata habían muerto o estaban muriendo por negligencia y enfermedad, se organizó un barco para llevarlos de regreso. Sin embargo, este barco arrojó los Tonganeses en la deshabitada Isla del Coco. Un mes después, el buque de guerra peruano “Tumbes” fue a rescatar a los 38 sobrevivientes restantes y los llevó al puerto peruano de Paita, donde probablemente murieron.

En esas andaba la situación, cuando el reverendo A. W. Murray, el primer misionero europeo en Tuvalu, describió las prácticas de los cazadores de esclavos en las islas Ellice. Dijo que prometieron a los isleños que se les enseñaría acerca de Dios mientras trabajaban en la producción de aceite de coco, pero el destino previsto de los esclavistas era las Islas Chincha en Perú. El reverendo Murray informó que en 1863, alrededor de 180 personas fueron tomadas de Funafuti y alrededor de 200 fueron tomadas de Nukulaelae, dejando menos de 100 de las 300 registradas en 1861 como viviendo en Nukulaelae.


El comercio laboral peruano de los polinesios duró de 1862 a 1863. En este período se “reclutaron” aproximadamente 3.634 polinesios. Más de 2.000 murieron a causa de enfermedades, hambre o negligencia, ya sea a bordo de los barcos esclavistas o en los lugares de trabajo a los que fueron enviados. Por exigencia del gobierno francés, el gobierno peruano cerró la operación en 1863 y ordenó la repatriación de los sobrevivientes. Un brote de viruela y disentería en Perú acompañó esta operación, lo que resultó en la muerte de otros 1.030 trabajadores polinesios. Algunos de los isleños sobrevivieron el tiempo suficiente para llevar estas enfermedades contagiosas a sus islas de origen, causando epidemias locales y mortalidad adicional. Para 1866, solo alrededor de 250 de los reclutados habían sobrevivido con aproximadamente 100 de ellos restantes en Perú. La tasa de mortalidad fue, por lo tanto, del 93%.


“A pedido de Mons. Jaussen, Obispo de Tahiti, el Gobierno Francés presento una protesta ante el Gobierno del Perú, por conducto del ministro francés en Lima... se sabe que en diciembre de 1862 llegaron 8 buques piratas peruanos a la Isla de Pascua y perpetraron una acción en conjunto. Unos 80 tripulantes bajaron armados a tierra y desparramaron en el suelo, a la vista de los incautos nativos, gran cantidad de "regalos". Cuando unos 500 nativos se lanzaron sobre estos 'regalos', el cabecilla de los piratas dio la señal con una descarga de revolver. Sus compañeros hicieron fuego para intimidar a los nativos. Algunos de estos cayeron muertos, otros huyeron, presos del pánico, pero unos 200 no lograron escapar y fuero amarrados y llevados a bordo de los diferentes buques que algunos días mas tarde partieron de regreso a la costa del Perú...” - Sebastian Englert. La tierra de Hotu Matu'a: historia y etnología de la Isla de Pascua.

✍ Texto de Mario Hildebrando García Jarrín.

🌐 Fuentes:

- Wikipedia
- El Comercio Perú
- Maude, H. E. (1981). Slavers in Paradise: The Peruvian Slave Trade in Polynesia, 1862–1864 Fiji: Institute of Pacific Studies.
- Laumua Kofe, Palagi and Pastors, Tuvalu: A History, Institute of Pacific Studies, University of the South Pacific and Government of Tuvalu, 1983
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El humor en la Antigua Roma 🎭

La antigua Roma era una sociedad cuyo humor era seco y cáustico, eso se debe principalmente a sus orígenes agrícolas y militares que la ciudad tuvo.
La imagen corresponde a la película "S.P.Q.R .: Hace 2.000 años y medio" de 1994
De los chistes recopilados en el Philogelos (la recopilación de chistes en lengua griega más antigua conservada. Elaborada en el Sigo IV d. C.) podemos rescatar algunos como estos:

1. Un estudiante va a la ciudad, y uno de sus amigos le pide que, por favor, le compre dos esclavos de quince años. “Con gusto”, le responde el estudiante. “Si no consigo dos de quince, te traeré uno de treinta”.

2. Un abderita viendo a un eunuco conversar con una mujer le preguntó si era su esposa. Cuando el eunuco le dijo que él no podía tener esposa, respondió: "Entonces es tu hija".


3. Uno al encontrarse con un intelectual dijo: "El esclavo que me vendiste ha muerto". "¡Por todos los dioses! –respondió–. Cuando estaba conmigo nunca hizo tal cosa".

4. Otro fue a un médico y le dijo: "Doctor, cuando me despierto, me paso media hora sin poder abrir los ojos y solo después me levanto". Y el médico le dice "Despiértate media hora más tarde".

Incluso el célebre Marco Tulio Cicerón dijo que en una ciudad como Roma, nadie se libraba de las bromas o de ser objeto de burlas y él mismo demostraría ser bastante gracioso, en una ocasión vio a su yerno Lentulus que era de baja estatura con una gran espada colgada al costado a lo que rápidamente grito - "¿Quién ha atado a mi yerno a una espada?". En otra ocasión mientras participaba de una cena, una matrona aseguraba tener 30 años, él dijo "Debe ser cierto, hace ya veinte años que la oigo decir eso".

En otra ocasión, en uno de los debates dentro del Senado el cónsul Metelo Nepote, enfrentado a Cicerón, le dijo: "Después de todo, ¿Quién es tu padre?". Con está pregunta buscaba echarle en cara el hecho de que su familia no era noble como la suya, ya que Cicerón provenía de familia provinciana.

Ante esta insinuación, que fue recurrente durante toda la sesión, la respuesta del célebre Cicerón fue más que contundente:

"Tú madre, querido Mételo, ha hecho que esa pregunta sea más difícil de contestar incluso para ti".

Y no sólo los romanos eran ingeniosos al contestar, también al poner nombres, el llamado "cognomen" o apodo se otorgaba con base en características físicas o situaciones que justificaran ese apodo, por ejemplo al noble Cicerón (Que significa "Garbanzo") Le decían así ya sea porque su familia solía cultivar eso o porque tenía una verruga en su nariz. También el nombre de "Corvus" (Que significa Cuervo) se le otorgaba a las personas extremadamente narizonas.


Muchos otros nombres que actualmente serían ofensivos eran objeto de "orgullo" para los romanos que los ostentaban, Brutus, "pesado, lento"; Burrus, "pelirrojo"; Capito, "cabezón", o Strabus, "bizco".


Nadie estaba a salvo del humor de los romanos, incluso los generales durante la celebración de sus triunfos eran ridiculizados por sus soldados, era tradición que los soldados cantaran cosas de su general durante el triunfo, y casi nunca eran cosas buenas, al gran Julio César sus soldados le cantaron durante su triunfo lo siguiente:

"Escondan a sus esposas, a sus hijas, a sus madres y esclavas que un calvo adultero llego a la ciudad".

Y también, en alusión a la supuesta relación que mantuvo César, en su juventud, con el rey Nicomedes de Bitinia:

"César subyugó a las Galias; Nicomedes a César.
Aquí tenéis triunfando a César que sometió a las Galias,
pero no triunfa Nicomedes, que sometió a César".

A otro pobre general llamado Quinto le cantaron lo siguiente:
"Quinto ama a Tais". "¿A qué Tais?". "A Tais, la tuerta". "A Tais le falta un ojo, a él los dos".


¿Por qué toleraban los generales tales "deshonras" se preguntaran? Pues es que durante su triunfo los generales eran la personificación terrenal del dios Júpiter y ese chascarrillo de los soldados les permitía recordarle a los generales que no eran dioses, que eran mortales. 

Ni siquiera los emperadores se libraban de las ocurrencias, Augusto estaba recorriendo la ciudad cuando vio a un hombre en la multitud que tenía un parecido sorprendente consigo mismo. Intrigado, preguntó: "¿Tu madre estuvo alguna vez en el servicio de los Julios?" "No, alteza", respondió, "pero mi padre sí".

El mismo Augusto también gozaba de un gran sentido del humor. Cuando el cónsul Galba, que era jorobado, le dijo que le corrigiera si tenía algo que reprocharle, Augusto le respondió que podía amonestarle, pero no "corregirle", jugando con el doble sentido del verbo corrigere, que en latín significa "corregir", pero también "enderezar o poner derecho".

Para finalizar, en las calles de la ciudad de Pompeya se encontraron grafitis en la pared que decían - Un hombre estaba enterrando a su esposa y cuando alguien le preguntó: "¿Quién descansa?", respondió: "Yo, que me he librado de ella".

🌐 Fuentes:
National Geographic
Philogelos
Bellum Gallicum
Wikipedia
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La aventura del L59, "El Afrika Schiff" ✠

Describir al alemán Paul Emil von Lettow-Vorbeck como una espina en el costado del Imperio Británico sería subestimarlo.

A partir de 1914, el teniente coronel prusiano de 44 años lideró una banda de 1.800 soldados alemanes y 12.000 askaris en una audaz campaña guerrillera de cuatro años contra los Aliados en África Oriental: hoy en día Burundi, Ruanda y Tanzania. 

Como un maestro de la emboscada, el sabotaje y las tácticas de golpe y fuga, von Lettow-Vorbeck, también conocido como Der Löwe von Afrika o el “León de África”, nunca perdió una batalla y superó constantemente a las 300.000 tropas británicas, indias, sudafricanas, belgas y portuguesas encargadas de destruirlo.

Operando en las profundidades de la selva, la brigada de von Lettow-Vorbeck, conocida como Schutztruppe (fuerza de protección), pasó gran parte de la guerra viviendo de la tierra. Pero para 1917, necesitaban desesperadamente reabastecimiento. Para Berlín, descubrir cómo mantener esta fuerza, que mantenía a cientos de miles de tropas aliadas atrapadas en un remoto rincón del mundo, era vital para el esfuerzo de guerra alemán. Pero suministrarles equipo nuevo y municiones era todo un desafío. El control británico de los océanos Atlántico e Índico descartó el envío de material por mar. Y ningún avión tenía el alcance para llegar a la región, que estaba a más de 4.000 millas de territorio amigo. 

Debio ser en ese momento que alguien en la Oficina Imperial Colonial en Berlín se preguntó ¿Y si usamos un dirigible? 
Ruta seguida por el dirigible L-59 en sus viajes de ida y retorno. Se detallan también aquellos tramos que se efectuaron de día y noche.

▪️ UN ZEPELÍN AL RESCATE

Los dirigibles alemanas habían estado montando bombardeos en ciudades francesas desde los primeros días de la guerra. Y a partir de 1915, realizaban ataques de largo alcance contra la propia Inglaterra. ¿Podría un dirigible especialmente equipado operar desde el sur de Europa para entregar suministros a un lugar tan distante? Nunca nadie había volado una distancia tan grande, pero en teoría se podía hacer (y por eso tenía que intentarse).

El fabricante alemán Luftschiffbau Zeppelin ofreció una de sus máquinas más nuevas, la L 59, para la operación de reabastecimiento de von Lettow-Vorbeck, una misión que Berlín denominó en código China-Sache o “China Show”.

▪️ BOLETO DE IDA

El dirigible de 226 metros de largo elegido para el vuelo tenía una velocidad máxima de 64 mph y capacidad para una tripulación de 21 personas. Una radio inalámbrica a bordo, que extraía energía de los cinco motores de 240 hp de la aeronave, aseguraba que la nave estuviese en constante contacto con Alemania durante su viaje. 
Fotografía del dirigible alemán famoso por intentar una misión de reabastecimiento a larga distancia a la colonia alemana de África Oriental.

La operación de por sí era arriesgada. Para obtener la autonomía suficiente se instalaron depósitos de gas y agua adicionales. Sin embargo, todos sabían que el viaje era una travesía sin retorno. Después de completar el viaje estimado de cuatro días a la zona de aterrizaje establecida en un piso de piedra caliza en Mahenge, en la actual Tanzania, el dirigible y su tripulación quedarían definitivamente en África: no existían instalaciones para volver a inflar un dirigible de hidrógeno para el viaje a casa.

Entonces, además de las 15 toneladas de carga programadas para la entrega, el L 59 en sí tendría que ser canibalizado para beneficiar al Schutztruppe. Se decidió que todos sus componentes serían reciclados y utilizados por los hombres de von Lettow-Vorbeck. El dosel de lona del dirigible podría convertirse en carpas, su forro interno de tela se cortaría para usarse como vendas, las pasarelas de cuero servirían para hacer botas e incluso el marco de aluminio del Zeppelin se volvería a montar torres de radio.

▪️ EL DESPEGUE

El 4 de noviembre de 1917, el L 59, denominado “Das Afrika Schiff” o “El Barco de África”, partió de un aeródromo al oeste de Berlín hacia el campo de aviación en Yambol en el sureste de Bulgaria, a una distancia de casi 1.200 millas. El viaje tomó 29 horas.

Una vez ahí, el L 59 fue cargado con cajas de ametralladoras y rifles, municiones, alimentos, suministros médicos y suficientes medallas de la Cruz de Hierro para condecorar a los veteranos de la campaña de África Oriental. También fue en Yambol que el comandante de la misión, el Kapitänleutnant Ludwig Bockholt, subió a bordo.

Después de esperar varios días por un clima de vuelo favorable, el L 59 estuvo listo para despegar. Era el 21 de noviembre.

La nave inicialmente se dirigió hacia el sur hasta el Mar de Mármara, y luego atravesó la costa occidental de Turquía antes de dirigirse hacia el Mediterráneo hacia la isla de Creta. Al amanecer del 22 de noviembre, L 59 había llegado a la costa del oeste de Egipto. Habían transcurrido 24 horas desde el despegue; la aeronave todavía estaba a 2.800 millas de su destino.

Desafortunadamente para la tripulación, el viaje estaba a punto de ponerse feo.

▪️ BERLÍN, TENEMOS UN PROBLEMA

Sin el conocimiento del cuartel general, la inteligencia británica había descifrado el código naval alemán y conocía todo sobre L 59 y su atrevida misión. Se ordenó a los escuadrones de aviones patrulla del Royal Flying Corps estacionados en África que buscaran y destruyeran la aeronave alemana.

Pero los aviones enemigos eran el menor de los problemas de la tripulación. En algún lugar del centro de Egipto, uno de los cinco motores del dirigible se detuvo. La pérdida de potencia hizo que la radio de la aeronave fuera incapaz de transmitir, aunque todavía se podían recibir señales.

El calor abrasador del sol del norte de África se mezcló con las noches heladas creando violentas turbulencias. Durante la primera noche en el continente, el aire frío comprimió el hidrógeno y causó que el L 59 perdiera altitud. Al amanecer, la embarcación estaba rozando el suelo del desierto.

A medida que avanzaba el día, las temperaturas se dispararon y el L 59 volvió a ganar altitud. Pronto, el agotamiento físico, el estrés y la falta de oxígeno a gran altitud causaron estragos en la tripulación; muchos sufrieron dolores de cabeza y otros informaron alucinaciones. A pesar ésto, Bockholt ordenó que la nave siguiera adelante.

▪️ RETIRADA

Cuando la nave pasó por el punto intermedio del viaje, justo al oeste de Jartum, en Sudán, el operador inalámbrico recibió un mensaje de la base: el L 59 debía abortar la misión y regresar a Bulgaria de inmediato. A pesar de la insistencia de la tripulación de que terminen el trabajo, Bockholt ordenó obedientemente que la nave regresara.

Sin que los hombres de la L 59 lo supieran, von Lettow-Vorbeck había señalado a Berlín que la zona de aterrizaje en Mahenge estaba bajo fuego de la artillería británica y que el Schutztruppe no iba a poder darles la cobertura adecuada desde tierra. Posteriormente se supo que todo había sido una invención de los servicios secretos aliados, que de esta forma consiguieron engañar a los alemanes y frustraron el éxito de la operación.

En 48 horas, el L 59 consiguió aterrizar nuevamente en Yambol. En total, la aeronave había recorrido 4.200 millas sin escala en menos de 95 horas y todavía tenía combustible por otros dos días y medio. Aunque la misión fue en última instancia un fracaso, el vuelo en sí había batido récords de distancia y resistencia.

Pesé a no poder recibir suministros desde su patria, von Lettow-Vorbeck marchó con su ejército hacia el sur hasta la Mozambique portuguesa, nación que se había unido recientemente a la guerra contra Alemania, donde capturó fácilmente la ciudad de Ngomano. Ahí, los alemanes capturaron suficientes pertrechos para mantener al Schutztruppe abastecido en el futuro previsible. 
Fotografía de la tripulación del dirigible L-59.

▪️ FINAL

Durante el año siguiente, el pequeño ejército de von Lettow-Vorbeck atacó ciudades de Rhodesia y Mozambique, evadiendo ejércitos aliados en el camino. El Schutztruppe continuó luchando hasta finalmente rendirse en Zambia a la semana siguiente al Armisticio de 1918.

En cuanto al L 59, continuó volando misiones de bombardeo y reconocimiento en el sur de Europa y el Mediterráneo durante los próximos meses. Fue vista por última vez el 7 de abril de 1918 por un submarino alemán en superficie. Unos minutos después de pasar sobre el UB-53, en un curso hacia el oeste, el capitán del submarino observó cómo explotaba inexplicablemente la enorme aeronave. Los 21 miembros de la tripulación se perdieron, incluido Ludwig Bockholt. El L 59 estaba en camino a la base naval británica en Malta con una carga completa de bombas cuando fue destruida.
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Eleanor Roosevelt y la francotirador soviética 💢

Lyudmila Pavlichenko llegó a Washington a fines de 1942. Como poco más que una curiosidad para la prensa estadounidense, parada junto a su traductor con su uniforme del ejército soviético. Ella no hablaba inglés, pero su misión era obvia. Había venido en nombre del Alto Mando Soviético para obtener el apoyo estadounidense para la apertura de un “Segundo Frente” en Europa. Stalin solicitaba con urgencia que sus Aliados occidentales invadieran el continente, para obligar a los alemanes a dividir sus fuerzas y aliviar algo de la enorme presión ejercida sobre el Ejercito Rojo. 
Lyudmila Mijáilivna Pavlichenko (1916-1974)
Lyudmila visitó al presidente Roosevelt, convirtiéndose en la primera ciudadana soviética en ser bienvenida en la Casa Blanca. Después, Eleanor Roosevelt le pidió a la oficial nacida en Ucrania que la acompañara en una gira por el país y le contara a los estadounidenses sus experiencias como mujer en combate. Pavlichenko solo tenía 25 años, pero había sido herida cuatro veces en batalla. También era la francotiradora más exitosa y temida de la historia, con 309 muertes confirmadas en su haber, la mayoría soldados alemanes. Ella aceptó la oferta de la primera dama.

En el transcurso de sus presentaciones ante los periodistas, ella respondía amablemente las preguntas. En una oportunidad, uno le pregunto si las mujeres rusas podían usar maquillaje en el frente. Pavlichenko hizo una pausa; quizás recordó los combates librados hace pocos meses durante el Asedio de Sebastopol, donde las fuerzas soviéticas sufrieron bajas considerables y se vieron obligadas a rendirse después de ocho meses de lucha. Y finalmente contesto: “No hay ninguna regla en contra de eso, pero ¿quién tiene tiempo para pensar en el brillo de su nariz cuando se está librando una batalla?”

El New York Times la llamó la “chica francotiradora”, y otros periódicos observaron que "no usaba colorete ni maquillaje de ningún tipo", y que “su uniforme verde oliva no tiene mucho estilo”.

En Nueva York, fue recibida por el alcalde Fiorello LaGuardia y un representante del Sindicato Internacional de Trabajadores de la Piel y el Cuero, quien le regaló, como lo informó un periódico, un "abrigo de mapache de pieles bellamente mezcladas, que sería resplandeciente en un ambiente de ópera”. El periódico lamentaba que tal prenda “iría a las guerras en las sangrientas estepas de Rusia cuando Lyudmila Pavlichenko regrese a su tierra natal”.

Pero a medida que avanzaba la gira, Lyudmila comenzó a erizarse ante las preguntas. Una periodista critico la larga longitud de la falda de su uniforme, lo que implicaba que la hacía ver gorda. Pronto, la francotirador soviética tuvo suficiente de los disparos de la prensa. “Llevo mi uniforme con honor", dijo a la revista Time. “Tiene la Orden de Lenin en él. Ha sido cubierto de sangre en la batalla. Es evidente que con las mujeres estadounidenses lo importante es si usan ropa interior de seda debajo de sus uniformes. Acerca de lo que representa el uniforme, todavía tienen que aprender.”

Aún así, Malvina Lindsey, columnista de “The Gentler Sex” para el Washington Post, se preguntó por qué Pavlichenko no podía hacer un mayor esfuerzo con respecto a su estilo. “¿No es parte de la filosofía militar que un guerrero eficiente se enorgullece de su apariencia?”, Escribió Lindsey. “¿No se representa siempre a Juana de Arco con una armadura hermosa y brillante?”.

Lentamente, Pavlichenko encontró su voz, dejando a la gente fascinada con las historias de su juventud, el efecto devastador de la invasión alemana en su tierra natal y su carrera en el combate. En discursos en todo Estados Unidos y, a menudo, antes de miles, la francotirador abogo por un mayor compromiso de Estados Unidos en la lucha contra los nazis en Europa.

A otro periodista le reiteró lo que había visto en batalla y cómo la afectó en la línea del frente. “Todo alemán que siga vivo matará a mujeres, niños y ancianos”, dijo. “Los alemanes muertos son inofensivos. Por lo tanto, si mato a un alemán, estoy salvando vidas”.

Su tiempo con Eleanor Roosevelt la envalentonó, y cuando llegaron a Chicago en su camino hacia la costa oeste, decidió dejar de lado las “preguntas tontas” de los corresponsales de prensa sobre “si me pinto las uñas y me rizo el cabello”. Tal vez cansada por la supuesta indiferencia de los estadounidenses respecto al sacrificio del pueblo soviético, se paró frente a la multitud que había acudido a oírla, reprendiendo a los hombres para sostener el segundo frente. “Caballeros”, dijo, “tengo 25 años y ya he matado a 309 invasores fascistas. ¿No creen, caballeros, que se han estado escondiendo a mis espaldas durante demasiado tiempo?” Sus palabras debieron tocar a las personas ahí reunidas porque de inmediato surgió un creciente rugido de apoyo.

Lyudmila recibió obsequios de dignatarios y admiradores donde quiera que fuera, principalmente rifles y pistolas. El cantante de folk estadounidense Woody Guthrie escribió una canción, “Miss Pavlichenko”, sobre ella en 1942. “Ahora estoy considerada un poco como a una curiosidad”, dijo, “un tema para titulares de prensa y anécdotas. En la Unión Soviética, soy considerada un ciudadano, un luchador, un soldado de mi país”.

En su camino de regreso a Rusia, Pavlichenko se detuvo brevemente en Gran Bretaña, donde continuó presionando por la apertura de un segundo frente. De vuelta a casa, fue ascendida a mayor, recibió el título de Héroe de la Unión Soviética, la distinción más alta de su país, y fue conmemorada en un sello soviético. A pesar de sus llamamientos para un segundo frente europeo, ella y Stalin tendrían que esperar casi dos años. Para entonces, los soviéticos le habían dado vuelta a la situación y estaban en ventaja sobre los alemanes, cuando las fuerzas aliadas asaltaron las playas de Normandía en junio de 1944.

En 1957, 15 años después de que Eleanor Roosevelt acompañara a la joven francotirador soviética por Estados Unidos, la ex primera dama estaba de visita por Moscú. Debido a la Guerra Fría, la escolta soviética intento restringir la agenda de la señora Roosevelt y observó cada movimiento. Ella insistió hasta que le concedieron su deseo: una visita con su vieja amiga Lyudmila. Roosevelt la encontró viviendo en un apartamento de dos habitaciones en la ciudad, y las dos conversaron amigablemente y “con formalidad fría” por un momento antes de que Pavlichenko inventara una excusa para llevar a su invitada al dormitorio y cerrar la puerta. Fuera de la vista del escolta, Pavlichenko abrazó a su visitante, “medio riendo, medio llorando, diciéndole lo feliz que estaba de verla”. En susurros, las dos viejas amigas recordaron su viaje juntas, y los muchos amigos. Se habían conocido en la más improbable de las giras de verano en Estados Unidos 15 años antes.

Autor: Gilbert King (The Smithsonian MAG)

🌐 Fuentes:

“Girl Sniper Calm Over Killing Nazis”, New York Times, 29 de agosto de 1942.
“Girl Sniper recibe 3 regalos en Gran Bretaña”, New York Times, 23 de noviembre de 1942.
“Estudiantes rusos invitados Roosevelt”, New York Times, 28 de agosto de 1942.
“Chica francotiradora soviética citada por matar a 257 enemigos”, New York Times, 1 de junio de 1942.
“Guerrilla Heroes Arrive for Rally”, Washington Post, 28 de agosto de 1942.
Historia sin título de Scott Hart, Washington Post, 29 de agosto de 1942.
“No debemos llorar sino luchar, dice la mujer francotirador soviética” Christian Science Monitor, 21 de octubre de 1942.
“Un paso adelante para for Amazonas”, The Gentler Sex por Malvina Lindsay, Washington Post, 19 de septiembre de 1942. “Sin barra de color en el ejército rojo: niña francotiradora”, Defensora de Chicago, 5 de diciembre de 1942.
“Sólo los alemanes muertos son inofensivos, la mujer soviética declara”, Constitución de Atlanta , 29 de agosto de 1942.
“La heroína rusa obtiene un abrigo de piel”, New York Times , 17 de septiembre de 1942.
“Sra. Roosevelt, el francotirador ruso y yo”, por EM Tenney, American Heritage, abril de 1992, volumen 43, número 2.

📖 Bibliografia:

Henry Sakaida, “Heroínas de la Unión Soviética”, Osprey Publishing, 2003.
Andy Gougan, “Through the Crosshairs: A History of Snipers”, Carroll & Graf Publishers, 2004.
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